Ni una ni dos, sino tres son las baterías que marcan el compás de “From Deewee” ([PIAS], 17), el nuevo álbum de los belgas  Soulwax trece años después de su aclamado “Any Minute Now”, un trabajo básico en la vuelta del pop rock a las pistas de baile.

Estando de lo más ocupados en su faceta de Dj’s y remezcladores como 2manydjs, o desarrollando proyectos como aquel “Despacio” junto a James Murphy que pudo disfrutarse en nuestro país en el marco del Sónar en 2014, pocos daban un céntimo porque los hermanos Stephen y David Dewaele volviesen a explotar la marca Soulwax. Pero finalmente, trece años después de su último álbum de estudio, “Any Minute Now” (aunque no hay que olvidar la banda sonora de la película Belgica que el año pasado editaron), los belgas han roto su silencio con un nuevo trabajo en el que el concepto lo es todo.

“El público sigue esperando que vuelvas a hacer aquello que te dio el éxito, aunque si no pruebas cosas nuevas te acabas acomodando”.

Puede que “From Deewee” no sea un álbum sobrado de singles instantáneos, pero el hecho de que lo grabaran en una sola toma desde su estudio casero en Gante y que contaran con tres baterías para amplificar su sonido hacen de él uno de los experimentos más ambiciosos en los que se han embarcado hasta la fecha. “Nos lo hemos tomado con tanta calma porque la verdad es que no estamos interesados en las dinámicas de las discográficas ni en sentirnos atados a nada ni nadie. No hemos parado quietos durante todos estos años, eso es cierto, pero el pasado año estando en Coachella fue cuando nos corrió por la cabeza la idea de un nuevo largo”, comenta Stephen. “Todo fue muy natural. Tras construir nuestro propio estudio casero móvil todo fue mucho más fácil, ya que al ahorrarnos el alquiler de un estudio de grabación externo no sólo abaratamos gastos, sino que contábamos con total libertad para hacer lo que quisiéramos. La idea de grabar estas canciones en una sola toma vino porque si no nos marcamos limitaciones nos relajamos demasiado. Obviamente, fue una decisión arriesgada porque el no recurrir a tomas extras tanto puede salir bien como mal. Sin embargo, esta es una de esas ideas locas que, por muy inusual que parezca, nos apetecía muchísimo llevar a cabo”, prosigue. “Lo más complejo fueron los ensayos con la banda y encontrar el sonido adecuado de las baterías. Durante un mes nos encerramos en el estudio preparándolo todo para que, una vez empezáramos a grabar, todo saliera según lo previsto. Ni siquiera nuestro sello sabía qué nos traíamos entre manos”, dice Stephen antes de abordar el porqué de esas tres baterías que, en momentos como “The Singer Has Become A Deejay”, suenan hasta a batucada. “Nuestra música de siempre ha tenido un fuerte groove, pero ahí fuera hay muchísimos otros artistas electrónicos cuyas bases y percusiones suenan falsas detrás de un ordenador. Por eso, precisamente, queríamos que lo nuestro fuera cien por cien en vivo y con una estética sonora muy clara. Podríamos habernos valido tan sólo de una batería, sí, pero teniendo tres sonando a la vez se crea una experiencia única que cobra aún más sentido cuando estamos encima del escenario”, explica. “La cuestión es no repetirse. Muchos se nos siguen acercando diciéndonos que nuestros antiguos mashups les encantaban, y nos gusta que nos digan eso. Pero en realidad esto es como cuando Radiohead estuvieron años sin tocar “Creep” en vivo. El público sigue esperando que vuelvas a hacer aquello que te dio el éxito, aunque si no pruebas cosas nuevas te acabas acomodando. Y eso, sin duda, es algo que hay que evitar”, confiesa dejando claro, ya de paso, que no hay ningún plan preestablecido para los próximos meses. “Ni yo mismo sé qué vamos a hacer próximamente. Mejor que así sea. Una vez acabe este tour tendremos que sentarnos para ver cuál será el siguiente paso”.

Teniendo presente que su agenda está igual de llena de fechas como Dj’s que de directos bajo la etiqueta Soulwax, ¿qué es lo que más disfrutan es estos momentos? Stephen lo tiene muy claro: “No es que a mí y mi hermano nos guste más una cosa que la otra, sino la posibilidad de poder hacer ambas. Si una de las dos cosas se acabara repentinamente sí que tendríamos un problema. Nos gustan los retos y la idea de poder escoger qué nos apetece dependiendo del momento. Ser Dj es genial, del mismo modo que poder tocar tu música con una banda, así que mientras podamos seguir como hasta ahora combinando las dos facetas nos damos por satisfechos”.