La charla que mantuvimos con dos de los cuatro componentes del grupo con motivo de la próxima edición de su nuevo disco, “Rock For Food” (B-Core 2004), resultó tan suculenta como las nuevas once canciones de un álbum que no sólo dura lo mismo que el anterior, si no que incluso lo supera con sólida maestría.

Cuando uno recibe elogios por todas partes corre el riesgo de apalancarse, de caer en la pereza y arriesgar lo mínimo posible. No es el caso The Unfinished Sympathy. Los catalanes han vuelto a realizar algo que ellos mismos se habían puesto muy difícil: superar su aclamado (al menos por los medios más especializados) segundo disco. Su nuevo trabajo titulado “Rock For food” es una vuelta de tuerca más, un nuevo peldaño en la escalera a la gloria…bueno, o por lo menos en la escalinata al pequeño purgatorio indie estatal. Esta publicación ya lo tuvo claro al dedicarles la portada del pasado mes de enero y proclamar a “An Investment In Logistics” (B-Core 03), su segundo disco, como mejor álbum nacional del pasado año. Desde entonces, Eric Fuentes (voz y guitarra), Pablo Salas (batería), Xavi “Mr. Pri” Navarro (bajo) y Oriol (guitarra) no han parado ni un segundo: concierto apoteósico en el Festival de Sant Feliu de Guixols del pasado año en el que la parroquia hardcore catalana les daba su bendición; gira por Alemania en enero; registro de una nueva Peel Session en la BBC londinense y actuación en el Festimad en un escenario de su propia escudería. Un año en el que además han tenido tiempo para fabricar un disco más elaborado que el anterior porque mantiene las formas y estructuras del segundo, enriqueciéndolas. Esta vez han sido cinco y no dos las semanas que se han pasado en el ya habitual estudio de grabación de Sant Feliu de Guixols. Y esta vez Xavi “Pri”, su bajista, se ha implicado mucho más junto a Santi García (productor) en el acabado final de un trabajo que juega con más registros y atesora mayor lujo de detalles que el segundo.

“Se que iremos a más porque haremos las cosas bien hechas y eso es lo único que me preocupa”

Sólo hay que acercarse a ese espectacular inicio con “Rainfrogs”, pero sobre todo con “This Living Kills” para entender de qué hablo. El segundo es uno de esos temazos que encajan en cualquier sesión rockera detrás del “No One Knows” de QOTSA, para después enlazarlo con el “Happiness Is All The Rage” de The Promise Ring. Posee uno de esos riffs inspirados por el diablo con un revestimiento melódico a la altura de lo imaginado antes por cualquier lumbreras del emocore, llámese The Get Up Kids o Texas Is The Reason, da da lo mismo. “Rock For Food” es un álbum de muchos quilates, que recoge con más acierto si cabe las distintas aristas de The Unfinished Sympathy, esa combinación precisa entre la intensidad dañina de las guitarras, la dulzura pop de una melodía elaborada y la solidez de una base rítmica tan trepidante como precisa. Un cóctel que en “Rock For Food” tiene más cuerpo… (Eric) “El ´Investment´ lo que tenía es que era a piñón y te enganchaba super rápido, rollo ´Dookie´ de Green Day y éste no. Este tiene que ir entrando a medida que lo vas escuchando y te vas fijando más en los detalles”. Eric y Pablo se han acercado hasta la redacción de nuestra revista en Barcelona, para charlar a fondo sobre su nuevo disco. A ambos se les ve contentos y relajados después de unos días de descanso. Eric, sin ir más lejos, acaba de llegar de los Caños de Meca en la provincia de Cádiz. “Fui para una semana y me he tirado casi un mes”. Así que te puedes imaginar las ganas que tienen de empezar la gira que durante varios meses van a realizar presentando su nuevo trabajo. Un tercer disco en el que, por todo lo dicho anteriormente, consolidan su sonido como algo propio dentro de su estilo.

