Dice Miren Iza que el fantasma de la languidez planea por su música, y que esta vez ha querido espantarlo con Centauros (Intromúsica Records). Diez canciones más enérgicas y viscerales, donde lo humano y lo animal van de la mano, y donde continua experimentando en busca de nuevos sonidos.


Creo que visualmente la imagen de un centauro tiene mucha fuerza, pero ¿cómo surgió este concepto para el disco?
Me va bien trabajar con un título aunque sea provisional para tener una especie de motor común de todas las canciones. Jugaba con la idea de lo pequeño, los detalles, y de lo impuro en las canciones, tanto en el estilo como en las letras. Creo que me topé con el concepto de centauros en un libro de Primo Levi y me quedó como rondando en la cabeza. Después, mi amigo Alejandro Simón Partal, que ha escrito un texto precioso para el disco, me dijo que también estaba trabajando sobre esta idea, empezó a enviarme material y entonces lo vi más claro. La mezcla de lo humano y lo animal es un concepto muy poderoso.

En Centauros has compuesto principalmente con teclado, ¿has abandonado definitivamente la guitarra?
Lo de componer con teclado fue para ver donde me llevaba, es muy diferente a componer con guitarra, porque yo ya sé a donde me llevan mis acordes, el teclado me proporcionaba más posibilidades. A la hora del directo no sé muy bien lo que va a pasar, tengo ganas de no tocar nada, ya en el anterior disco me fui desprendiendo un poco de la guitarra sobre el escenario, y creo que en la mayoría de las nuevas canciones no la tocaré.

Has comentado que te hubiera gustado tener como productores a gente como Richard Russell o Craig Leon…
Me arrepiento mucho de haber dicho eso. Lo que me apetecía era tener a alguien externo, esa figura de productor que desde fuera aporta una visión diferente, y no solo musical y estética, sino también relacionada con la personalidad del artista. Creo que este tipo de productores que mencionaba lo han hecho con los discos en los que han trabajado, pero nunca se me pasó por la cabeza llamarles, lo que hice fue buscar esa figura aquí. Me hablaron muy bien de Ángel Luján y había oído ya los discos que había producido, y Charlie Bautista es ya un viejo conocido, y siempre suma mucho.

“Jugaba con la idea de lo pequeño, los detalles, y de lo impuro en las canciones, tanto en el estilo como en las letras”

¿Y cómo surgió la colaboración con Abraham Boba en Pequeñas Embestidas?
Parte de la amistad, y de que muchas veces habíamos hablado de hacer algo juntos, un EP, un disco… pero hace tiempo que tenía esta canción, fue algo que nos pidieron hacer y le llamé a él. Ahora la hemos rescatado para grabarla otra vez y darle el sitio que yo creo que merece en el disco.

¿Por qué has elegido como primeros singles Venda, vendita, venda y Atalaya?
No estoy segura de que un adelanto tenga que ser la canción más pegadiza, pero sí que tiene que ser una canción que te invite a entrar, y creo que Venda, vendita, venda podía tener eso, la producción es más elaborada, es más diferente a lo que habíamos hecho en La calma chicha, la letra es muy potente… Atalaya también es diferente, es una especie de licencia estética y quería que tuviera esa misión de invitar a la gente. Aunque tampoco tienes una seguridad al cien por cien de lo que haces, vas tomando decisiones porque en ese momento crees que es lo mejor, y lo que pensé fue no elegir la canción que abarcara más oyentes sino esa especie de invitación.

Háblame un poco de tus letras en este disco. Canción, por ejemplo, es muy original, hablas de la música como ese amante que te hace daño pero al que no te puedes resistir…
Sí, la música es algo que tira de mí, me da vida y a la vez me aniquila. Cuando estás en el proceso de escribir una canción sufres si no llega la inspiración, te planteas que a lo mejor lo tienes que abandonar… Y es curioso porque tenía una premisa bastante clara en las letras de este disco, y es que quería salir de la temática sentimental, y al final me he dado cuenta de que aunque salga de eso, sigo tratándolo de la misma manera, pero asumí esa parte de personificación de las cosas.

También Bilbao tiene su canción. Dices que es una ciudad que ya no reconoces, aunque confiesas que tu también has cambiado, y esto me lleva a preguntarte, cuando escribes, ¿siempre lo haces sobre tus propias vivencias? ¿Son siempre letras autobiográficas?
Son autobiográficas inevitablemente porque las conecto con cosas que me pasan, experiencias… pero a veces las inspira cosas como Brancusi, que no tiene una vivencia biográfica, simplemente que me impacta por algo y lo agarro, y eso me parece más interesante que contar literalmente algo que ha pasado o has visto, no me interesa contar literalmente cómo es la escultura de Brancusi, sino enlazarlo con algo mío.

Si tuvieras que elegir una canción como favorita en este disco, ¿cuál sería?
Tengo mucho cariño a Amiga y Brancusi, porque son dos maneras de componer que no había practicado antes. Amiga es una improvisación con letra y teclado, casi spoken word, y Brancusi me gusta porque tiene esa parte de fuegos artificiales, metemos unos metales rollo Balcanes y luego al final ese falsete… Era una especie de juego o broma nuestra, de incluir todo lo que fuera saliendo.

Has comentado algunas veces que intentas huir de la languidez, ¿por qué esa preocupación?
Cada uno tenemos nuestros fantasmas y cuando llamé a Ángel le hablé de esto y de que necesitaba alguien de fuera para que me dijera cómo hacerlo menos lánguido… Esta cosa que te da miedo hacer otra vez. Por puro avance quería hacer un disco con más energía, más nocturno, más canalla, más indomable…

“Por puro avance quería hacer un disco con más energía, más nocturno, más canalla, más indomable…”

Tu primer largo Solo me has rozado se publicó en 2007, hace ya diez años, cuando vuelves la vista atrás, ¿te sigues identificando con estas canciones? ¿cambiarías algo si pudieras?
No, de esas canciones no cambiaría nada, me daría mucha pereza… Es verdad que gracias a la banda sonora de Los exiliados retomamos una de esas canciones, Carretera, y le dimos una vuelta que me encanta y ahora la quiero seguir tocando… pero volver a esas y regrabarlas para nada, nunca escribiría otra vez así, fue un disco que está bien, le tengo cariño, pero está muy separado de mí ahora mismo.

¿Sigues compaginando la música con la psiquiatría?
Sí. Es un trabajo tan difícil como bonito, me ha enseñado muchas cosas del funcionamiento de la gente, del mío y de los demás. La música y la psiquiatría no se parecen en nada y me gusta que no se parezcan, son mundos que siempre he mantenido muy separados.

¿Cuándo empezarás la gira de presentación? ¿Qué banda te acompañará en directo?
Empezamos el día 26 de enero en Toledo y el 1 de febrero haremos la presentación en Madrid, en el Ochoymedio. Mi idea es llevar cinco o seis personas de gira… pero esto también resulta más caro y veo que es muy complicado. Quiero más gente y más sonidos en el escenario, pero no sé si lo voy a conseguir. Sea como sea, mi idea para el año que viene es girar con Centauros todo lo que pueda, me apetece mucho.