Jason Williamson y Andrew Fearn viven en el mundo real. Por eso su tercer larga duración, “Key Markets” (Harbinger Sound/Popstock!, 15), anda nuevamente sobrado de mala leche, humor y crítica. De eso va Sleaford Mods, de ser punk. De lo que alguna vez fue el punk.

Nottingham está en el puto centro del Reino Unido y es, a día de hoy, una de las ciudades más pobres del país. Trescientos mil habitantes, setenta kilómetros cuadrados, dos universidades y el mejor transporte público de las islas, pero centenares y centenares de familias que viven de los benefits sociales del gobierno. Una ciudad de cloacas en la que no todo el mundo vive en las mismas condiciones. Piensen en el mundo según London Grammar –otro grupo actual de Nottingham- y piensen en el mundo según Sleaford Mods. Un mundo cimentado sobre esas desigualdades sobre las que tanto cacareamos. Así está la cosa, con las ciudades convertidas en cárceles para algunos, en cloacas en las que las ratas pueden tratarte de igual a igual. Poco importa que la leyenda de Robin Hood naciese allí, en las afueras, en el bosque de Sherwood. Al final quien se llevó el gato al agua no fue el legendario ladrón que robaba a los ricos para repartir entre los pobres, sino Bell Fruit Games, la multinacional de máquinas tragaperras que se ha hecho de oro a costa de aquellos a quienes menos ilusiones les quedan en la vida. Un negocio muy digno, sí, pero que sirve para explicar lo que es a día de hoy Nottingham, una de las desembocaduras de las cloacas de los vastos territorios de Isabel II. “Somos una combinación de todo eso. Nuestra música siempre se enfrentará a los enemigos de la gente corriente y de la inteligencia. Mientras ellos existan, nuestra música y nuestro objetivo en la vida girarán alrededor de eso”, me contesta Jason Williamson, voz y letrista de Sleaford Mods, cuando le pregunto si su dúo es fruto de su entorno, de las políticas de David Cameron o sencillamente de su situación personal. “Al principio me sorprendió que nuestro mensaje calase también en otros países. Pero todo el mundo responde al lenguaje común de la gente corriente sin importar el idioma que estés usando. Las personas conectan con nuestro anhelo de esperanza y de compasión y de enfrentamiento a la élite ignorante”.

Williamson insiste en diversas ocasiones en la ignorancia de las élites. En realidad se equivoca. Las élites son mucho más inteligentes de lo que pensamos. Son esos tontos que le dan por el culo a los listos. Son la ausencia de remordimientos y el desprecio por los perdedores. “Se trata precisamente de eso. Estoy hablando sobre la injusticia y sobre las restricciones que otros intentan imponernos en nuestras vidas, de cómo la atracción del poder lleva a cambiarlo todo a peor sin importarle nada más. En realidad, somos unos novatos por lo que se refiere a ser profesionales de la música, así que nuestras experiencias se basan en lo que le ocurre a la gente ‘normal’. Y no creo que eso vaya a cambiar”. Le comento que, pese a todo, siempre he tenido la impresión de que los británicos se sienten muy orgullosos de su país. “Esto es un agujero de mierda”, me contesta. “Una miserable y larga lista de nacionalistas con el cerebro totalmente lavado. Obviamente hay muchísima gente que odia a nuestros gobernantes y que odia esa patética idea de mierda de la grandeza británica, pero seamos sinceros… los conservadores ganaron por mayoría, así que básicamente fue el puto público quien les puso ahí. Eso me cabrea mucho. La política está muerta. No nos gobiernan nuestras decisiones, sino que nos regimos por los intereses de la élite. Siempre ha sido así. Básico, pero cierto”. De ahí la rabia contra la máquina que destilan las canciones de Sleaford Mods, sea con o sin humor. Ese es el arma que le queda a Williamson y Andrew Fearn, gritar, cachondearse y ofender. “Me gusta que eso ocurra. Quiero que la gente se ofenda, pero diría que cuánto más grande es el ataque menos ocurre. Y para mí es fundamental hablar con mi propio acento porque marca el ritmo. Al hacer eso, la conexión entre las voces y la música es la correcta”. Y puedo asegurarle que las cosas continúan igual en “Key Markets”, un tercer disco en el que los escupitajos rapeados, los bajos post-punk, las baterías crispadas y el espíritu del dúo se mantiene intacto. No esperen demasiadas novedades, aunque a estas alturas ustedes ya sabrán que todas las canciones de Sleaford Mods suenan parecidas, pero distintas. En “Key Markets” encontrarán ustedes el inicio hooliganesco de “Live Tonight”, las frenéticas “Giddy On The Ciggies” y “No Ones Bothered” (“ese tema es puro The Meteors, una buena canción directa y sin tonterías”, apunta Williamson), ese post-punk dub a la The Pop Group que es “Silly Me”, la eficaz “Face To Faces” y una “In Quiet Streets” en la que James canta más que nunca. “¡Sí! Me gusta esa canción, es una de mis favoritas ahora mismo. Estoy abierto a la idea de cantar más, pero todo tiene que encajar en la canción”. El tiempo pasa, pero parece que las influencias se mantienen. “No te creas, mis influencias están cambiando poco a poco. Ahora mismo estoy escuchando mucho grime y todo gira alrededor de eso. Un poco de hip hop y todo eso. De todos modos, es la mierda que tenemos que vivir cada día lo que más me inspira”. Ahora solamente faltaría entender todo lo que nos está cantando. “Bueno, el nuevo disco incluirá todas las letras en la carpeta”.

