Leyendas del rock garagero estatal, Sex Museum siguen contra viento y marea, aunque esta vez en lugar de nuevo disco presentan un recopilatorio algo distinto. “Fifteen Hits That Never Were” (Locomotive, 08) rejuvenece su legado y lo sitúa a codazos en la actualidad musical de este país.

La banda rockera con más solera de Malasaña hace balance de su longeva carrera con el disco recopilatorio “Fifteen Hits That Never Were”. Tras veintidós años en el tajo, su noveno álbum de estudio hace parada y fonda en material de trabajos más recientes como “Sonic” (2000), “Speedkings” (2001) y “United” (2006), hecho que obedece a su afiliación a la escudería del sello madrileño Locomotive. “La discográfica quería temas de los cuatro últimos discos que hemos sacado con ellos. Como regrabamos las canciones, hubo posibilidad de incluir alguna anterior –el guitarrista Fernando Pardo se refiere a los temas “Two Sisters”, extraído de “Nature’s Way” (1991), y “Black Mummy”, perteneciente a “Sparks” (1994)-, pero la mayoría han sido de estos últimos años. Esta formación es de las mejores que hemos tenido y queríamos que eso se reflejara en un disco con canciones que lleváramos algún tiempo tocando, que estuvieran bien rodadas”.

El disco, que cuenta con una fabulosa portada obra de Álvaro Fajardo de Fly Factory, que también ha trabajado con Los Coronas, cuenta con las colaboraciones vocales de Iván y Ray, cantantes de la banda Colatonic Soda. La única novedad resultante en esta revisión es “Wassa Massa”, una canción de última factura que engasta el espíritu rockero que se respira en esta acertada antología de este combo fundamental en el devenir musical capitalino. Un acontecimiento importante en esta última época reflejada en el recopilatorio ha sido la inclusión del bajista Javi Vacas (Vacazul, 3000 Hombres), fichaje que ha tenido tintes conciliadores. “Tiene energía y ganas de sobra para poder con eso y más. Nos hacía falta un tío como Javi -explica Fernando-. Desde que está él nos peleamos menos, nos mosqueamos menos entre nosotros y además el nivel de exigencia ha crecido mucho. Además toca de puta madre, tiene bonitos bajos y amplificadores y un pelo muy suave, detalle importante cuando se pasa de los treinta años. Es el negociante pacificador de la familia”. Además de la edición en compacto la banda ha publicado una versión en doble vinilo que incluye como bonus “Tales Of The Brave Ulysses”, versión de los británicos Cream, que grabaron en la época de “Sonic”.