The National siguen adelante y creciendo con calma. De ahí los cuatro años que han pasado entre su disco anterior y “Sleep Well Beast” (4AD/Popstock!, 17), su nuevo larga duración. Para hablar al respecto nos ponemos en contacto con su batería, Bryan Devendorf.

Bryan Devendorf es un tipo amable y simpático. El responsable de las baterías de The National me responde al teléfono desde el otro lado del Atlántico después de varios intentos y lo primero que escucho es “Perdona tío, estaba ensayando y me he despistado, siento mucho haberte hecho esperar”. Después de presentarle mis disculpas por interrumpir su ensayo (“Qué va, al contrario. No te preocupes, hace una mañana preciosa y me va a sentar bien salir y estar un rato disfrutando del sol”) empiezo nuestra charla felicitándole por ese flamante y enorme nuevo disco que andan presentando (Sleep Well Beast”, 4AD/Popstock), séptimo acierto en la carrera de una banda que no hace más que afianzar su peso e importancia con cada nuevo trabajo. “Estamos muy emocionados con este disco, y te agradezco lo que dices. De momento estamos recibiendo críticas muy buenas y nos morimos de ganas de salir a la carretera y presentarlo en directo”.

La expectación era grande respecto al disco, cuatro años separan este Sleep Well Beast” de su predecesor Trouble Will Find Me”, y esta espera ha podido dar la falsa imagen de inactividad por parte de Devendorf y sus compañeros de banda: “Para nada, precisamente todo lo contrario: no hemos parado quietos ni un sólo momento durante estos años. Todos hemos estado tocando y colaborando en mil historias y proyectos diferentes como Pfarmers, El Vy, LNZNDRF… También hemos estado ocupados reinterpretando las canciones de Grateful Dead, y recientemente he encontrado unas grabaciones antiguas de The National que habíamos olvidado, son de hace 15 años y de alguna forma las publicaremos en un futuro próximo, ahora estamos masterizando todo ese material y ya veremos qué forma le damos. No hemos estado parados, no…”.

Con toda esa actividad entre discos parece que The National sea el “hogar” al que regresáis cada cierto tiempo para volcar todas las influencias recogidas y todo lo aprendido durante este tiempo. Da la impresión de que esta vez habéis vuelto con las mochilas llenas de nuevas ideas y con más ganas que nunca de darle una vuelta de tuerca al sonido de la banda: “Sí, es exactamente así. Hay un equilibrio complicado entre las ganas de evolucionar continuamente como músicos y el sonido definido que hemos ido creando durante todos estos años. Piensa que entre unas cosas y otras algunos de nosotros llevamos ya casi treinta años tocando juntos, bajo un nombre u otro, y eso tiene mucho peso. Vemos a The National como un proceso continuo en el que siempre estamos investigando nuevas texturas, una evolución natural en la que vamos sumando todo lo que aprendemos. Hemos buscado eso con el disco nuevo, la forma de no repetirnos y ampliar la paleta de sonidos y de influencias, ya sea mediante los arreglos de cuerdas que grabamos en Paris, sumando las experiencias vividas y compartidas con diferentes músicos durante varias semanas en Berlín o con un mayor uso de la electrónica (en esto de la electrónica tienen bastante que ver Mouse on Mars, que además de ser una banda enorme son buenos amigos. Siempre aprendes cosas con ellos)”.

Esta idea de “retorno al hogar” tiene un peso especial en este disco gracias al estudio en el que ha sido grabado, Long Pond, propiedad de la banda y elemento más que icónico en este álbum: “Sí, tío, disco y estudio van íntimamente ligados. De hecho Long Pond es algo más que un estudio: es una mezcla entre un hogar, un estudio de grabación, un escondite y un cuartel general. Está a unas dos horas de NY, en medio de la nada, tal cual suena. Los paisajes que rodean el estudio son preciosos, el clima de aislamiento de lo que era una granja ha sido perfecto para poder trabajar bien todo lo que queríamos hacer con este disco y creemos que ha funcionado. Hay pocas cosas que hacer allí, a parte de crear música y dar largos paseos por el campo. Hemos cocinado juntos, nos han visitado nuestras familias y hemos podido trabajar y experimentar sin tener en consideración horarios ni ningún tipo de limitación”.

Me pregunto de qué forma este estado de aislamiento contemplativo y el entorno bucólico en el que se ha ido dando forma a Sleep Well Beast” ha influido en el tono agridulce y reflexivo de las letras, o si la parte musical del álbum se ha trabajado de forma independiente a la lírica: “Definitivamente ha influido. Matt acostumbra a traer las letras prácticamente terminadas, pero esta vez nos hemos encontrado con que muchas veces ha sido la música y su energía lo que ha ido dando forma al tono de las letras…realmente ese es territorio de Matt, pero el tiempo pasado en Long Pond supuso para todos una oportunidad de reflexionar sobre las relaciones, el matrimonio, las cosas no habladas o simplemente el paso del tiempo, y toda esa atmósfera se ve reflejada en lo que Matt ha escrito. Hay temas que llegaron al estudio con la letra cerrada y otros en los que Matt se limitaba a murmurar frases sueltas hasta que poco a poco la música empujaba a esas frases a convertirse en otra cosa, y sumando todo esto en un proceso de prueba y error el resultado es Sleep Well Beast”.