Con el conciso nombre de V (Caroline, 17) se presenta el regreso de los británicos tres años después del irregular Luminous (XL, 14). Los contrastes se intensifican en su quinto trabajo, con momentos de pesadez industrial y otros de inspirada electrónica pop, aunque la personalidad de la banda sigue intacta. Después de pasar por Madrid, volverán a nuestro territorio para presentar su nuevo disco. Será el 12 de diciembre en la sala Apolo (Barcelona), 13 de diciembre en Moon (Valencia) y 14 de diciembre en But (Madrid, Ciclo SON Estrella Galicia).

Al teléfono Rhys Webb, bajista de una banda que ha cumplido una década de suculenta actividad discográfica sin rendirse ni a lo convencional ni a las modas. Desde sus orígenes ruidosos en los aledaños del post-punk oscuro garajero con parafernalia extra-musical -sus pintas andrógino-góticas, o los destrozos de aquel concierto caótico en Madrid-, han evolucionado en pos de una psicodelia pop progresiva e inteligente que en sus últimos trabajos se ha vestido con ropajes electrónicos deudores del synth-pop de los 80. Contra todo pronóstico, se han consolidado como uno de los escasos grupos británicos de su generación con un sólido discurso propio alejado de manierismos vacuos. Webb insiste en la necesidad que tuvieron de ponerse las pilas para no caer en la irrelevancia.


V es, sin duda, vuestro trabajo más variado, en el sentido de que las canciones son muy diversas. ¿Era éste vuestro objetivo primordial?
El principal objetivo era trabajar duro e intentar hacer el mejor disco posible. Creo que el proceso de Luminous fue un poco arduo. Quizá parte del entusiasmo que teníamos no se plasmó. Me parece que es un álbum estupendo en ciertos momentos, pero nos planteamos el reto de subir el nivel y crear algo que nos volviera a emocionar como grupo. Ha sido un viaje largo, son ya diez años en los que hemos vivido muchos giros y cambios, siempre buscando algo nuevo y emocionante. Volver a encontrar esa sensación era muy importante porque sabíamos que, en realidad, no teníamos elección. Había que hacer el mejor disco que fuéramos capaces de hacer. De eso se trataba, ahí estuvo el principio de todo.

El primer single, Machine tiene una atmósfera casi industrial, y hay canciones que son muy electrónicas, pueden evocar a discos y grupos británicos de los primeros 80 (The Human League, Simple Minds, OMD), algo que en realidad viene de Luminous o incluso Skying (XL, 11). ¿Os interesa especialmente esa etapa?
Estamos constantemente escuchando todo tipo de música. Siempre hemos dicho que tenemos gustos muy amplios y diversos. Por supuesto que hay grupos británicos de los primeros ochenta que nos inspiran, pero en cualquier caso, más allá del feeling o del estado de ánimo, para nosotros lo más importante es crear algo nuevo. Estamos encantados de tener esas influencias, pero nuestra idea siempre ha sido crear algo progresivo actual, que suene nuevo. Por supuesto que nos inspira el mundo de la música que nos rodea, pero nunca hemos pretendido sonar como un grupo en concreto de los primeros ochenta, los primeros noventa, o los sesenta.

¿Dirías entonces que explorar sonidos es la esencia del grupo?
Creo que ha sido así desde Primary Colors (XL, 09). En ese disco es cuando el grupo se convirtió en lo que es. Nos habíamos propuesto experimentar ya desde los tiempos de Strange House (Loog, 07), pero entonces era más que nada un proceso de aprendizaje común, de evolucionar hasta ser lo que somos ahora. En nuestro proceso de composición ha sido clave explorar nuevos sonidos, experimentar con electrónica y entender cómo podemos crear y comunicar a través del sonido. Sin duda, para nosotros es una parte muy importante de la creación de canciones.

Según vuestra música se ha hecho más electrónica, ¿cómo ha cambiado la dinámica del grupo?
¿Te refieres a título individual? Todos estamos igualmente involucrados en el sonido. Probablemente el nuevo disco suena más a grupo tocando en directo que el anterior. Hay bastantes momentos de guitarras, así como de electrónica. Pero al final se trata de comunicar la canción de la mejor manera posible, ya sea un solo de guitarra muy heavy o sonidos más electrónicos. Esta vez es verdad que lo hemos hecho de manera diferente, hemos escrito más de forma individual y en parejas. En un punto, Tom (Cowan, sintetizadores) podía venir con una idea completamente electrónica. Y, de hecho, yo por primera vez compuse con Faris (Badwan, vocalista) con una guitarra acústica, algo que nunca habíamos hecho (risas). En realidad, no tenemos reglas en el proceso de composición. La canción va tomando forma según nos involucramos todos.

