Siempre se agradece que en la vorágine de la producción discográfica aparezcan proyectos que transmitan el tiempo y el mimo con el que están hechos. Es lógico que dos expertos en esta materia como Ricardo Lezón de McEnroe y David Cordero de Úrsula lo logren en Viento Smith.

Buenas juntas las dadas en Viento Smith, una banda que, más allá de los epítetos, se presenta en sociedad como una verdadera agrupación de artesanos musicales en la composición, creación y grabación de estados de ánimos hechos canción. Así, David Cordero (alma de Úrsula) y Ricardo Lezón (voz y compositor de McEnroe) han decidido herirnos y curarnos desde la admiración mutua, como relata David Cordero. “Todo surgió de forma espontánea. A mí me gusta mucho McEnroe y Ricardo seguía desde hace tiempo mi trabajo. Una de las veces que Ricardo dio un concierto en Sevilla, me invitó a subir al escenario. Así que una cosa llevó a la otra, y al final terminé produciéndoles un tema: ‘La veleta’. Ambos quedamos muy contentos con el resultado. Así que decidimos hacer algo los dos juntos, más personal”.

Raúl Pérez, en los estudios La Mina, unió cabos y Nacho García completó una formación que apuesta por una tristeza con regazos luminosos y puertas abiertas a la esperanza, como si de una receta agridulce se tratase. Una receta que, aunque con ingredientes mezclados, salvaguarda los exquisitos matices de cada uno de ellos. “El objetivo de este disco era fusionar nuestras formas de componer. Cada uno con su estilo pero con una meta nueva, diferente a la habitual. Al estar las canciones escritas y cantadas por Ricardo mantienen la esencia de McEnroe. Su manera de componer, de tocar y cantar es muy personal; tiene identidad propia y queríamos que estuviese presente. Mi aportación ha sido la de vestir a mi manera esas canciones. Yo, sobre todo, he arreglado y producido el disco. Mi enfoque ha sido el mismo que puedo tener sobre un proyecto personal, pero con la diferencia de trabajar sobre las voces y guitarras de Ricardo”.