Suede se les pueden comer los fantasmas del pasado. «Coming Up» (96) supuso una rabieta en forma de perfectas canciones pop que se desinflaban tras tres meses de escucha (mucho para un disco así, todo hay que decirlo). El empeño en borrar las huellas que dejó Bernard Butler en la huida –nada hubiera sido igual sin él- dio como resultado un disco de digestión ligera y cierta vacuidad. Por eso «Head Music» causa tan mala impresión a menos que te decidas a escucharlo veinte veces. Por contraste con su predecesor, la mala impresión deviene indignación y añoranza de «Dog Man Star» (94), la mayor aproximación a la obra de Morrissey & Marr que nadie haya logrado. La mosca había dejado de rondar mi oreja un par de días antes de encontrarme con Richard Oakes -guitar hero somnoliento y desganado con la tarea promocional bien aprendida y una sed de dimensiones bíblicas si contabilizamos la cantidad de refrescos que ingirió durante los cuarenta minutos de frustrante charla que mantuvimos con él-, porque este no es un disco tan malo como parece. Es un disco donde se radicalizan las posturas y donde el talento se mantiene intacto, bastante escondido, pero intacto. «Sí, hay canciones que podían haber estado en otros discos, pero este es la continuación de un segundo debut que fue «Coming Up» y en él hemos hecho cosas que no habíamos hecho antes». Sí. Por ejemplo: subir más las guitarras cuando la canción recupera el espíritu de Mick Ronson, desnudar los ritmos y golpear timbales con saña como si fueran una banda de after-punk, profanar el descanso de sus propias canciones en cortes como «Electricity», «Can’t Get Enough» o «She’s In Fashion» y –de nuevo- construir monumentos en forma de canción con la berroqueña del talento, el martillo de la inspiración y el cincel del oficio («Everything Will Flow», «Hi-Fi», «He’s Gone»). Luego… no está tan mal, aunque creo que les hará perder fans. «No creo. Tenemos unos fans muy leales. Hemos hecho shows como el de ayer y han funcionado, con una reacción muy pura e inmediata». Y si no fans, sí cierto crédito, algo que nunca se les ha negado. «Este ha sido un disco más natural, grabado con más libertad y donde han aflorado los gustos de cada uno, y creo que el próximo disco aún será más libre… a lo mejor es un disco punk». Fijo, vamos… ¿Eres capaz de olvidarte de tus deberes promocionales y decir lo que piensas acerca de tu nuevo disco de forma sincera? «Sí, creo que todo ha sido muy natural, muy libre, nos hemos abierto totalmente a la música, hemos pensado menos las cosas y hemos puesto más de nosotros». Es tan natural esa naturalidad que llena la boca de Oakes que, no sólo no evita la presencia de ciertos tics (lalalaaás por doquier, salvas inclementes de uuuuúhs) sino que convierte a «Head Music» en su álbum más artificial y distante, gracias a una producción y un sonido con pretensiones electrónicas que aguanta bien el tipo en algunos cortes del álbum, pero que resta emoción al conjunto. «Hemos perdurado más que otros grupos británicos, porque hemos sido íntegros y nunca nos hemos revelado contra nuestra compañía discográfica, estamos muy centrados y todo ha ido muy rodado». Pues nada, Rich, que siga la racha.