Underworld componen junto a The Chemical Brothers y The Prodigy la Santísima Trinidad de la gran eclosión electrónica de los 90. Y aunque tal vez Hyde & Smith no hayan gozado nunca de los picos de popularidad de aquellos, a su favor cuentan con una envidiable regularidad expuesta a lo largo de veintitrés años de carrera y siete discos en los que la personalidad del proyecto no se ha desdibujado ni sufrido alarmantes bajones creativos.

Curiosamente el tiempo que va de 2010 a 2016 ha sido el más “frenético” periodo de descanso en la trayectoria del grupo, tal y como explica al otro lado del teléfono Karl Hyde. El séptimo largo de Underworld, “Barbara Barbara, We Face A Shinning Future” (Caroline/Music As Usual, 16) nos devuelve en plenitud de facultades a la dupla Hyde & Smith. No hace tanto celebraban las dos décadas que han pasado desde la publicación de “Dubnobasswithmyheadman” y en todo este tiempo el secreto de su electrónica arty para estadios todavía no ha sido desvelado…

La primera pregunta es muy evidente. ¿Quién es Barbara?
¿Barbara? ¡Es la madre de Rick! El título es algo que el padre de Rick le dijo en una ocasión poco antes de fallecer; supongo que quería asegurarle a su esposa que todo iba a ir bien. Creo que es algo maravilloso que alguien afronte sus últimos días de esta manera ¿no?

Han pasado seis años desde que Underworld publicasteis vuestro anterior disco, “Barking”, pero tengo la sensación de que curiosamente este ha sido un periodo en el que habéis trabajado de forma frenética…
Sí, ha sido un periodo muy productivo para nosotros. Compusimos la banda sonora para el montaje teatral que Danny Boyle hizo de “Frankenstein” en el National Theatre; hicimos de comisarios de la música en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos; Rick firmó la música para “Trance”, la película de Danny Boyle; publiqué mi primer disco en solitario, y los dos con Brian Eno… ¿Cuantos discos supone todo eso? ¿Cinco discos? No, ¡seis discos en cinco años!

¿Y cómo han cambiado todos ese trabajo las dinámicas dentro de Underworld?
¿Sabes? Tantos años juntos se pueden convertir en el principal enemigo de la creatividad. Plantear discos y proyectos al margen de Underworld es lo que nos permite probar nuevas cosas, decidir qué echas de menos (o de más) de formar parte de un grupo. Y todas esas cosas suponen una contribución muy positiva a la relación entre Rick y yo.

“Tantos años juntos se pueden convertir en el principal enemigo de la creatividad”

También quería preguntarte en qué se diferencia en lo esencial trabajar con Brian Eno de hacerlo con tu compañero de siempre, Rick Smith.
Bueno, Rick es mi compañero, lo ha sido por los últimos 36 años durante los que hemos estado en contacto a diario. Brian, Leo Abraham y todo el mundo que ha estado vinculado a esos dos discos, “High Life” y “Someday World”, son todos gente maravillosa, pero no son mis compañeros y en algún punto tienes que decirles “ha sido fantástico. Seguro que algún día volveremos a vernos”. Sin embargo a la hora de trabajar con Rick puedes decir que ha estado bien o que ha sido horrible, pero la cosa siempre termina con un “te veo mañana”. Eso, ese saber que nos mantenemos unidos, es un bonus extra que no tienen otras colaboraciones.

¿Y cuál es la contribución de High Contrast a vuestro sonido? Es ya el segundo álbum consecutivo en el que colabora con Underworld.
Ha sido un buen amigo desde hace tiempo. Nos conocimos porque le apoyamos mucho en un programa musical de radio que hacíamos por internet, creo que es el primer artista drum’n’bass que ha practicado una suerte de drum’n’bass “positivo”. Y además es galés, como nosotros. Tiene mucho talento, así que le fuimos invitando de vez en cuando a aportar sus ideas. En cualquier caso, este disco lo hemos escrito Rick y yo, High Contrast se vino en la etapa final a terminar de perfilar algunas ideas junto a Rick.

Háblame de “Santiago cuatro”. Es una canción misteriosa, un instrumental que ejerce de bisagra en medio del disco y en el que la electrónica deja paso a los instrumentos reales…
Bueno, soy yo improvisando con el cuatro, una guitarra de cuerpo pequeño original de Iberoamérica. La compré en Santiago de Chile, es una guitarra que me fascina por su sonido evocador. Así que la compré, me fui a la habitación del hotel y empecé a grabar y experimentar. Luego Rick cogió esa grabación y le añadió unos ambientes muy bonitos.

En la página web del grupo, www.underworldlive.com, el arte gráfico y audiovisual tiene la misma o incluso más importancia que la música. Pero estamos en 2016 y la música pop todavía está bastante alejada de la alta cultura. ¿Crees que la música de Underworld goza en cambio de ese valor artístico?
Ja, ja, ja. Creo que mucha gente piensa eso, sí. Y es comprensible, porque yo me formé en un Art School, pasé allí cinco años de mi vida, se puede decir que mi background es artístico y todavía trabajo para galerías de arte. Hace nada viajé a Tokio para crear una instalación. Y adoramos trabajar con artistas, Rick es un enamorado del arte visual, la arquitectura, la pintura, la escultura,… Las artes visuales nos inspiran y como miembros de Tomato formamos parte de un grupo cuyo principal objeto es precisamente lo audiovisual. Sí, todo eso siempre ha formado parte del universo de Underworld.

