“Cuando se terminan los conciertos/ vuelve el estruendo del silencio/ pienso muy despacio en lo que tengo/ pienso muy despacio en lo que quiero/ estás tú”. El verso más autobiográfico de Ricardo Lezón, dentro de “La Paz Salvaje” y a su vez, dentro de “Esperanza” (Subterfuge, 2017), y quizá en toda su trayectoria, da fe de la nueva etapa que el de Getxo emprende durante el limbo de McEnroe.

En este disco, la fina línea que separa la banda del personaje no es tanta: en estas 9 canciones se nota la incorporación de agentes externos a McEnroe y su aportación al imaginario de Ricardo. La forma y el fondo de dan la mano para escribir por enésima vez una canción de amor y seguir buscando los significados semánticos que la razón no puede explicar. Años en definitiva currando en busca de la palabra dentro de una economía de medios ahora añadida a arreglos de viento y otras hierbas que han generado lo mejor que ha hecho hasta la fecha.

La primera cuestión se antoja obligada. ¿Por qué ahora sin McEnroe? ¿Es esto el inicio de una carrera en solitario? ¿Dónde está el resto de la banda?
McEnroe entró, y sigue, en una especie de letargo. Hubo cambios vitales importantes; paternidades, cambios laborales, incluso Pablo (bajista) se ha ido a vivir a México. También los ha habido musicales, mas sutiles, pero importantes, después de “Rugen las Flores” todos compartimos la sensación de que habíamos llegado a un lugar en el que no habíamos estado, una especie de calle sin salida, un cul de sac. Ahora tenemos la ilusión, que va creciendo poco a poco, de buscar otra ruta. Solo tenemos que esperar el momento, nunca nos ha gustado forzar y tampoco lo haremos ahora. A mi esto me pillo en un momento en el que por ilusión, ganas y necesidad decidí intentar vivir de la música sabiendo que es prácticamente imposible. Hice una gira acústica yo solo, grabe el disco con The New Raemon acompañado únicamente con Edu (Guzmán, batería) y finalmente hablando con Subterfuge decidimos ir a por el disco en solitario. No se si es el inicio de una carrera en solitario, sé que voy a seguir haciendo canciones, que estoy seguro de que ese disco de McEnroe llegara y poco mas. No me gusta hacer planes porque después soy yo quien me los suelo saltar.

En “Chet Baker” hay unos riffs de viento que rompen con la dinámica de toda tu trayectoria, que se sustentaba, en resumen, en los cuatro acordes en sordina. ¿Hay más, por tanto, Esperanza en este disco?
Desde el primer momento quise que Txomin Guzmán (Fakeband) me acompañara en este disco, es mi amigo y le admiro mucho como musico. Tenia la idea de separarme lo posible del sonido McEnroe, de ver otras maneras. Me apoye en él y en Edu. Entre los tres fuimos dándole otro aire a unas canciones que inevitablemente sonaban en un principio a McEnroe. Txomin es un gran músico, de una técnica y un oído increíble, y además de eso arriesga y le gusta probar. Chet Baker era una canción arrastrada, slowcore de libro y el propuso, y compuso, los arreglos de viento. Después estábamos Edu y yo para equilibrarlo cuando se iba muy arriba (risas). Ha sido divertido y didáctico trabajar así. En todos los discos que he hecho lo que late es la Esperanza.

En “Arena y Romero” cantas con tu hija adolescente. Ella ha crecido mientras tú componías canciones. ¿Cómo ve a su padre? ¿Qué consideración crees que tiene de ti ahora que se ha acercado a tu mundo interior?
Jimena acaba de cumplir quince años, estas preguntas ya las debería contestar ella, quizás se yo quien deba hacérselas. Mas en serio, cantar con mi hija es un orgullo y un placer. Me gusta su voz, me gusta como canta y encima es mi hija. Ella y yo nos parecemos mucho, no solo físicamente, y nos entendemos muy bien, ella es consciente de eso y por eso me entiende bien. Nunca he escrito desde la tristeza, componer y escribir canciones siempre ha sido para mi algo luminoso y esperanzador y a pesar de que guste mucho escribir sobre McEnroe en clave de tristeza y desesperación me he encontrado a muchísimas personas que me han contado que lo que perciben no es eso sino algo mucho mas cercano a lo que siento yo. Jimena es una de esas personas.

Es interesante el prisma de una chica de esa edad. ¿Entiende las canciones de amor y desamor o lo ve como algo lejano y marciano?
Jimena no escucha la misma música que yo. Ella es una chica de quince años a quien le gustan cantantes de ahora, no se sus nombres, y ritmos que desconozco. Esas canciones que escucha ella también hablan de amores y desamores, me suele torturar con ellas cuando vamos en el coche y veo que hablan de lo mismo, con mas ritmo eso si, pero hablan de amor y de desamor. La música que escucho yo y la que hago no es su hábitat natural pero cuando viene y canta es porque le gusta y la entiende. Es un proceso de poco a poco, se que dentro de poco escuchara conmigo a Nina Simone, ahora toca Taylor Swift.

“La Paz Salvaje” también arroja luz al disco. Incluso añades una hipérbole a la tranquilidad que genera el amor verdadero.
No encuentro oscuridad en las letras del disco. Creo que son las más sosegadas que he hecho y que casi inconscientemente he conseguido hablar del amor con más tranquilidad. “La Paz Salvaje” es quizás la que mejor lo resume líricamente. A estas alturas la paz es impagable.