Lo cierto es que las cosas han cambiado mucho para Sleaford Mods desde que publicasen “Austerity Dogs” en 2012, pero sobre todo desde “Divide And Exit” (14), el disco con el que rompieron fronteras por primera vez. Ahora llega el momento de la consolidación, vista la respuesta obtenida en sus dos conciertos en el Primavera Sound (en su tercera visita a España, tras pasar por Madrid y Barcelona previamente). “Fue fantástico estar ahí. Fue un gran día para nosotros. Los festivales pueden ser algo un poco aburrido pero lo pasamos en grande. Quedamos muy contentos con los shows en España”. En el festival actuaron en dos escenarios de dimensiones totalmente distintas, uno pequeño y cercano, el otro de tamaño mediano, aunque en ambos funcionaron igual de bien. “Al principio todos los escenarios me parecían lo mismo, pero ahora ya no. Debes llegar a la gente de un modo distinto en los grandes conciertos y es muy importante aprender a amplificarte a ti mismo de forma que la audiencia de los grandes festivales pueda entrar en tu actuación. Es algo que empiezas a descubrir cuando tienes la oportunidad de tocar en grandes eventos de forma regular. A nosotros nos llevó más de un año y diversos viajes empezar a verlo así”.

Fearn y Williamson han conseguido ganarse la vida con Sleaford Mods, lo cual es toda una bendición atendiendo a las condiciones en las que se movían antes del éxito de su propuesta. Ahora bien, con el dinero muchos artistas cambian su discurso y son absorbidos por el sistema. “En realidad el dinero ya nos ha cambiado. Por lo pronto ya puedo pasar el mes sin preocuparme por si tendré que salir corriendo. Nunca he estado como ahora por lo que respecta al dinero, pero tampoco es una excusa. Me preocupa cómo me va a cambiar a mí o a la música que hacemos. Es inevitable si continúas siendo parte de esta sociedad y estás ganando más dinero que antes. Tanto yo como Andrew hemos tenido muy poco antes y fueron nuestras familias quienes nos ayudaron, pero en general todo nuestro entorno vive muy apretado. En primer lugar me preocuparé de cuidar de mi familia. Ahí tengo la cabeza ahora mismo. En eso y en tener engrasado el motor de Sleaford Mods”. O peor todavía, algunos grupos empiezan a hacer discos que no le interesan a nadie sin que eso parezca preocuparles lo más mínimo. “Me gustaría pensar que Sleaford Mods podremos enfrentarnos a ese momento y seguir adelante, pero soy muy cauteloso en relación a ese tema. Existe una línea muy fina que puede separar un momento del otro. Cuando esto se convierte en tu sustento y tu forma de vida puedes hacer la vista gorda frente a algo que quizás ya esté muerto. Ahora mismo funciona y es el lugar en el que estamos en este momento”. ¿Puedes hablar también por Andrew? “Andrew es un buen tipo. Es una persona más abierta de mente en muchos sentidos en su relación con las personas. Como yo, no ha tenido muchas más opciones que poner en marcha Sleaford Mods. Es nuestra única forma de vida después de que se nos cerrasen otras puertas”.

“Key Markets” verá la luz el próximo 10 de julio y servirá para que Sleaford Mods continúen ofreciendo conciertos, para que vuelvan a aparecer en los medios y para que sumen algunos seguidores más a su propuesta. De momento ya cuentan con algunos nombres respetados en la escena rock que se han puesto de su lado. Steve Albini, por ejemplo, que les aduló durante su reciente concierto también en el Primavera Sound. “No estoy demasiado familiarizado con el trabajo de Steve Albini, pero sí sé sobre su actitud con los pajilleros. Me sentí muy honrado cuando se nos acercó y nos dijo lo mucho que le gusta la banda y lo mucho que valora lo que hacemos. Fue algo jodidamente brillante”. Por no hablar de Mike Patton (Faith No More, Mr. Bungle, Tomahawk, etcétera), quien ha reeditado la compilación “Chubbed Up+” en su sello discográfico, Ipecac Records. “Me gusta Mike, es un gran tipo. No nos conocemos todavía en persona, pero vamos a coincidir la próxima semana en Alemania, así que lo solucionaremos. A él le gusta mucho nuestra música. Yo no te diría que soy un grandioso fan de Faith No More, pero me gustan”. Podríamos continuar con Leftfield o The Prodigy, quienes cuentan con James para cantar “Ibiza”, uno de los temas más rotundos de su último trabajo, “The Day Is My Enemy”. “Ayer por la noche salí a hacer el tema con The Prodigy en el Isle Of Wight Festival y estuvo muy bien. No estoy seguro de si existe una alianza entre nosotros, pero lo cierto es que nos tienen pillados y nosotros a ellos. Además, son una banda muy poderosa. Y me gusta ‘Ibiza’. Es una canción que solamente trata sobre Dj’s de mierda que hacen sesiones de mierda. Eso es todo”. Y para acabar con los personajes famosos que han girado alrededor de Sleaford Mods, aprovechando que la entrevista llega a su fín, me intereso por saber si todavía odia a Bono, vocalista de U2. “Bah, en realidad no le odio, pero la verdad es que no creo que ese tipo ayude en nada con su actitud”.