“Ahora el rock forma parte tanto de nuestra cultura que hay que tomárselo como un oficio”

Suenan a lo que son: The Unfinished Sympathy. (Eric) “Hombre, que nos digas eso es todo un piropo desde luego, al fin y al cabo es algo a lo que aspira toda banda aunque lo haga de una forma muy inconsciente. Pero también es algo natural el que, a medida que vas haciendo las cosas, las hagas cada vez más a tu manera, porque dependes menos de consideraciones que vas dejando más de lado. Al principio sí que tienes más referentes que te indican cómo deben sonar las cosas y cuando ya lo llevas por la mano empiezas a sonar más como eres tú. Yo, que conozco a los cuatro componentes de Unfinished, cuando escucho la música veo a las cuatro personas reflejadas y cada uno tiene una manera muy propia de expresarse con su instrumento”. Cuatro personas distintas que se complementan a la perfección tras un mismo objetivo. Cuatro músicos que curiosamente tienen poco que ver entre si a la hora de expresar sus gustos: (Pablo) “Nuestros gustos son muy diversos y eso es la causa de que tengamos un sonido propio. No queremos parecernos a nadie porque cada uno viene de una escuela diferente y aporta lo suyo”. (Eric) “Y juntos encontramos un sentido común”. (Pablo) “Posiblemente soy el más ´comercialoide´ y el que más estilos de Ya estamos en plena faena. La cinta quedará agotada por ambas caras y no pararemos de comentar distintos aspectos de la escena, aspectos no siempre negativos, como ese suculento premio en metálico que les cayó del cielo al vencer en el concurso de maquetas Villa de Bilbao en abril del año pasado. (Pablo) “Teníamos claro que, si ganábamos el concurso, íbamos a destinar el premio únicamente a estar más días en el estudio, en lugar de buscar a un productor de renombre o irnos a grabar a Francia o Inglaterra”. Claro, mejor volver a probar de nuevo con Santi García (No More Lies) en los controles e intentar repetir la fórmula magistral del anterior, pero dándole una mayor dimensión. (Eric) “Lo que más nos gustaba del disco anterior es que era conciso y ese era un valor a mantener en este trabajo. Este nuevo disco dura lo mismo que el anterior, pero tiene una dinámica más amplia. Es decir, los dos duran igual, treinta y cuatro minutos, los dos tienen once canciones, no tienen desarrollos musicales demasiado largos, pero en cambio éste tiene una banda más amplia. Hay más cosas y por eso también creo que se nota que es un disco más atmosférico”. El año y medio transcurrido entre el segundo y este tercer trabajo ha dado para mucho, con momentos dignos de reseñar para la historia del grupo. (Eric) “Para mí hay dos conciertos muy especiales. El Festival de Sant Feliu del año pasado, que fue un orgasmo colectivo, y el Festimad de este año”. (Pablo) “Sí, Sant Feliu estuvo muy bien porque teníamos la sensación de que nos habían colocado de cabezas de cartel del viernes y estabamos un poco abrumados por la responsabilidad. Además teníamos alguna duda de cómo nos iba a recibir la gente como cabezas de cartel. Pero no. Todo el mundo estaba esperando nuestro concierto y fue muy espectacular. Y este año en el Festimad también ha estado muy bien”. (Eric) “Más moderado, más pulido, más mainstream también. Hubo un momento en el que todo el público estaba con los brazos en alto; parecía un concierto de la MTV”. (Pablo) “Otra de las cosas importantes de este último año ha sido la realización de la segunda ´Peel Session´ en diciembre de 2003. La primera fue espectacular, pero podía ser algo más anecdótico y, cuando sacamos el segundo disco y el señor John Peel nos dijo que podíamos volver a venir porque estaba encantado de la vida con nosotros, fue todo un honor. Además esta vez hemos tenido unos ingenieros la mar de simpáticos…”. Aunque, durante este período, en Unfinished Sympathy también ha pasado algo trascendente y digno de explicar que ha impregnado el espíritu de “Rock For Food”, empezando incluso por el título del disco. (Eric) “Pues ´Rock For Food´ es la lista en la que anoto la pasta que entra en el grupo una vez liquidado los conciertos”. Una lista que, como a muchos otros grupos, les ha dado más de un