Buenas noticias desde las islas británicas. “Waiting For The Sirens´ Call” (Warner) devuelve a New Order al firmamento con la energía de sus mejores momentos. Poco queda de la juventud impostada de “Get Ready”. Ahora sí que vuelven los ochenta. De verdad. Y viviremos su onda expansiva en el Primavera Sound Festival.

Intentar subirse al vagón de la actualidad musical cuando te has bajado hace quince años puede costar bastantes intentos. Por suerte, la obra de Peter Hook, Stephen Morris, Gillian Gilbert -ahora alejada del grupo- y Bernard Sumner es suficiente aval como para permitirles varias oportunidades. Tuvieron “Get Ready” (2001) y ahora, antes de que suene la campana, “Waiting For The Sirens´ Call” evita que caigan en el departamento de elefantes en busca de cementerio. Como los trenes pasan con poca frecuencia en la vida, la oportunidad de charlar con Bernard Sumner bien vale sobreponerse a una gripe, afonía incluida. La voz de New Order no tiene dudas sobre el remedio para tal inconveniente: “Mi consejo si estás afónico es que no hagas entrevistas”, murmura medio en broma al otro lado del teléfono. Lleva horas al aparato y su voz suena algo cansada pero sólo hace falta soltar la liebre para que lance un torrente de palabras que defienden su nueva obra sin atacar la anterior. “La razón por la que ´Get Ready´ fue tan guitarrero, tan de banda, era que llevábamos mucho tiempo sin juntarnos para tocar y lo que queríamos era hacer música juntos, como un grupo. No era el momento de encerrarse a hacer las programaciones uno solo con el ordenador. El disco refleja esa situación”.

“Estoy intentando equilibrar la balanza entre grupo y familia”

Resultado: el típico bajón cuando una banda de motor electrónico utiliza la gasolina del rock. En sus últimas canciones a ese deseo de trabajar juntos se unió la respuesta de un público entregado al revival ochentero y con más ganas de bailar que de saltar. “Al tocar en directo las canciones más antiguas veíamos que la reacción de la gente era muy buena. Cuando haces un disco es muy difícil centrarlo en la música electrónica porque cambia muy rápido y, si te lleva bastante tiempo hacerlo como fue ´Get Ready´, para cuando lo sacas puede haber evolucionado mucho. Así que hasta cierto punto evitamos el uso de bases programadas para que no sonase desfasado”. Total que la nueva entrega de New Order surgió de un híbrido entre los deseos del grupo de volver a tocar y la pérdida del miedo a los sonidos sintéticos. “Waiting For The Sirens´ Call” aparece como un disco equilibrado con muchas guitarras pero con el inconfundible sonido marca de la casa. “Para este disco empezamos ensayando y componiendo juntos. Hicimos así unas ocho o diez canciones. Luego paramos y nos pusimos a programar. Al final contamos con John Leckie y Stephen Street que son dos grandes productores con los que nos entendimos realmente bien”. La llamada de los sintetizadores suena más agradable o menos peligrosa que la de las sirenas. Desde luego, el capitán Sumner no ha tenido percances con su yate por culpa de las mujeres con cola de pez. El inquietante título del disco cobija una colección de canciones orgullosas, vivas y siempre cercanas al optimismo.

“Cuando haces un disco es muy difícil centrarlo en la música electrónica porque cambia muy rápido”

