Con una mano se apoya en su bastón y con la otra en Ashley, su mujer desde hace unos meses, cuya foto aparece en la guitarra que utiliza en los conciertos dentro de la gira para presentar su tercer álbum, “And The Red Empire Orchestra” (Houston Party). Parece haber olvidado, aunque sea temporalmente, los dolores que le acompañan desde hace años. Tiene veintisiete años y está feliz.

Un día después de presentar su disco en Madrid, Micah P. Hinson llega con cierta cojera a la cafetería del hotel donde se aloja; se sienta y ojea El País, donde aparece un amplio artículo a cinco columnas acerca de su gira, una repercusión difícilmente imaginable en su propio país. “¿Qué dice de mí?”, pregunta, señalando el titular. Micah P. Hinson o el rock nacido del dolor crónico. “Ah, está bien. El dolor…”. Se queda pensando unos segundos hasta que levanta la cabeza y hace su propia presentación. “Tengo veintisiete años, me gusta gritar, me hace sentirme bien. Hay quien dice que hago country, pero creo que es música pop”.

“Tengo veintisiete años, me gusta gritar, me hace sentirme bien”

Para completar su biografía, diremos que se acaba de publicar su tercer álbum, “And The Red Empire Orchestra”, que sucede a “And The Gospel Of Progress” (2004) y “And The Opera Circuit” (2006) y que, para empezar, no está tan enganchado al sufrimiento como antaño e incluso resulta positivo. “Las cosas han salido así, creo que he podido mostrar cierta esperanza. Intento mejorar. Ahora me conozco más y estoy más cómodo conmigo mismo, es una sensación agradable, y eso se ha reflejado en estas canciones. Cuando era más joven me equivoqué con demasiadas cosas, tenía una tendencia destructiva, supongo que para justificar algo de mí, no sé exactamente qué, pero eso ha cambiado. Soy más consciente de lo que hay alrededor”. Resulta extraño escuchar a alguien de veintisiete años hablar de su juventud, como si ya quedase definitivamente atrás. ¿Hablamos de madurez? “Soy la misma persona que cuando hice el primer tour en España, pero por otra parte soy más responsable con los demás y conmigo mismo; me importa lo que diga la gente, los míos, lo que piense Ashley [su mujer, sentada a unos metros, a la que pidió matrimonio a finales de 2007, al terminar un concierto en Londres], su familia… De alguna manera quizá es que me estoy haciendo un hombre”.
Acostumbrado a mostrar el lado más duro de su vida (su paso por la cárcel o los continuos dolores de espalda), ahora tampoco elude esa parte más feliz; incluso en Youtube es fácil encontrar un vídeo en el que se ve cómo se declaró a su chica en la Union Chapel londinense. “Siempre hablaré de mí mismo. Es verdad que eso ha dado pie a que se creen ciertas leyendas sobre mí, pero escribir sobre historias personales me ayuda y es más sincero. Creo que un buen ejemplo en este sentido es el de Weezer. Publicaron su primer disco, el azul, y tuvieron un éxito tremendo, y luego llegó una etapa difícil y salió ´Pinkerton´, que es increíble, aunque no tuvo la misma respuesta por parte de la gente, que seguramente esperaba otra cosa. Es un álbum difícil, pero también maravilloso. No sé, puedes pensar en Christina Aguilera o Shakira, cosas así; está bien, es divertido, pero prefiero Centro-matic”.
Hinson se siente bien con sus nuevas canciones. Dice que su favorita es “Tell Me Ain´t So”, y luego también señala “Dyin´ Alone” (de nuevo la soledad, que no abandona ni en los mejores momentos), “When We Embraced” o “Sunrise Over The Olympus Mons”. Conserva la intensidad de sus primeros trabajos, pero ahora de manera más medida. En “And The Red Empire Orchestra” hay profundidad y calma. “Escribir canciones es todo lo que puedo hacer y se va notando la experiencia, o eso creo. El trabajo en este disco ha sido completamente diferente al primero. He intentado que todo sea más natural, no es tan épico como entonces. Por otra parte, antes escribía mucho más, era muy prolífico, me pasaba el día escribiendo, una canción detrás de otra. Ahora en cambio trabajo más pensando en el disco o en tocar en directo. Creo que lo que ha cambiado es que el sonido es mejor y la intención es más pura”. Ha sido comparado con casi todos los clásicos (de Johnny Cash a Hank Williams, pasando por Leonard Cohen, Tom Waits o Nick Cave), algo con lo que no se siente demasiado cómodo; prefiere referentes más cercanos. En el Ep “The Surrending” habla de la banda sonora de nuestras vidas, y al terminar esta entrevista se atreve a comentar la suya. “Siempre escucho mucha música, en todos los momentos, pero creo que me quedaría con ´The Shadow Of Your Smile´, de Friends Of Dean Martinez, es fantástico. Todo el mundo debería escucharlo”. Y una última cosa: ¿Cómo se ve alguien que ha crecido y se ha mostrado tanto en sus tres discos dentro de veinte o treinta años? “Oh, realmente viejo. Quizá con dos críos, y espero que presentando nuevo disco, haciendo entrevistas, escribiendo… El tiempo pasa rápido cuando estás a gusto y con alguien a quien quieres, así que seguramente no quede tanto para estar en esa situación. Lo peligroso es acomodarse”.