Veinte años en la carretera, cuando se trata de Sex Museum, son más que una simple cifra. Te hablan de una vida entregada a unos ideales, a una continua búsqueda por la siguiente experiencia. Ahora nos presentan “United” (Locomotive), un disco en el que nos adelantan todo lo bueno que les queda por contar.

En el corazón de Malasaña, si es que todavía palpita, se encuentra el bar Freeway, una de las bases de operaciones de los miembros de Sex Museum y lugar de encuentro para esta entrevista. Curtidos desde la adolescencia en las calles de este barrio de Madrid, Marta (teclado), Miguel y Fernando Pardo (voz y guitarra respectivamente) eran unos jóvenes mods a comienzos de los ochenta que a la sombra de la movida madrileña crearon el museo del sexo para zambullirse de lleno en el revival garage que llegaba a coletazos desde la escena internacional. Mudando las pieles y mutando su sonido, ajenos a la dirección del viento dominante, han atravesado dos décadas desde aquello. Fiándose de su instinto y alimentando sus inquietudes se han convertido en una institución del rock’n’roll manufacturado en este país. Desde el hard rock dieron un paso adelante, hacia oscuras experimentaciones psicodélicas, profetizando el advenimiento de un movimiento stoner que aún no había cuajado en la península.

“Este disco, más que un cambio musical, lo que refleja es un cambio en nuestra relación”

Tras su anterior entrega aseguraron un nuevo giro a la tuerca, y respecto al por qué, bueno, el rock´n´roll más honesto nunca se ha paseado por camino de rosas. (Miguel) “Con los últimos discos nos estancamos en un rollo que no era el más cómodo para nosotros. La composición suele quedar en manos de Fernando y Marta y se notaba que ambos necesitaban un cambio. Como espectador de lujo desde dentro del grupo vi que no tenían fuerzas ni ganas de seguir por ahí”. Parada en seco, ejercicio de concienciación, replanteamiento y búsqueda de nuevos ingredientes. (Fernando) “Somos cinco tíos que no tenemos que ver una mierda los unos con los otros, y a veces nos metemos en berenjenales que nos superan. Ese era el punto en el que estábamos entre ´Speedkings´ y ´Fly By Night´, una época en la que no nos hablábamos en el local y generábamos una tensión que nos llevó a encontrarnos perdidos. ´Speedkings´ se hizo a gritos, fue como parir una piedra. Y lo peor es que no aprendimos una mierda al respecto. Cada uno estaba haciendo sus proyectos aparte, pero el grupo no funcionaba, no había ninguna complicidad entre nosotros. Yo me quise marchar en varias ocasiones. Teníamos que empezar de cero y hacerlo de otra manera. Retomamos el modo de trabajar de discos como ´Sparks´, con más alegría, dedicándonos con otra mentalidad, y pensamos en seguir adelante con dos cojones. Todo tenía que ver con las circunstancias, y para cortar con ellas ha habido que hacer cambios, sobre todo en nuestra actitud. No es algo que se haya conseguido de un día para otro, nos ha costado tres años peleándonos. Este disco, más que un cambio musical, lo que refleja es un cambio en nuestra relación”.

“Madrid está más fea que nunca, no hay alternativas culturales, no hay apoyo ninguno”