¿Puede considerarse este disco una prolongación de “Rugen las Flores” (2015)? Se dijo que era el más alegre de la carrera de la banda.
No sé si “Rugen las Flores” (Subterfuge, 2015) es el disco mas alegre o el mas triste. Ese encasillamiento en la tristeza siempre ha sido muy ajeno a nosotros tal y como te explicaba antes. No creo que Esperanza sea una prolongación de “Rugen las Flores”. En mitad esta “Lluvia y Truenos”, el disco compartido con The New Raemon, aprendí cosas haciéndolo. Siento este disco como algo distinto, así lo empecé y así lo escucho ahora. Tiene vida propia. Esta claro que McEnroe esta muy presente pero huir de eso sería inútil.

Normalmente utilizas la segunda persona como narrador omnisciente. ¿Cuándo una canción te pide un punto de vista u otro
La verdad es que no suelo fijarme en esas cosas, diría que casi siempre escribo en primera persona más que en segunda. Escribo de una manera muy impulsiva y no me gusta retocar las cosas así que se puede decir que estoy en manos del subconsciente o algo así. Todas las canciones nacen de vivencias propias, después pueden distorsionarse más o menos, igual que los recuerdos. Me cuesta mucho escribir sobre algo que no he vivido o sentido, me cuesta tanto que no lo hago.

En “Primavera en Praga” logras precisamente, al final de la canción, un ambiente que da la sensación de estar allí y en esa época del año. ¿Hasta qué punto has trabajado las atmósferas?
La segunda parte del disco, digámoslo así, la grabe en Sevilla, en los Estudio La Mina con Raúl Pérez. Raúl grabo los dos últimos discos de McEnroe y el que compartimos con The New Raemon. Somos amigos y nos entendemos muy bien. Txomin y Edu no pudieron bajar así que Raúl y yo lo terminamos allí. También me acompaño mi amigo y compañero en Viento Smith David Cordero. Estuvimos dándole vueltas a qué tipo de vestido queríamos ponerle a las canciones. Raúl me enseño el Blue Sky, ese pedal que suena a galaxia, me enamore y a partir de el construimos todo lo demás. “Primavera en Praga” es la última canción que hicimos, nació y la terminamos allí, él y yo solos grabando en directo. La letra la escribí la noche anterior. Esos son los impulsos que me mueven y me motivan. Esa canción habla de la distancia entre el ser que llevas dentro y el que se enfrenta al mundo, en lo que sucede cuando esos dos se encuentran. Vaclav Havel escribió sobre eso en “Cartas a Olga” y yo se lo he cogido prestado. Tal vez sea eso por lo que suena a Praga en Primavera.

“Noviales” cierra el disco y me recuerda a la típica canción de McEnroe que, precisamente cierra los discos. Me viene a la mente “Naoko”, por ejemplo.
Le di muchas vueltas a Noviales y al final me metí en el estudio y la grabe en directo; voz, guitarra y el pedal ese a saco. Una toma. Es una canción que llevaba conmigo mucho tiempo y tenia ganas de encontrarle su sitio. Me gusta mucho, me lleva a un tiempo muy feliz.

En Noviales, Soria, pasaste una temporada alejado del mundanal ruido. ¿Cómo fluye la composición en un pueblo de 10 personas y con varios grados bajo cero durante el invierno?
En realidad durante el invierno éramos tres personas. Recuerdo esos días con una felicidad absoluta. Aprendí mucho allí, me sentí totalmente encajado y en paz. Allí compuse varias de las canciones para Lluvia y Truenos y parte de las que están en Esperanza. Es un lugar salvaje, pacifico, donde la naturaleza es incontestable, lo domina y lo ordena todo, de cielos inmensos, de silencios que aplastan. Fui muy feliz allí y estoy seguro de que volveré. No me gustan las ciudades, ni el ruido, ni la prisa, así que volveré.

Para escribir, ¿es mejor estar alrededor de los estímulos diarios o es mejor retirarse a un lugar tranquilo como aquel?
No creo que haya una norma general, he escrito muchas cosas en distintos lugares. Es cierto que las veces que me he apartado, como aquella, a veces sentía la presión esa de tenerlo todo para poder escribir y sin embargo no poder hacerlo pero en este caso resulto ser una presión falsa, además de los discos también escribí un libro de relatos y poemas por no citar las cartas de reclamación a la empresa que llevaba el wi fi. No se donde se escribe mejor pero si se donde quiero estar.

En la reseña que he hecho de tu disco digo que usas el diccionario léxico del desamor y lo sigues estrujando a pesar de todo lo que se ha escrito sobre esto. ¿Algún día se te agotarán las palabras? ¿Escribirás sobre otra cosa?
Espero que no se me agoten las palabras y sobre todo que no se me agote la ilusión de hacer canciones. No sé si escribiré sobre otra cosa, no me preocupa demasiado. Escribiré sobre lo que me apetezca escribir. Casi todo el mundo escribe canciones de amor. Es inevitable.

¿Este tipo de entrevistas te parecen redundantes? ¿Eres de los que creen que todo lo que tienes que decir lo haces en el disco?
Si todo lo que tenia que decir lo he dicho en el disco me lo deberías decir tú. Como todo en la vida hay entrevistas buenas y entrevistas menos buenas o en las que sientes que quien la escribe no tiene demasiado interés en saber si todo lo que el entrevistado tiene que decir esta en el disco o no. A mi me gusta leer entrevistas.

¿Qué planes tienes ahora?
Dependerá de la acogida que tenga el disco. Hemos montado una banda para hacer los conciertos que han ido saliendo. El 30 de Noviembre lo presento en el Teatro Lara de Madrid, el 1 de Diciembre en Valencia, el 2 en Barcelona etc. Ese es el plan, pero ya sabes que los planes y yo no nos llevamos bien.