Han pasado siente años desde su anterior entrega, pero ya tenemos de nuevo por aquí a Ultraplayback. “El día en la noche, la noche en el día” (La Cupula, 16) nos devuelve a un grupo cuyos miembros no han dejado de trabajar en todo este tiempo.

Siete años, que se dice pronto, son los que separan su previo “Por fin ricos y famosos” de su reciente “El día en la noche, la noche en el día”. Pero eso no quiere decir que los barceloneses Ultraplayback hayan estado de brazos cruzados, para nada, ya que aparte de poner música a los largometrajes “Extraterrestre” de Nacho Vigalondo y a “Mi loco Erasmus” de Carlo Padial han ejercido de “doctores, madres y padres, empresarios y hemos sacado discos con otros grupos como Julieta Jones, Saint Malo, Jules o Joan Queralt”. Los barceloneses siguen haciendo gala de su sentido del humor en unas canciones que darán grandes alegrías en las pistas de baile. “Durante estos años hemos aprendido mucho y la producción es mejor. El cambio más importante es que rebajamos las bases electrónicas para que Robert Gibiaqui (que también toca con The Pinker Tones y Mendetz) le pusiera unas baterías muy potentes. En directo el efecto es todavía más notable”.

A la espera de verles sobre el escenario nuevamente, sorprende que hayan dividido su último retoño sonoro en dos partes. ¿Por qué? “En realidad son dos partes interconectadas en plan alquímico: el día en la noche y la noche en el día. Queríamos rebajar el maniqueísmo en el que nos vemos envueltos últimamente. Agrupamos las canciones en las que la noche se apropia de cosas del día, y las canciones de nuestros días que se apropian de cosas de la noche. No pensamos que haya que vivir la división día-noche de forma esquizofrénica”, afirman al respecto.

Por el largo se pasean amantes que se pierden en un after, críticas feroces al postureo ilustrado que sólo busca el like en las redes sociales y hasta un ataque frontal a nuestra élite política. Esto último se vislumbra en “Que se piren”, el tema más políticamente explícito de su carrera que nació porque “estábamos tan cabreados que era difícil no escribir algo sobre ello. Siempre escribimos sobre lo que nos pasa. Como decimos en la canción, ‘no necesitamos tener a un líder para decirles que se piren’. Creemos más en la ciudadanía organizada que en los partidos”.