Luna sigue estando en cuarto creciente. Cada uno de sus discos va un poquito más allá, sino en creatividad, sí en madurez o en profesionalidad. Y es que Luna podrían pasarse la vida siguiendo los postulados de Velvet Underground o siguiendo ese instinto que no les abandona desde los tiempos de Galaxie 500 sin tropezar. Ahora estrenan nuevo disco, «The Days Of Our Nights», y no hay sorpresas. El río sigue su cauce, sólo que, nuevamente, el rugir de sus aguas torrenciales nos suena a mil maravillas.

Luna se han pasado años buscando su propio lenguaje, protegidos con mantas de referencias de Velvet Underground y Television; y huyendo de la sombra alargada de Galaxie 500. Y por fin lo han conseguido con«The Days Of Our Nights» (Beggars Banquet-Everlasting, 1999). Un disco que va a desilusionar a los que esperan una continuación de la excitación engañosa de «Pup Tent», que parte del rastro de «Bobby Peru», y que consigue que la evidencia velvetiana, no asome más que en contados segundos de un disco… relajado, que para los desencantados de «Pup Tent» va a significar un punto y aparte radical en la carrera ascendente de Luna. A eso le podríamos sumar el que se hayan quitado de encima al ínclito y sobrevalorado Pat McCarthy, que les hundió poco a poco en una piscina de espejos distorsionados en «Pup Tent». Por todo ello, «The Days Of Our Nights» es un candidato firme a colocarse entre lo mejor de Luna, a pesar de lo desafortunado de su última visita a Madrid (21-4-99), para continuar con una pequeña gira semi-acústica europea que están perpetrando Dean Wareham y Sean Eden, dando unos conciertos en los que la imagen que ofrecen, desmerece de lo que encierran en su nuevo disco y (seguro) de lo que prometen sus nuevos conciertos con todo el grupo en septiembre. En cualquier caso, la conclusión de tanta influencia, tanta electricidad, y tanto elemento extraño, ha desembocado en un grupo mucho más certero e intimista, que vuelve a encontrarse con un entrevistador aprendido que esta vez va a intentar quitarse de encima esa ironía con la que han irritado (y a veces herido) a tanta gente. Dean Wareham (voz, letras, ojos azules, alguna guitarra, pasión, y flequillo obsesivo-compulsivo): «Hoy no te vamos a poner nota». ¿No? ¿No hay enfrentamiento? Igual están blandos. Igual es que a ellos les gusta menos su disco que al que pregunta. «No es eso. Lo prefiero a «Pup Tent», pero no sabría decir si lo prefiero a otros discos de Luna. Estamos demasiado cerca de él emocional-mente como para opinar». Bueno, a lo mejor es que están cansados de que su trabajo sólo se plasme en calificativos rebuscados y poco efectivos (Rolling Stone dixit: «Luna es la mejor banda del mundo de la que nadie ha oído hablar»). Sean Eden (sentido del humor ácido, guitarras infalibles, reflexión). «¡Es que tampoco es verdad que no nos haya oído nadie! No nos ponen en las radios comerciales, pero hay mucha gente a la que le gustamos. Y no estaría mal vivir en el mainstream. Hace la vida más fácil y más confortable eso de estar en una banda y vender discos». Vale. Su predecible acidez se ha transformado en ironía soterrada contra aquel (McCarthy) que consiguió que Luna no sonasen a Luna hasta que no le cerraron la puerta. (Sean) «Era un poco difícil trabajar con él, pero cuando vuelvo a escuchar «Pup Tent», veo que la producción es muy buena. Hay sonidos realmente bonitos. Hay cosas con las que apetece bailar. Pero, vale, no fue una experiencia agradable». (Dean) «Y cuando lo terminamos de grabar, no lo pudimos oír en mucho tiempo, a pesar de que nos dimos cuenta de que nos había costado mucho trabajo, y se había llevado un pedazo de nosotros». Por eso han terminado dando con Paul Kimble (ex-Grant Lee Buffalo, bajista ahogado en su ironía, productor de Madder Rose y David Gray, nuevo amigo de la familia, y productor-honesto que sube como la espuma). (Dean) «Paul ha sido bastante más objetivo con lo que tiene que ser Luna. Más que Pat McCarthy, que quería hacernos sonar como un grupo diferente. No podríamos haber grabado otro disco con él, porque todo eran dificultades. Creo que tiene mucho talento, pero solamente quería un Grammy, como cuando trabajó con Madonna o con R.E.M». (Sean) «Además, queríamos a alguien que también fuese músico, y con quien nos llevásemos bien, y que nos dejase hacer lo que quisiésemos, y con quien estuviésemos de acuerdo, y que no estuviese omnipresente como productor, porque no queríamos eso». Llegamos por fin. Será que, aparte de ser el disco más calmado de Luna, se ha ido pariendo a gusto, a fuego lento. (Dean) «¡No! Porque tuvimos que hacerlo todo en seis semanas. Trabajamos mucho, pero fue una atmósfera relajante, sin torturas». Y sin la asfixia (molesta con el paso del tiempo) del mito de Galaxie 500. (Dean) «¡Que se joda el mito! Ya se han reeditado los discos, y ya ha desaparecido la curiosidad». Vale, vale, huida, anécdota, cambio. Hay por ahí quien se vuelve loco buscando vuestro homenaje a John Lennon. (Dean) «¿«Mr. Jealousy Luna Suite»? No es un homenaje, sino parte de la banda sonora de una película titulada «Mr. Jealousy», es una suite instrumental de unos seis minutos de duración, un poco más jazzy que nuestro material. Y, aparte de eso, hemos incluido una versión de «Jealous Guy», y una grabación diferente de «Hello Little One», del nuevo disco». l cierre de «The Days Of Our Nights» está marcado por «The Slow Song» un tema en alemán; y por «Sweet Child O’mine», una versión de sus odiados Guns’n’Roses. (Dean) «Paul Kimble me dijo que «The Slow Song» era muy hermosa, y que tenía un profundo sentimiento americano, así que quisimos hacer algo para joderla, y para hacerla un poco más fea». (Sean, sobre Guns’n’Roses) «No es que sea una disculpa, pero esta canción no iba a ir en el disco. Y sin embargo gustó en los Estados Unidos, y nos dijeron que teníamos que ponerla en el disco. Se supone que iba a ser una cara b… pero tampoco queríamos molestar a nadie. Es la única canción de Guns’n’Roses que me gusta. El riff está muy bien, y mola, es soñadora y un poco triste». Soñadores y un poco tristes, debajo de esa agresividad que han visto muchos. Débiles y poéticos, como su nuevo disco. Pero sobre todo humanos, como todos los humanos, con varios amigos que los defenderían hasta en el infierno. Y ahora, además, encantadores. ¿Alguien dice lo contrario? «The Days Of Our Nights» está publicado por Beggars Banquet/Everlasting.