Puede que “A Ghost Is Born” (Nonesuch/Dro, 04) sea lo que muchos fans de Dylan, Young o Reed reclamaban de las nuevas generaciones del rock. Un disco que suena grande, intenso, que recicla sabiamente el legado del rock de los sesenta y los setenta, pero que no lo hace sufrir bajo un tamiz pop demasiado obvio, sino que se pierde entre ruido y desarrollos instrumentales de esos que aturden primero y atrapan después.

Y puede que el grupo de Jeff Tweedy estuviese llamado a ser el que conseguiría alcanzar semejantes cotas. Su condición de miembro fundador de Uncle Tupelo, junto a Jay Farrar, y responsable por tanto de uno de las revisiones del discurso de Gram Parsons más importantes de la década de los noventa, le puso en el punto de mira. Y en el fondo, Wilco surgió de esas mismas cenizas, como un camino que, a pesar de los cruces, sabía que siempre debía seguir recto. “Es que ´A.M.´ (Reprise, 95) fue grabado muy poco tiempo después de que Uncle Tupelo se disolviesen, con lo que fue algo realmente rápido. Tenía un buen puñado de canciones que había compuesto yo con mi guitarra acústica, y las grabamos prácticamente tal y como nacieron, con muy pocas variaciones. Probablemente por esa razón ése sea el disco que suena más cercano a lo que hice con Uncle Tupelo. Es el típico que suele quedarse un poco olvidado cuando la gente habla de Wilco, porque dicen que es muy simple, y eso es precisamente lo que me gusta de él”. Harto de la atadura estilística que suponía una etiqueta tan de moda por entonces como “country alternativo”, la dirección a emprender fue abrir la paleta de colores hacia otras direcciones, como el soul, el rhythm & blues, el power pop e incluso las orquestaciones. Una sabia manera de romper con cualquier tipo de expectativa y clasificación preconcebida, con uno de sus mejores álbumes, el doble “Being There” (Reprise, 96).

“Se me ha diagnosticado depresión profunda y trastornos, lo cual ha contribuido a aumentar mis problemas de adicción”

“Volví una y otra vez sobre la colección de canciones que tenía entonces e intenté averiguar qué me gustaba de ellas. Qué partes del disco eran realmente mías y qué partes surgían porque se las había oído tocar a alguna otra persona. Es un disco clave. Es el primero en el que jugó un papel muy importante la improvisación y ese tipo de producción de las canciones. Básicamente el primer disco en que dejamos que todo fluyese de manera mucho más natural”. Tras el reconocimiento de la crítica llegaba el momento de darse a otras labores, y llegó Golden Smog por un lado, la superbanda que montó junto a miembros de The Jayhawks, Soul Asylum y Big Star, y donde firmaba bajo el nombre de Scot Summit por motivos contractuales (algo que va aparecer constantemente a lo largo de la entrevista), y, por otro lado, el proyecto de recuperación de canciones de Woody Guthrie de la mano de Billy Bragg. “Las dos entregas de ´Mermaid Avenue´ nos pillaron a mitad de grabar ´Summerteeth´. Estoy muy orgulloso de esos discos. La verdad es que sólo puedo decir que tengo buenos recuerdos de trabajar en ellos junto a Billy Bragg… todo fue fantástico”. El tercer disco siempre es una prueba de fuego y, en este caso, los derroteros elegidos fueron los de un sonido más simple, melódico y directo, pero parece ser que los resultados, al menos comercialmente no fueron los esperados “´Summerteeth´ (Reprise, 99) fue un disco que escribí en un periodo muy duro de mi vida. Es el primer disco también en el que utilizamos mucho el estudio como herramienta, manipulando las canciones y todo eso. Las letras son muy amargas así que concibo algo así como una progresión natural al tratar de enterrar estas letras entre algo muy glorioso y dulce, orquestaciones y demás. Queríamos hacer un disco de pop muy dulce y nos salió algo bastante más extraño. Pero creo que es un disco igualmente importante para nosotros. La manera de escribir las letras y relacionarlas con la música es algo que creo que se diferencia mucho de cualquier otra cosa que he escrito incluso hasta hoy”.

“Simplemente hemos hecho el disco que nos apetecía hacer y para mí es mucho más sincero y pasional que el anterior”

