Nunca sabremos a ciencia cierta el daño causado por el deshonroso y sonrojante trato que ha recibido el hip-hop en España de manos de músicos, medios de comunicación y público (hágase notar el orden) a lo largo de su corta existencia. Lo del “Rap de Aquí”, uno de los episodios más insultantes de la historia de la música nacional, tan sólo sirvió para crear una imagen circense, desconcertante y, sobre todo, humillante de un género que en otros países europeos (Francia, Inglaterra, Italia) andaba -y anda- ligado a un modo de vivir, a una filosofía socio-musical que se codea (a hostia limpia, eso sí) con las del rock o el punk.

Soñar con intentar alcanzar el status del que goza el hip-hop norteamericano es positivo, sin duda, aunque por el momento se quede en eso, en un sueño; antes, es necesario dar el primer paso, quizás el más difícil y arriesgado: mirar al propio tejado.

La situación actual permite una ligera dosis de euforia reservada: el nivel europeo está al alcance de la rima. Desde que los barceloneses Eat Meat ganaran el concurso de maquetas de Rock De Lux, el hip-hop en castellano ha experimentado un crecimiento que, ahora más que nunca, no debe echar mano del freno. “Madrid Zona Bruta”, puesta de largo delos madrileños El Club De Los Poetas Violentos (de aquí al final, CPV), dejó las cosas claras: sobraban ganas y faltaban medios. Suya fue la responsabilidad de abrir una herida que poco a poco empieza a sangrar; aunque ahora busquen refugio en la modestia: “No, hombre, no pioneros: siempre ha habido gente que aunque no haya grabado ha estado antes que nosotros y siempre habrá gente después. Sólo somos un grupo”. Intentémoslo de nuevo: ¿”Madrid zona Bruta” piedra angular de una explosión escénica? “Sí, es lo que te decía: nos tocó grabarlo a nosotros y ya está. Por lo que sea, coincidencias de la vida, fuimos el primer grupo en grabar un Lp de hip-hop “real”, no manipulado. Y ya está, no hay nada más detrás de ello. Ni somos una frontera ni un estandarte”. De todos modos, el impacto mediático fue vital. Para ellos, sorprendente: “Sí; a la prensa le costó hablar de nosotros. Cuando lo hicieron, y pese a decir todos lo mismo, sin que nadie se lo currase para hablar de nosotros diciendo algo diferente, nos sorprendió realmente. La gente se echaba mucho para atrás a la hora de hablar del tema hip-hop”. Y es que la memoria seguía siendo traicionera, y el patético espectáculo ofrecido en el pasado creaba reticencias de todo tipo: miedo a volver a cometer semejante retahíla de errores; miedo a vapulear a un género tan trascendental e influyente fuera de nuestras fronteras; miedo a ilusionarse con la posibilidad de ver nacer una escena que tenga los días contados. Afortunadamente, esta vez la cosa va en serio. Yo creo que eso ya quedó demostrado hace tiempo, que esto no es una movida de cuatro días. Creo que con nuestro primer LP quedaba claro. “Sí, sonaba mal y todo lo que tú quieras, pero era y es un disco de verdad, ¿sabes? Yo creo que cuando hay gente que está haciendo su movida y la está haciendo de verdad, ya es serio. Desde luego que no es una moda ni una movidita que ha surgido: es una cosa en la que no somos los únicos y que hay mucha gente que lleva tiempo y, no sé, hay un movimiento. Además los grupos salen solos; no es como antes que sacaron un puñado de grupos casi de debajo de las piedras. Hay millones maquetas que pueden ser buenas o malas pero que ahí están demostrando que están saliendo muchísimos grupos”.

Lo que parece claro es que se puede empezar a hablar de una escena fluida, atractiva, coherente y, lo más importante, henchida de una dignidad desbordante, sin que ello implique ser mirado de reojo entre ceños fruncidos. ¿La confirmación? “La Saga Continúa24/7”: la propia superación planteada desde la estabilidad y el continuismo más chulesco. Nueva York, su arma secreta. “Ya habíamos tenido la experiencia aquí con el primer LP, y el sonido no llegaba a ser lo que de verdad tenía que ser; hubo problemas con los técnicos, que no sabían exactamente cómo tenía que ser el sonido. Joder, es que les decíamos que introdujeran más graves y parecía que les daba miedo, tenían miedo a que se saturase el sonido y cosas de esas. A Nueva York fuimos exclusivamente en busca del sonido que queríamos. La grabación y la producción las hicimos aquí y allí fuimos a remezclar. No sé, hemos ido y creo que se nota bastante la diferencia de sonido. Sinceramente, creo que ha merecido mucho la pena. Y es una lástima que aquí en España no se pueda hacer un disco de hip-hop que suene como tiene que sonar”. Ya en Zona Bruta, su propio sello (“decidimos montarlo para poder currar a nuestro aire y hacer lo que quisiéramos hacer”), “La Saga Continúa 24/7” decide indagar en los revitalizadores que han logrado despertar a un género que se empezó a dormir hace tiempo y que apuntaba a una sola dirección: el coma profundo. Este segundo asalto se pasea por donde confluyen entre saludos Mobb Deepy KRS-One, Das EFX y Black Moon, Jeru the Damaja y Wu-Tang Clan: el hip-hop del presente…el hip-hop del futuro. Una lección de evolucionismo bien entendido; un regalo caído del cielo para todos aquellos que habíamos desechado la posibilidad de contar con grandes discos de hip-hop “cantados” en castellano. Otro disco que añadir al fundamental “Madrid Zona Bruta” de CPV, al colosal “MasKe Dificultad” de Los Verdaderos Kreyentes De La Religión del Hip-Hop y, en breve, al esperadísimo debut de los barceloneses 7 Notas 7 Colores.

Antes de colgar el teléfono y despedir a los Poetas, se me antoja imprescindible -por curiosidad, por historia, por admiración y veneración, por todo, en definitiva- preguntar acerca de la banda más importante de la historia de la música (nada de estancarse en el hip-hop): Public Enemy. Todos están de acuerdo (de hecho, ¿a quién no le emociona, epata y exalta hablar sobre P.E?). “El disco en solitario de Chuck D nos gusta bastante. Pero bueno, Public Enemy son Public Enemy; podrán tener discos más flojos o menos flojos, pero a mí personalmente me gustan todos sus discos. Quizás no son tan cañeros y tan rompedores como al principio pero me siguen gustando. Para mí, personalmente, Public Enemy siempre ha sido Chuck D; por eso escuchar su disco en solitario también me ha hecho gracia. No sé,a lo mejor, cosas que no me molaban de Public Enemy no las he encontrado en el disco de Chuck D”. No podía ser de otro modo: grandes hasta en el difícil análisis de la línea evolutiva de semejante deidad. La saga continuará.