En pleno apogeo de la fiebre nostálgica por la que pasan televisión, moda y también música, los barceloneses The Lazy Lies bien podrían verse como un grupo revivalista más. No obstante, su pop sixties arreglado y juguetón, alejado de los llamados grupos neo-psicodélicos empeñados en recuperar un sonido propio de hace medio siglo, ha conseguido el respaldo tanto de público como de crítica y constituye, por derecho propio, un caso aparte. Aprovechando la publicación de su segundo álbum, “Less Talk More Action” (U98 Music, 18), hablamos con Roger Gascón (guitarrista, vocalista y principal compositor del grupo) para descubrir por qué lo que pasa en los sesenta no se queda en los sesenta. El grupo estará presentando el disco el 3 de febrero en Nota 79 (Barcelona) y el 17 de febrero en FNAC Triangle (Barcelona).

Han pasado ya dos años de la publicación del primer disco de The Lazy Lies. ¿En qué habéis estado metidos desde entonces?
Todos hemos estado ocupados nuestras cosas. Yo me he pasado los días grabando y tocando con gente como Chet, Luthea Salom o Petrus hasta el punto de que casi no he tenido tiempo de escuchar nada de música nueva. El resto han seguido trabajando, pero también se han puesto al día con algún proyecto paralelo, y nuestra cantante, Montse, lo ha compaginado con su faceta de actriz. De hecho, a finales de mes vuelve a los escenarios y nos tendremos que adaptar para dar los conciertos.

¿A todos os unió esa pasión por el pop de los sesenta o la idea de hacer el grupo salió de algo distinto?
Unos cuantos de los miembros de The Lazy Lies habíamos estado juntos unos años antes con otro proyecto, Dunno, con un estilo más bailable y en la onda de grupos como Franz Ferdinand o The Strokes. No fue hasta que cerramos esa etapa que hablé un día con Montse, a quien conocía de cuando actuó en un videoclip de Dunno, y me dijo de hacer otro grupo. No lo tenía nada claro hasta que me dijo la palabra sixties. Yo había grabado un cantautor unas semanas antes de ese mismo rollo y me lo pasé tan bien que dije que sí. Luego solo faltó convencer a los que faltaban y encontrar un batería. A los cinco del grupo nos flipa todo lo que salió de la década de los sesenta.

¿Ayuda el hecho de que casi todos ya os conocierais?
Más que eso lo que importa es que somos buena gente. Además de que todos nos identificamos con el estilo, después de tantos grupos hemos aprendido a debatir y buscar siempre el consenso.

Es una apuesta arriesgada en el sentido que muchos os podrían simplemente calificar de nostálgicos o revivalistas. ¿Cómo enfocáis este trabajo de reciclaje para sacar algo propio de ello?
Básicamente damos muchas vueltas a los temas y los trabajamos en grupo. Yo suelo componer el esqueleto de las canciones buscando ese sonido sesentero que tanto nos gusta, y si no encaja lo guardo en el cajón. Aquello que falta para completar el tema lo vamos rematando entre todos. La verdad es que siempre tenemos en la cabeza el aire sixties al que queremos llegar pero nos acaba saliendo de forma natural.

¿Teniendo en cuenta que ponéis la mirada en una época más optimista, a diferencia de muchos grupos actuales que se empapan de las problemáticas del presente, veis algo de “evasión” en vuestra música?
Aunque hacemos referencia a problemas actuales en algunas canciones, queremos que la gente pueda desconectar un poco de todo lo que está pasando ahora y lo más político lo dejamos en el subtexto. Personalmente, este proyecto es un modo de pasarlo bien, y eso es lo que intentamos transmitir. No buscamos letras tristes, sino que las construimos a partir de anécdotas u homenajes a artistas que nos gustan. Básicamente queremos que la gente goce al escuchar nuestra música y al venir a los conciertos.

¿Notáis una evolución respecto al primero álbum?
No ha sido algo consciente o deliberado, pero yo diría que sí. Ahora que escucho los dos discos veo los cambios en “Less Talk More Action”: hay más arreglos y mucha gente dicen que es algo más eléctrico que el primero, pero sobre todo lo que yo he notado es una mayor variedad. Hay algún tema lento, casi de balada, como “Primerose Hill” y otros más power pop. Además hemos contado con una paleta instrumental más grande -violín, chelo, trompeta, saxo, ¡hasta theremin!- que no es la base de las canciones pero sí les da un poco más de color. A nivel de grabación también ha sido distinto: mientras que el primer disco salió de modo más rápido y espontáneo, este cuenta con canciones que ya hemos llevado al directo o bien hemos ensayado en los meses anteriores. Eso nos ha dado confianza suficiente para grabar casi todo el grupo a la vez. Menos yo, claro, que estaba en la mesa de sonido.

No debe ser fácil, además de componer y tocar, encargarse de la grabación y la masterización del disco.
Lo más complicado es ver el proyecto desde el exterior. Cuando grabo a otras personas veo más claro qué funciona y qué no, qué será un single y esas cosas. En cambio, con los temas que hago yo es mucho más difícil. Muchas veces hace falta que alguien externo te diga que un tema tuyo es bueno para que te lo creas. En este disco, por ejemplo, presenté una primera versión de “Jack And Sophie” al resto del grupo y, aunque a ellos les gustara, a mí me seguían faltando cosas. Hicimos hasta cinco versiones más y al final la que ha acabado en el disco ha sido la primera, para que veas.

¿Aún así seguís apostando por la autoproducción, verdad?
Claro, aunque también nos encantaría tener mánager o productor externo. Cuanta más gente involucrada mejor, pero puede que aún no sea el momento. Estar al mando de tu obra tiene sus ventajas, por eso la autoproducción musical va en alza e incluso algunos sellos te dejan un margen de libertad más grande. Aunque claro, también hay inconvenientes: nosotros, a pesar de estar bajo un sello, nos encargamos de la promoción, y esto es algo que te roba mucho tiempo.

¿Os habéis encontrado con algún grupo que haga un estilo parecido al vuestro?
Aquí no, aunque afuera hay algunos escondidos. Lo cierto es que la mayoría de grupos que se encariñan con los sesenta van solo hacia la psicodelia. A mí me flipa, y de hecho aquí hay grupos como Trau que cultivan este estilo que me gustan mucho y me llevo muy bien con ellos. Pero se echan en falta bandas que cojan esa música que había justo antes de la psicodelia pero sin llegar al rock de inicios de década. Es importante no olvidar esa pequeña época porque tiene un sonido muy característico.

Viendo el cariño que le tenéis a ese sonido concreto no tiene pinta que vuestro estilo vaya a cambiar mucho entonces.
Cuando llevas un par de discos te suelen decir que tienes que evolucionar, y eso me produce tanto miedo como pereza. Miedo porque si has conseguido crear algo particular y curioso que te funcione no sabes dónde llevarlo, y pereza porque algunos grupos que quieren renovarse acaban yendo hacia atrás. Siempre hay el peligro de que pierdas aquello que te ha hecho distinto. Aunque tardaremos años a sacar un tercer disco, así que de momento no me rompo la cabeza con estas cosas.

¿Cómo se presentan los primeros conciertos?
Aún tenemos que pensar como pasamos todos los detalles del álbum al directo, pero en general lo llevamos bien. Es una suerte estar en un grupo donde después de un ensayo las canciones ya salen.