Una entrevista con Oasis sin los hermanos Gallagher no es ni siquiera como un día sin pan. Hay alternativas estupendas para un día sin pan, pero una entrevista sin Liam ni Noel es un poco menos que una entrevista bondadosa con un par de tipos majetes. Quién sabe, quizás esta haya sido la mejor forma para acercarse a “Don´t Believe The Truth” (Sony), dejando a un lado el amarillismo.

Cuando cerramos nuestra entrevista con Oasis se había anunciado la presencia de uno de los hermanísimos, así que las preguntas no eran preguntas sobre música sino preguntas para ellos dos, bandeando su psicología oblicua y su estado de ánimo encabronado. A Liam no le apetece responder hoy, así que la entrevista deja de ser el fin en si mismo que iba a ser. “Depende de lo buenas que sean tus preguntas”, me dice un compañero. No, no depende de eso. La mejor pregunta para Liam no es interesante para Andy Bell o Gem Archer. Reconduzcamos. Después de la enésima crisis que anunciaba el fin de Oasis y de una eternidad sin meterse en el estudio como grupo al completo, los de Manchester reaparecen con “Don´t Believe The Truth”, su disco más enérgicamente mod: once canciones que rescatan a los Oasis pasionales de los dos primeros álbumes, aunque desde la contradicción del título, se comprende que la exageración del tono sesentas es lo único novedoso en este disco. Pero, ¿qué preguntarles a los segundones que cargan con el carácter de los Gallagher? Tal vez sobre esto mismo. Ellos son siempre el rostro desenfocado en el fondo del retrato. (Bell) “Nosotros somos los que hablamos más sobre música en las entrevistas y ellos (los hermanos) suelen hablar sobre otras cosas, pero les encantaría hablar todo el rato sobre música”.

“Liam y Noel montaron una banda para conseguir grandeza y todavía están en ello”

Bien toreado. Enseñemos los dientes entonces, porque tanta noticia contradictoria hace que una gran parte de su público hable de ellos como de algo del pasado. (Archer) “Es cierto, pero estamos aquí y todavía nos maravilla poder hacer lo que hacemos”. (Bell) “Después de terminar una gira larguísima hubo seis semanas en las que no hicimos nada, yo tuve un crío y cosas así, pero en seguida nos metimos en el estudio para trabajar las maquetas y desde entonces ha habido reuniones periódicas que no salían en la prensa, pero que no significaban que no estuviéramos ahí, incluso en el momento difícil en el que él no quería estar en la banda”. Otra vez “él”. Con lo fácil que es llamar a las cosas por su nombre. (Archer) “Hemos sido gente con las ideas muy claras y todavía lo somos. ¿Por qué coño se querría ir él? Casi nos hace marcharnos a todos, y no lo entiendo porque aunque es verdad que ahí fuera hay periodistas y fotógrafos pidiendo que hablemos de cosas diferentes, nosotros siempre estamos a gusto hablando de música y de fútbol, metidos en nuestra burbuja de rock. ¿Por qué no pueden durar las bandas para toda la vida?”. (Bell) “Liam y él ( Noel) montaron una banda para conseguir grandeza y todavía están en ello con nosotros tratando de conseguirlo y lo harán mientras mucha gente nunca lo conseguirá. Me gustan los grupos que tienen un trabajo largo que suena clásico como los Stones o los Who. Por eso Oasis tiene aún mucho futuro”. Y ellos se miran en sus ídolos en “Don´t Believe The Truth”, un disco rematadamente sesentero. (Bell) “Es el sonido que tenían las maquetas desde el principio”. (Archer) “El sonido de los sesenta existe desde los sesenta y eso es por algo, y lo prefiero a hacer algo que suene a los ochenta. Es una cuestión profunda de estilo personal, no somos raros, somos clásicos”.

“Con diez discos a la espaldas ya tendremos oportunidad de cambiar el sonido de Oasis”

Parece entonces que no importa que la gente joven escuche a Franz Ferdinand o Maxïmo Park, con sonidos más cercanos a Elvis Costello que a Keith Richards, y se pueda pensar que el público de Oasis no es tan joven como era en 1995. (Bell) “La voz de Liam es muy característica y en cuanto oigan su voz, click, identificarán a Oasis y se olvidarán del resto”. (Archer) “La gente debería tener cuidado con tanto setentas y tanto ochentas porque lo importante son las canciones y hacemos buenas canciones y nos deberíamos olvidar de todo el resto”. Entonces, ¿por qué no se atreven a quitarse de encima alguna vez su muralla de sonido y a mostrar las canciones más desnudas? El hecho es que se presta demasiada atención a las diferencias infinitesimales de esas murallas, y no tanta al fondo de sus canciones. (Archer) “Porque es lo que la gente espera. Hay mucha gente que compra nuestros discos por la voz de Liam, pero también por la guitarra de Andy o por ese sonido total que es lo que nos caracteriza”. (Bell) “Con diez discos a las espaldas ya tendremos oportunidad de cambiar el sonido de Oasis”. Y avisan: el tiempo se ha terminado. Apenas once minutos de entrevista y hay que levantarse. (Archer) “No te vayas, termina la entrevista con un subidón”. ¿Subidón? La mente en blanco. ¿Subidón? Me he dejado en casa el bate y las cadenas. ¿Subidón para mí o para ellos? A ver, algo que hemos ganado con el tiempo es un grupo menos monolítico en el que todos firman canciones sin que nada chirríe, pero seguro que no estamos ante una sociedad democrática ideal. (Bell, que por fin se atreve a llamar a “él” por su nombre) “Noel tiene una idea muy clara de cada detalle del proyecto del grupo”. (Archer) “Yeeeah”. (Bell) “Sabe cómo han de ir las canciones y cómo tiene que ser de largas, lo sabe más que ninguno de nosotros”. (Archer) “Sabe cómo sintonizar nuestras mentes para que sean una sola en el local o en el escenario, y ese es el logro de Noel, así que no importa quién haya firmado las canciones o quién haya hecho qué. Los cuatro somos uno por él, ¿entiendes?”. ¿Se puede elegir? (Archer) “No es que haya un Hitler en la banda, sino que lo hace muy bien y somos Oasis gracias a eso”. (Bell) “Y tú eres un periodista increíble y un tipo muy inteligente”. Sin palabras. Les pido un cigarro a los dos fans solitarios que hay en la puerta del hotel haciendo guardia y me voy dando un paseo. Pensé que no vería un día como éste.