“Se lo pusimos por el tercer corte del disco que se llama igual. Así que puedo hablar de la canción y lo que significa… (silencio, dice algo, duda, murmura, se calla, vuelta a empezar) Es sobre un momento en una relación en el que tienes que tomar una decisión importante. Ese punto crucial en el que hay que decidir algo definitivo que puede afectar para bien o para mal. Trata de que ya no puedes dejarte llevar. No es sobre mí”. Todo esto lo dice arrancando cada palabra de dentro, entonces lanza la interpretación subconsciente definitiva. “También tiene que ver con una persona en concreto. Uno de mis mejores amigos murió el año pasado, alguien muy cercano a mí. Eso me hizo replantearme muchas cosas”. Una de las reflexiones típicas del cantante de Manchester pasa por quejarse de la vida de estrella del pop. Tras casi una década en letargo, New Order volvió a la actividad con el nuevo siglo. La parte femenina, Gillian Gilbert, se había quedado por el camino. “Lo dejó antes de ´Get Ready´ para centrarse en su familia. No creo que vuelva. Tenemos a Phil Cunningham, es un gran guitarrista que está totalmente integrado en el grupo”. Cunningham fue miembro de Marion, una banda a medio camino entre los Smiths y los Suede más oscuros que no pasó de la segunda fila del brit-pop. Con la nueva incorporación Sumner se siente más relajado a la hora de afrontar los ensayos y los directos. “Tenía que encargarme de cantar y tocar guitarras y teclados”. Eso les ha animado a embarcarse en una gira extensa que pasará por Barcelona el 27 de mayo, en el Primavera Sound. Sin embargo, el grupo no escondía su deseo de ir al Festival Internacional de Benicàssim cuando se les preguntaba. “La elección fue muy sencilla. El año pasado, excepto fines de semana, casi no vi a mis hijos y desde enero apenas he estado con ellos. Cuando no tienen estudios es el momento para pasar tiempo juntos. Y el FIB coincide con sus vacaciones. Realmente nos apetece ir, pero no se trata de venir un día y tocar en España. El problema es que hay que programar actuaciones para una semana o más y yo estoy intentando equilibrar la balanza entre grupo y familia”. En esos días de plena actividad festivalera se cumplirán veinticinco años del suicidio de Ian Curtis, quien apareció muerto el 18 de mayo de 1980. El antiguo miembro de Joy Division no piensa en nada especial para esas fechas aunque no olvida a su amigo. “Creo que la mejor forma de homenajearlo es tocar alguna de sus canciones en directo. Así mantendremos su memoria porque su espíritu habita esas canciones”. Coincidiendo con toda esta actividad en torno a New Order y el ascenso de popularidad de Joy Division tras “24 Hour Party People”, se está preparando una película, “Control”, sobre la vida del autor de “Love Will Tear Us Apart”. “Se basa en el libro de su viuda Deborah Curtis ´Touching From A Distance´. Esperamos que New Order sean parte de esa película para asegurarnos de que la representación de la historia es verdadera”, afirma seguro de que tiene mucho que aportar. ”Aún no nos han consultado. La verdad es que hemos estado muy ocupados porque acabamos este disco en Nochebuena, luego fueron las vacaciones de Navidad y mi cumpleaños. Y ahora la promoción del disco. Casi no he estado en Manchester últimamente”. El proyecto será dirigido finalmente por el debutante en la gran pantalla, Anton Corbijn, conocido fotógrafo de origen holandés que ha trabajado para U2, Depeche Mode o los propios Joy Division. “Es un artista de mucho talento. Hizo el video de ´Atmosphere´. No me cabe duda de que ´Control´ será genial en el aspecto visual pero nos gustaría que el argumento y la historia fuesen sólidos y respetuosos con Ian y su familia. Va a tratar el suicidio de una persona. Recuerdo que cuando yo tenía unos dieciocho años mi padre, que estaba enfermo, murió delante de mí. Es algo duro y difícil de sobrellevar. Necesitas mucho coraje para superarlo”. Junto con Deborah Curtis, Tony Wilson, impulsor de Factory Records -el hogar discográfico de Joy Division y los primeros New Order-, se encargará también de la producción ejecutiva del filme. Wilson parece volver a la acción y lanza F4 (la cuarta reencarnación de Factory) pero New Order no tomarán parte de la escudería esta vez. “Hablé con Tony hace un par de noches, nos llevamos muy bien. Creo que lo que a él le interesa ahora es sacar nuevos talentos de Manchester”. Ni siquiera deja abierta la puerta a que algún proyecto paralelo del grupo (Monaco, Electronic) aparezca en F4. “Vamos a sacar un ´Best Of´de Electronic con Johnny Marr y se acabó. Yo quiero pasar más tiempo en casa