 

También el la web hace mucho que mantienes un diario, un blog karlhyde.underworldlive.com que se caracteriza por contar con sus propias reglas: a medio camino de lo poético y, en ocasiones, directamente lo críptico. ¿Lo has utilizado en alguna ocasión como campo de pruebas a la hora de escribir las letras de las canciones?
Es muy importante para mí: he estado escribiendo ese blog todos los días durante los últimos dieciséis años. Ha sido un escape, un elemento muy importante para mí porque como artista mi deseo es publicar mi trabajo, mucho trabajo, y lo que hacemos en Underworld no es suficiente. Lo que internet me permite es publicar mis pensamientos de forma inmediata, una fotografía de lo que mi ojo acaba de ver, algo que me resulta atractivo que me excita. O palabras que he coleccionado ese día. O en otras ocasiones me doy veinte minutos para escribir algo, editarlo y lanzarlo a internet. Como bien dices, en ocasiones es poesía y otras simplemente una descripción de lo que está pasando. Pero en esencia soy yo practicando, sintiéndome escritor y artista y trabajando muy rápido, siendo espontáneo. Y este disco es un buen ejemplo, porque cuando llega el momento de irme al estudio con mi libro de letras y ninguna encaja, soy capaz de crear nuevas letras de una manera espontánea y muy rápidamente. Para mí es un medio de expresión, un lugar donde comunicarme, es una manera de recomendar a los fans de Underworld el trabajo de otros artistas, y es el lugar en el que practicar mi arte.

En el blog también hablas mucho sobre ciudades. ¿Cuál es la ciudad que te resulta más inspiradora ahora mismo?
Te puedo responder a la inversa: la ciudad que nos resulta menos inspiradora ahora mismo es Londres, porque la conocemos demasiado bien. Por eso en mi disco, “Edgeland”, trataba precisamente sobre las afueras de la ciudad que me resultan mucho más interesantes. Cada ciudad tiene una voz propia, una firma, su propia personalidad, y eso es algo que me resulta fascinante. He pasado mucho tiempo en Berlín el año pasado y disfruté mucho. También hace años disfruté mucho de New York y Manhattan. Tal vez ahora mismo las ciudades que me resultan más atractivas sean precisamente las que no sean tan famosas, ni tan hermosas y por tanto tan fotografiadas por los turistas.

¿Estuviste en contacto directo con la escena electrónica berlinesa a tu paso por la ciudad?
Sí, un poco. Tengo amigos que forman parte de la escena. Los clubs que más me interesan son aquellos que están apostando por el ruido y los sonidos ambientales, cosas que puedes bailar y cosas que al mismo tiempo bordean el arte y el jazz. Berlín tiene lugares que nunca podrían existir en Londres, porque Londres es demasiado caro y no puedes permitirte tener un local que no funcione a un nivel masivo y, por tanto, que no tenga una visión más comercial.

“Con los JJOO en Gran Bretaña dejamos de ser cínicos por un momento”

Se nos acaba el tiempo y no quiero terminar la entrevista sin preguntarte por la experiencia de preparar la música para la inauguración de los JJOO.
Bueno, la mayor parte de ese trabajo fue responsabilidad de Rick. Él realmente quería hacerlo, y además quería ser capaz de hacerlo por su cuenta, así que yo me limité a ayudarle en parte del proceso. Y me siento muy orgulloso del magnífico trabajo que hizo, dejando de lado algunas inseguridades que tenía por la enorme responsabilidad que eso representaba. Me consta que todo el mundo que estuvo implicado en el proceso disfrutó de cada minuto que trabajaron a su lado. Creo además que una de las grandes cosas que ocurrieron durante un tiempo relacionada con los JJOO es que mi país, Gran Bretaña, dejó de ser cínico por un momento y comenzamos a comportarnos como buenos vecinos los unos con los otros. Fue un extraño ejercicio de positivismo por nuestra parte, y eso fue raro pero maravilloso.

Y para terminar quería preguntarte por tu debut en solitario, “Edgeland”, un disco que al menos en España creo que no ha recibido la atención que merecía.
Era una etapa en la que yo venía de hacer “Pure Scenius”, esos shows de improv junto a Brian Eno y Jon Hopkins en el Sidney Opera House. Maquillábamos canciones en directo frente a miles de personas cada noche. Fue muy inspirador. Leo Abrahan formaba parte también de todo aquello y es un productor y un guitarrista asombroso, además de buen amigo. Yo empecé a pensar que si trabajaba de esa manera con Leo y había hecho también algo parecido en los discos con Brian Eno, ¿por qué no podía hacerlo con Rick? Hacer el disco en solitario fue una especie de catalizador de ese deseo: ¿Por qué no podía trabajar de una manera similar con Rick? ¿Por qué no hemos hecho algo así nunca antes? Y empecé a echar de menos trabajar con él, a desear grabar un nuevo disco de Underworld utilizando esos métodos que había experimentado con Brian y Leo. Y básicamente en eso es en lo que ha consistido este disco.

¿Piensas ya en otro disco en solitario?
¡No lo sé! Siempre que lo pienso me debato entre la emoción por volver a hacerlo y el bajón de que tal vez no sería una buena idea. Sería refrescante trabajar con otros músicos, enfrentarse a nuevos problemas. No he creado una banda desde aproximadamente… 1978 o 1979. Y no tengo ni idea de si sería buena idea.