“Nos sentimos como los últimos de una especie en vías de extinción”

Llama la atención esa portada tan inquietante (una especie de masa amorfa de cera de la que asoman sus rostros, obra del artista Erik Ferguson). Me pregunto si tiene algo que ver con la temática, si es que hay alguna. Normalmente, ¿partís de una idea más o menos definida?
En el proceso creativo, según el disco se va haciendo, se van revelando cosas. No hay un punto de partida con una dirección concreta. Sí que en esta ocasión nos planteamos hacer algo que fuera más profundo, oscuro y pesado que lo que habíamos hecho antes, sobre todo recientemente. Ésa fue una de nuestras principales motivaciones. Queríamos explorar sonidos más pesados y profundos de los que habíamos hecho en los últimos dos discos. Como resultado de esto, no pasó mucho tiempo hasta que las letras adoptaron un contenido ligeramente más oscuro y retorcido. Y eso se convirtió en algo temático a lo largo de todo el disco, aunque no hay un elemento concreto que dé continuidad o un tema lírico. Se trata de algo más abstracto, quizá, que en álbumes anteriores.

Siempre me ha parecido que le dais importancia máxima al sonido. ¿Por qué esta vez decidisteis trabajar con el productor Paul Epworth (Coldplay, U2, Thurston Moore)?
Ya lo hicimos con él en una canción de Luminous. Él había estado trabajando como productor, mucho tiempo antes de que formáramos el grupo, con muchos grupos británicos de los primeros dos mil, bandas quizá más experimentales de las que produciría después. La cuestión es que nos llevamos bien y decidimos probar una sesión. Una de las cosas que teníamos claras con este disco es que queríamos un productor. Primary Colors fue producido por Geoff Barrow de Portishead, pero los siguientes dos discos los hicimos nosotros solos en nuestro estudio. Pensamos que era el momento de cambiar y hacer las cosas de otra manera. Necesitábamos asumir riesgos y trabajar de modo distinto, sabíamos que queríamos ponernos un reto. Y ha sido muy divertido. Él (Paul Epworh) tiene un estudio alucinante (The Church), con un montón de sintetizadores y módulos. Es un sitio fantástico.

Así que hicimos allí algunas maquetas y él nos dijo: “Vale, tenéis esto, pero ¿por qué no empezamos a componer y trabajar en ello hoy mismo? ¿Por qué no seguís tocando y vemos si salen más ideas?”. Y así lo hicimos, avanzando muy rápido. Fue muy estimulante trabajar de una manera mucho más espontánea e inspiradora de lo que habíamos hecho últimamente. Creo que para él también estuvo muy bien, porque había estado involucrado en algunos proyectos grandes… trabajar con nosotros fue la excusa perfecta para que asumiera riesgos siendo más creativo o abstracto, divirtiéndose con la experimentación y las ideas que iban surgiendo, que es lo que hicimos. Nos preguntábamos si iba a funcionar, pero él nos empujó lo más lejos posible a probar cosas. Cómo podemos hacer esto y lo otro: “Vamos a meter la batería por un sintetizador modular”. O la guitarra. Nos animó muchísimo con su entusiasmo en el proceso creativo.

La voz de Faris (Badwan) destaca especialmente. ¿Lo ves así?
Sí, creo que su voz ha mejorado con cada disco. Pero me parece que con éste en particular, todos nos pusimos a prueba para hacer el mejor álbum posible. Faris, lo mismo que el resto. Creo que las letras son más profundas y más oscuras. Queríamos dar lo mejor de forma individual, y por eso creo que en este disco están algunas de las mejores canciones que hemos hecho nunca.

Hablando de letras: ¿Os han inspirado especialmente los acontecimientos políticos del Reino Unido o Europa de los últimos años?
Bueno, Faris es, obviamente, el principal escritor de las letras y sí que hay comentarios políticos sutiles en las letras. No hay un mensaje político concreto, pero sí que hay comentarios sutiles en algunas canciones, no en todas. Desde luego que vivir en los mismos tiempos nos lleva a ello. Dicho esto, no es un disco “político”.