A la llegada de Javi Vacas (Vacazul, Coronas, cuarto bajista en la historia del grupo), tras la plena consolidación de Loza (Coronas, ex–Sobrinus, cuarto batería en la historia del grupo) la armonía ha vuelto al seno de la banda. (Marta) “El título del disco viene del espíritu que hemos recuperado”. La familia Sex Museum vuelve a estar unida. “United” debería sorprender para bien a los viejos seguidores de la banda y atraer nuevos oídos, aunque ellos no lo pretendan. Desde la calidad de la grabación, el logrado trabajo de Miguel cantando melódicamente, el romanticismo de sus historias, -(Miguel)“´Ghost Without A Will´ habla de una relación en la que una parte se entrega plenamente a su persona querida sin importarle perder la dignidad con tal de tener lo que su corazón le pide. ´The Distance´ trata de una pareja que se acaba. No se entienden y surge la distancia. Puedes estar rodeado de gente y sentirte solo”– hasta esos estribillos pegadizos, la variedad de estilos, la sucesión de riffs penetrantes… las canciones en si mismas. Un hard rock de estructura garagera que ya les era familiar, contundente en cortes como “I´ve Lost My Faith”, comparte surcos con sonidos nueva oleros, caso de esa declaración de principios a modo de single, “I Enjoy The Forbidden” -(Marta) “una letra inspirada en Miguel, siempre con ese afán por disfrutar de la vida saltándose lo convencional”– o ese rabioso homenaje, “Madrid”, a la ciudad que les ha visto crecer. (Miguel) “Hemos vivido mejores épocas, y hoy no se ve la salida. Es una ciudad llena de problemas. Malasaña está muerta, ahora es únicamente un centro de ocio, antes había un movimiento más cultural, no solo en lo musical, también de actores, escritores, fotógrafos, pintores… siento lástima por lo que es la ciudad ahora. Está más fea que nunca, no hay alternativas culturales, no hay apoyo ninguno. Aquí todo el mundo quiere ser burgués”. Entre las mayores sorpresas se encuentra una demoledora versión del “Unidos” de Parálisis Permanente, utilizando el castellano para un tema destinado a convertirse en clásico de su repertorio, algo que no hacían desde aquel “Ya es tarde” de “Fuzzface”, su primer disco de 1987. (Fernando) “La idea surgió para el homenaje que se hizo a Kike -Turmix-. El primer concierto en el que charlé con él fue uno de Parálisis. En aquella época, aunque él tenía unos ocho años más que nosotros, le gustaba mucho el movimiento que había por debajo. Desde entonces ha sido un personaje muy constante en nuestras vidas, con nuestros altos y bajos. Siempre estuvo muy cerca del grupo, tanto como para decirnos que quería ser el cantante como para comentar que éramos una puta mierda y unos jipis. Para el homenaje, antes que una canción de Dictators o cualquier otro con el que se le pudiera atribuir aquel papel de gurú del rollo, preferimos tirar mucho más atrás, a la época en la que seguía buscando su camino. Y recuerdo perfectamente aquel momento, aquella vibración, en la presentación del disco de Parálisis”. Charlar con los integrantes de Sex Museum se convierte en una entretenida sucesión de anécdotas, datos, recuerdos… en poco más de una hora se habla de Ana Curra, Metallica, Pearl Jam, Anthrax, Red Hot Chili Peppers o B.B. King. Son auténticos devoradores de sensaciones que gustan de pasear por el filo, conscientes de su lugar en el panorama musical y atraídos por todo aquello que se salga de lo habitual. (Marta) “Somos poco conocidos. Dentro de nuestro pequeño mundo hemos recibido mucho apoyo y hemos tenido mucha valoración, pero después no llegamos a todos los medios y tal vez nunca tengamos que llegar a ellos. A lo mejor a los treinta años hacemos una canción que triunfe a nivel comercial, pero habremos llegado ahí dando toda la vuelta y de casualidad, no a través de fórmulas”. Sex Museum continúa escribiendo historia a la cabeza del rock´n´roll hispánico y este nuevo capítulo es uno de los más interesantes. Tras su primer asalto el pasado año al otro lado del charco, actuando en tierras mejicanas, nos hacen participes de uno de sus mayores sueños y próximo objetivo a rendir. (Fernando) “Conocer gente de nuestro rollo en Tailandia, Japón, Australia… Quiero conocer la escena underground del mundo. Hacer una gira mundial pero con minúsculas; garitos pequeños, sitios chungos… donde después de dar el concierto puedas dar un paso y mezclarte con gente que es como nosotros”. A finales de septiembre arrancará su próxima gira, asignatura troncal para todos los amantes del rock´n´roll con cojones.