Las ventas no fueron las esperadas, lo cual puso a la compañía en estado de alerta. Entra entonces en juego el factor O´Rourke. Desde el luego el músico de Chicago no se caracteriza por poner las cosas fáciles al oyente, y su sello quedó claramente impreso en “Yankee Hotel Foxtrot” (Nonesuch, 02, y disco del año para esta publicación). “Fue un paso más en nuestra evolución. Traté de escribir letras más optimistas y di mucho más importancia a eso que a tocar la guitarra. La verdad es que ya tenía una idea muy clara de lo que iban a contar las canciones antes incluso de que estuviesen compuestas, así que simplemente pensé en desarrollar el paisaje más apropiado para esas letras. Jugamos mucho en el estudio y con Jim incluimos bastantes juguetes digitales. Fue un entorno grande, saludable, enriquecedor el que nos rodeó cuando grabamos el disco y todavía disfruto mucho escuchándolo”. Tweedy trata de guardar buen recuerdo de aquella época, pero como refleja el documental “I Am Trying to Beak Your Heart”, dirigido por Sam Jones, la situación no fue fácil: Jay Bennett abandona la banda poco después, lo que se interpreta como un reflejo del complicado proceso de tensiones que sufrió la banda al romper su contrato con Warner, ya que estos no encontraron el disco “potencialmente comercial”. “Ni siquiera ahora puedo decir realmente que soy libre cuando hago un disco (risas). Realmente con Reprise no tuvimos la libertad para sacar un disco, pero nos dejaron hacer lo que queríamos hacer. Simplemente no les gustó (risas). El próximo 22 de junio se publicará “A Ghost Is Born”. Todo este proceso artístico que hemos explicado someramente desemboca en un disco que suena inmenso, en el que los instrumentos, sobre todo las guitarras, parecen tener una libertad absoluta para romper el esquema clásico en cualquier momento y acogerse de nuevo a él con una facilidad pasmosa. Por eso el disco suena más difícil y menos complaciente en las melodías y las estructuras. “Grabamos ´Yankee Hotel Foxtrot´ con un montón de trucos de estudio y cosas así. Cuando nos fuimos de gira para presentar este disco nos dimos cuenta de que tocábamos mucho mejor las canciones cuando las interpretábamos en directo. Sonaban muchos más pasionales. Así que pensamos que era el momento apropiado para grabar tocando todos a la vez. Queríamos que el álbum sonase más humano, lo máximo posible. De todos modos, no creo que este disco sea más arriesgado. Simplemente hemos hecho el disco que nos apetecía hacer y para mí es mucho más sincero y pasional que el anterior. Nos hemos sentido mucho mejor siendo humanos que tratando de hacer algo perfecto”. En el disco también se abre de nuevo la paleta: la melodía beatleiana marcada por el piano de “Hummingbirds”, el roc´’n´Reed de “Theologians”, las estructuras cortadas, el acierto en los arreglos, donde el efecto O’Rourke parece tomar cuerpo de nuevo, pero esta vez de una manera diferente. “Jim es muy buen amigo y probablemente es actualmente la única persona en el mundo en la que confío para producir. Su papel esta vez fue mucho más parecido al de un productor tradicional, es decir, estaba en la sala de control y nos decía ´Sí, esta toma está bien´ o ´Creo que puedes hacerlo mucho mejor´ o ´Intentemos eso de otra forma´. Queríamos que hubiese alguien ahí durante todo el proceso porque buscábamos concentrarnos más en tocar que en estar dando vueltas cada dos por tres por la sala de control”. Todo esto desemboca en una sensación de estar ante un disco imprevisible. Parece que los instrumentos no tengan miedo a estallar entre acoples, que los punteos no busquen la melodía, que las canciones se dejan llevar sin limitarse a estilos, desde la psicodelia al folk, desde el rock al kraut, todo ello fruto directo de la improvisación y de la libertad a la hora de interpretar las canciones. “Estoy escribiendo todo el tiempo, pero muchas canciones surgieron de una especie de improvisación:
poníamos unas cintas a grabar y tocábamos sin parar tratando de sacar
algo que se pareciese a una canción. Después buscábamos un poco ese tema
que pudiese estar metido entre esas improvisaciones. Pensábamos en
posibles arreglos y planeábamos un poco los pasos para darle una forma
concreta”
. La prueba más clara es ese “Spiders (Kidsmoke)”, en la
que, bajo una línea deudora de Neu! y Can, arrastran al oyente a un
viaje de más de doce minutos de duración. “Hay un clarísimo elemento
kraut-rock en esta canción. Es una de las primeras canciones que escribí
para este disco, y la grabamos unas seis veces en el local de ensayo,
siempre desde diferentes aproximaciones. En todas las ocasiones había un
ritmo de batería muy marcado, pero todo quedaba de alguna manera muy
plano, así que cuando nos metimos a grabarla en el estudio decidimos ser
mucho más directos con ella. No muchos cambios de acorde y simplemente
el ritmo muy presente. Y después está ese cambio con las guitarras, el
bajo y el resto de los instrumentos. Hubo un gran margen para la
improvisación. En las sesiones del disco la grabamos dos veces y la otra
versión duraba cerca de quince minutos. Ambas tomas eran realmente
buenas, pero finalmente nos quedamos con la que está en el disco porque
tenía algo más de fuerza”
. Tweedy se muestra oscuro y reflexivo en
las letras, tratando temas clásicos como el demonio, la religión, la
espiritualidad y la muerte, acrecentando esa sensación de clásico. Para
comprobarlo no tienen más que buscar entre las palabras de “Hell Is
Chrome” o “Theologians”. “Es que ´A Ghost Is Born´ es simplemente una
metáfora, una manera positiva de mirar a la muerte
Unas palabras
que pueden llegar a asustar viniendo de una persona que habla desde una
clínica de desintoxicación, en la que se recupera de su adicción a los
analgésicos y de unas fuertes migrañas que sufre crónicamente. “De
verdad, me encuentro mucho mejor y estoy contento porque estoy teniendo
mucha ayuda. Pasé unos momentos realmente duros, porque he estado
resistiendo esto durante mucho tiempo. Se me ha diagnosticado depresión
profunda y trastornos, lo cual ha contribuido a aumentar mis problemas
de adicción, así que superar estas dos cosas juntas ha sido
probablemente el desafío más duro que he tenido que afrontar durante
toda mi vida. De todas formas, voy mejorando, día a día
(risas).