Me gustaría que me hablaras en concreto de la última canción, Something To Remember Me By. Es una canción casi de pop electrónico, sorprendente en vuestro caso. Y muy especial.
Sí, es diferente, y casi no entra. Aunque a mí siempre me encantó, la veía como un single. Tom y yo trabajamos en ella como una canción totalmente electrónica. Fue de las últimas cosas en las que trabajamos en nuestro estudio, que tuvimos durante siete años y ya no tenemos. Yo estaba escuchando música trance bastante loca (risas), y Faris puso la voz en su casa. Fue de esas cosas que salen casi sin esfuerzo. Recuerdo recibir una mañana la canción con la voz que acababa de grabar. Y dije: “vaya, esto suena como un single”. La cosa se quedó ahí, hasta que en las últimas dos semanas Paul (Epworth) escuchó la maqueta en su estudio. Creo que Faris se la puso una tarde. Inmediatamente nos dijo que la teníamos que grabar, que era una canción estupenda. Casi durante un año había desaparecido, no la habíamos vuelto a oír, porque entre medias habíamos estado componiendo y grabando. Y estoy muy contento de que la redescubriéramos, porque le da al disco esa dinámica de cambios de atmósfera y estilos. Es nuestro disco más extraño y distinto en ese sentido. Hay diferentes atmósferas a lo largo de él.

Es curioso, porque a pesar de los cambios de instrumentación, el influjo psicodélico que os caracteriza sigue ahí.
Eso siempre ha estado con nosotros, desde el mismo principio. Bueno, cuando empezamos a tocar juntos y en directo, lo más natural era hacer mucho ruido, una cosa muy punk. Pero incluso entonces nuestro interés en la psicodelia era muy vivo, porque venía de cuando éramos adolescentes. No necesariamente psicodelia de los ochenta, sino más bien psicodelia británica de los 60, como los primeros Pink Floyd de la época de Syd Barrett, recopilaciones como las de Rubble, bandas como July o Tomorrow, todo eso. Jamás quisimos sonar como un grupo de los sesenta y setenta, insisto, queríamos sonar a un grupo que hace música de ahora, o incluso del futuro. Pero esa influencia psicodélica ha estado ahí desde el principio. Y la hemos explorado de formas muy diversas.

No creo exagerar al decir que sois una de las bandas británicas más personales de vuestra generación. Tenéis cierto carácter, y eso no se puede decir de muchos grupos actuales. ¿Echas de menos eso?
Es que ya no quedan. ¡Ojalá hubiera más! Me refiero a las bandas que nos inspiraron durante nuestra vida, las que llenaron nuestra colección de discos…Creo sinceramente que somos de los últimos de una especie en vías de extinción, al menos en Reino Unido. No quiero parecer maleducado, pero no conozco muchos grupos de la última década a los que me gustaría escuchar dentro de diez años. Siempre me ha parecido que somos una banda diferente, que trabajamos con nuestras reglas. Nos motivan nuestras propias ideas y creatividad, no tanto la conexión con nuestros contemporáneos. Siempre ha salido música estupenda, pero me gusta pensar que nuestros discos se seguirán escuchando en diez, veinte o treinta años. Y no creo que muchas bandas de nuestra generación puedan decir lo mismo.

¿Por qué crees que faltan más grupos con ese “carácter”? ¿Tiene que ver con cómo se escucha la música hoy, Spotify y demás plataformas digitales? ¿Qué sucede?
No creo que la forma en que se consume música deba afectar a cómo son los grupos. Es verdad que hoy la gente tiende a concentrarse menos y a pasar de una cosa a otra rápidamente y eso puede hacer que se pierda algo, pero al final eso no debería alterar la calidad de lo que es la buena música. La música buena va a estar siempre ahí y depende del oyente disfrutarla. No sé, quizá la clave está en que vivimos tiempos en que hay más música disponible que nunca. Hay muchos viejos grupos a los que les va bien o muy bien. Por ejemplo, Stone Roses ofrecieron el otro día un show enorme en Manchester. O Slowdive. Bandas estupendas en su día, que todavía tienen su público. Pero no parece que haya ningún grupo nuevo con ese mismo nivel de conexión con el suyo. Creo que nosotros tenemos ese algo, y somos afortunados por tenerlo, lo apreciamos de veras.

Termino: Estuvisteis hace unas semanas en Madrid, en el festival Tomavistas, donde no pude estar. ¿Cómo fue? ¿Tocasteis material nuevo?
Estuvo bien. Era el primer concierto que dábamos en ocho o nueve meses, así que era más difícil de disfrutar, porque el primer bolo que das tras un largo periodo de tiempo estás menos relajado que cuando tocas cada noche. No hicimos nuevas canciones porque no queríamos que empezaran a aparecer cosas en Youtube, pero hemos estado ensayando un puñado de canciones que tocaremos en la gira a finales de año: Machine, Hologram, Something To Remember Me By, Way Down… Estamos entusiasmados con la idea de tocar las nuevas.