Tras el éxito en términos de popularidad cosechados con sus dos anteriores discos, Wilco vuelven más relajados que nunca, Quizás incluso demasiado. Uno hubiera deseado que “Sky Blue Sky” (Dro) tuviera más marcha, pero no. Así que esta vez sus seguidores deberán disfrutar con su faceta más íntima y lenta aunque llena de esperanza. Wilco estarán este año en el Primavera Sound y el FIB Heineken.

De “Sky Blue Sky” se pueden decir unas cuantas cosas y no todas ellas positivas. Para empezar creo que casi todo el mundo estará de acuerdo en que este álbum apocado y repleto de medios tiempos es un paso atrás cualitativo en la hasta ahora ascendente carrera de Wilco y más tras rozar el cielo con sus dos anteriores trabajos. En ocasiones da la impresión de que hoy en día los músicos tienen miedo a ser encumbrados y necesitan desmarcarse de la expectativa que se ha generado a su alrededor, evitando dar el salto al estrellato mayúsculo. Obviamente la actitud actual no es la de los setenta, donde cualquier banda aspiraba a ser pasto de los grandes estadios. Y es que uno no deja de tener la impresión de que si Jeff Tweedy hubiera querido, nos habríamos encontrado con un disco muy diferente al que nos ha entregado. Nos hubiera gustado más un disco con un lenguaje mucho menos íntimo y desde luego más rockero, duro, rápido y popular…

“Yo no me siento ni Padrino, ni pionero de nada”

“Es curioso porque hasta que la gente no ha empezado a decirme que era un disco con temas muy lentos, no había pensado en eso, de verdad”. ¡Y un cuerno! Lo siento señor Tweedy, pero, a pesar del respeto que le tengo, no cuela. ¿Cómo es posible que durante la grabación del álbum con los músicos que le han estado acompañando en directo durante estos últimos años no se hubiera dado cuenta de que estaba reuniendo una colección de canciones ideales para las noches de insomnio? Un disco con un tempo narcótico que sólo el ritmo honky tonk del piano de “Walkmen” es capaz de romper de una forma no demasiado espectacular. ¡Vamos, hombre! A otro con ese cuento. Y es que el laconismo que preside el álbum es exactamente el mismo que impregna las cortas y arrastradas respuestas de un tipo que parece atenderme por obligación contractual y que sin duda desearía estar en un lugar muy alejado de la terraza del hotel barcelonés en la que me recibe. Un tipo que está a punto de cumplir cuarenta años de edad y que hace música para gente adulta y sosegada. ¡Qué distinto del Jeff Tweedy que protagoniza “Sunken Treasure”, el DVD que recoge su reciente gira en solitario a lo largo de diferentes teatros. Ese Tweedy que se permite bromear y charlar con el público entre tema y tema… “Me siento más libre para hablar con el público cuando estoy sólo porque no siento que haya otros músicos ahí, mirando su reloj esperando para tocar. Es un entorno más relajado y libre. Aunque de todas formas el contacto con el público en los directos es algo que también me interesa para Wilco, porque en cierta medida Wilco quiere ser una banda global. Queremos que haya una comunión e intercambio con nuestro público”. Sí, ese es un objetivo tan loable como hermoso. Y no cabe duda de que Wilco logra una comunión real con los asistentes a sus epatantes conciertos, repletos de sabiduría, técnica y energía. El problema es que “Sky Blue Sky”, pese a contener en líneas general buenas canciones (“Impossible Germany”, “Hate It Here”, “What Light” o el broche de oro de “On And On And On”), resulta en su conjunto muy monocorde y adolece de esos cambios de ritmo y textura que daban vida a sus discos. Un álbum que lejos de ganar adeptos puede incluso hacerles perder a los más nuevos. Además estoy seguro de que, entre los primeros, más de uno echará en falta la presencia de Jim O’Rourke ¿Quería hacer Jeff un álbum más íntimo y personal y no precisaba entonces de la figura del reputado músico y productor? “En realidad no. Lo que pasa es que Jim en la actualidad vive en Tokyo y, claro, no era tan fácil contar con sus servicios, pero sigue siendo un amigo muy cercano y forma parte de mi vida musical. Es evidente que si Jim hubiera estado más involucrado, hubiéramos hecho algo diferente, pero no es que necesitáramos alejarnos de Jim O’Rourke, simplemente las cosas salieron así. Por otro lado yo no creo que sea un disco tan íntimo o melancólico como dices. Puede que ese sea tu sentimiento al escucharlo, pero yo siento que es un disco repleto de esperanza y que incluso hay momentos divertidos. Por ejemplo ‘Hate It Here’ me parece muy graciosa”. Pues llegados a este punto les voy a resumir cómo veo las cosas. Jeff Tweedy siempre ha tenido a su alrededor grandes músicos como el mencionado Jim O’Rouke o a Jay Bennett y Jay Farrar en el pasado. Músicos y arreglistas que le daban el contrapunto perfecto y se inmiscuían en las tareas de composición y producción. Ahora también, pero menos. Es cierto que Nels Cline es un guitarrista muy reputado que viene del jazz y que incluso ha sido incluido en alguna de estas listas que las revistas especializadas realizan como uno de los mejores guitarristas de la actualidad y si hay algo que destaca en “Sky Blue Sky” son esos punteos jazzies en algunos solos –“No sé cómo surgieron, simplemente nos sonaron bien”– y también es verdad que estamos ante la que posiblemente sea la formación más estable de Wilco y eso se debe notar a la fuerza, pero de ahí a comparar este disco con el imprescindible “Being There” hay un buen trecho… “No, no es una vuelta a ‘Being There’. Lo que creo que dije en esa entrevista que citas es que es el disco que más me recuerda a ‘Being There’ porque nos encontrábamos en una situación similar. Era la primera vez que esa formación grababa un disco y había ahí algo maravilloso en cuanto al descubrimiento mutuo. Ahora ha sido algo parecido. La actual formación tiene una mayor conexión entre nosotros seis que cualquier otra en el pasado y eso se notó a la hora de grabar. Me parece que dije en la prensa algo como que la grabación fue fácil y esa no es la palabra. Trabajamos duro, pero no encuentro la palabra. Quiero decir que todos íbamos en la misma dirección y nos sentimos muy unidos y eso se ha materializado en el disco más coherente y cohesivo que he hecho”. De acuerdo, pero faltó el elemento disonante. El malo de la película. El que es capaz de decirle al jefe: “Oye Jeff ¿No crees que al igual nos ha salido un disco algo soso? ¿No le meterías un poquito más de marcha?”. Vale que en tu condición de Padrino de la americana actual, te lo van a perdonar todo, pero un poco de sangre, ¡coño!… “Yo no me siento ni Padrino, ni pionero de nada. Más bien me veo como una parte de una larga línea de gente que estaba mucho antes que yo”. Entonces, ¿qué me dices de jóvenes que en cierta medida han estado pendiente de lo que hacías con Wilco como Jim James de My Morning Jacket, M. Ward o Bright Eyes…? “MMJ y Bright Eyes fueron teloneros de Wilco en el pasado y ambos me parecieron unos chicos muy agradables. No conozco a M. Ward, pero si me obligas a elegir entre los tres, creo que gustan más los discos de M. Ward que los de los otros dos”. ¿Obligarte yo? Para nada, pero, eso sí, no te voy a engañar y ya estoy esperando tu siguiente entrega. Esta me ha sabido a poco.