Religiones prehistóricas, ciencias ocultas, máscaras, ropajes ceremoniales y la piedra como protagonista absoluta del nuevo álbum de los sevillanos Pylar.

La banda formada en el 2012, y en cuyo line-up podemos encontrar a músicos que han pasado por Blooming Látigo y Orthodox, regresa con “Pyedra” (Alone Records, 2016), compuesto por cuatro canciones dedicadas a los megalitos como símbolo cósmico de las antiguas culturas. Una oportunidad inmejorable para hablar con su guitarra, Bal-Gal, y conocer de primera mano nuevos detalles de uno de los discos más oscuros y acongojantes de este intenso 2016.

“El símbolo es nuestro guía. Marca el sendero que debemos recorrer.El lenguaje simbólico tiene una riqueza y capacidad evocativa tales que hacen palidecer nuestras formas de expresión habituales”.

Volvéis con cuatro nuevas canciones inspiradas en la piedra. ¿De dónde surge vuestro interés y fascinación por las culturas megalíticas?
Hace 130 lunas tuve la posibilidad de escuchar la enseñanzas del archidruida Julian Cope. Las ideas que plantó en mi mente sobre la relación entre los megalitos y el metal me obsesionaron durante mucho tiempo y determinaron mi forma de tocar. Yo, y otros heresiarcas del Numinoso Círculo Atlante, siempre hemos estado obsesionados con el megalitismo, sus orígenes y simbología. Pero fue el Archidruida quien me hizo enfrentarme al umbral. Él me guió hacia el absolutamente demencial Templo Megalítico de Menga. Tras visitar al fin Menga durante un viaje, hace dos veces 13 lunas, y poder estudiar, tocar y escucha sus piedras y pilares, caí en un estado de semiinconsciencia donde me fue revelada la clave para oír la música oculta entre las piedras del templo, que plasmamos en el primer tema de “Pyedra”, “Menga”. Había llegado por fin a la asimilización de las enseñanzas: era el momento de dedicarle un disco a la piedra como símbolo.

Si no me equivoco, es vuestra primera grabación con Lingua Alaudae, encargado del violín o la mandolina, entre otros instrumentos.
Los caminos de Pylar y Lingua a Laudae se cruzaron en el Samhain del año pasado cuando coincidimos en la celebración del sagrado ritual cerca del camino de mehnires que cruza Sevilla de norte a sur. Tras una conversación en la que hablamos sobre los símbolos primarios de la culturas, los orígenes del terror cósmico, el lenguaje olvidado de los colores y la transmutación del metal, le invitamos a unirse al grupo de heresiarcas que forman Pylar y aceptó el reto. También ayudó que fuera discípulo del infame maestro violinista Erich Zann.

Su papel en “Pyedra”, ¿es algo puntual, para este disc o se prolongará en futuras grabaciones?
Ha pasado a ser un miembro permanente tras superar las correspondientes pruebas iniciáticas.

La verdad es que el violín genera una atmósfera realmente acojonante a lo largo del disco…
Sí, la atmosfera es justo la que buscábamos para los temas que iban a invocarse para “Pyedra”. Las dotes compositivas y las habilidades improvisatorias de Lingua Alaudae contribuyeron a que el equilibrio entre forma y contenido de los temas alcanzara el punto adecuado, añadiendo tensión y melodía, texturas de una riqueza equiparables a los múltiples matices que posee la piedra.

¿Cómo habéis encarado la grabación de un disco como “Pyedra”?
A la hora de grabar, siempre nos gusta dejar en manos de las fuerzas que invocamos parte del resultado final. Los cuatro temas que forman el disco tienen estructuras que actúan como pilares que sustentan el templo. Después dejamos que la improvisación determine el resto de elementos arquitectónicos, los ornamentos y decoración. Queríamos invocar a la piedra como símbolo primario de la cultura megalítica. Para ello, intentamos condensar en una sucesión armónica, en una arcana melodía, en la entonación de ciertas palabras olvidadas, el sentido íntegro del universo megalítico, captando su gravedad interior y el poder atávico que posee la piedra. Son temas-templo. Arquitectura musical. Símbolos sonoros construidos en un lenguaje olvidado.

Por la descripción que hacéis en la hoja promocional, parece como si la grabación hubiera seguido un patrón ritual muy definido. ¿Hasta qué punto la simbología y el misticismo es importante a la hora de grabar con Pylar?
El símbolo es nuestro guía. Marca el sendero que debemos recorrer.El lenguaje simbólico tiene una riqueza y capacidad evocativa tales que hacen palidecer nuestras formas de expresión habituales. Un vez que el símbolo se alza poderoso ante ti, es imposible desoír su llamada. La forma esencial del símbolo se manifiesta en el plano acústico. Ahí es donde nosotros traducimos la multiplicidad semántica del símbolo al plano sonoro. Este era el modo habitual de proceder para las culturas antes del nacimiento de la Historia y es la manera de acercarnos a los arcanos de la existencia.

En vuestro universo llegan a confluir influencias tan amplias, capaces de abarcar desde John Coltrane a Sunn O)))… ¿Qué nombres han podido tener, de una forma u otra, proyección en vuestro nuevo material?
Antes que la música fueron quizá la obsesiva lectura de autores como Marija Gimboutas, Mircea Eliade, Robert Graves, Oswald Spengler, Eduardo Cirlot o Alan Moore o Lovecraft. Sunn O))), Sleep, Neurosis, Swans o King Crimson estuvieron presentes en nuestras conversaciones, así como los sagrados templos-dólmenes de la Pastora, Soto, Viera y Romeral (junto a Menga, por supuesto) o el numinoso color dorado de los mosaicos bizantinos, el interior de la Cúpula de la Roca, los nobles templos románicos y su pseudomorfosis en catedrales góticas, la historia de la columna, el sentido de los números, el terror cósmico, los símbolos del tiempo o las diosas negras ocultas en los cimientos de la Giralda.

Desde vuestros primeros días como banda, habéis estado ligados a Knockturne Records… Ahora dais el salto a Alone Records. ¿Cómo surgió la oportunidad de editar con ellos el nuevo disco?
Desde la salida de nuestro primer disco, “Poderoso se alza en my”, Alone Records ha estado entre las posibles candidatas para editar material de Pylar. Pero fue cuando grabamos “Pyedra” cuando pensamos en Alone porque creímos que el disco que podía encajar con ellos. Lo escucharon y les gustó. Son gente muy profesional y es un placer trabajar con ellos. Hemos quedado muy contentos con el resultado final.

Y con el disco ya en la calle, ¿cuales son ahora mismo vuestros planes?
Queremos presentar “Pyedra” en directo. Estamos cerrando varias fechas en estos momentos para los próximos invierno y primavera: el Cosmic Fest de Vitoria-Gasteiz, Sevilla, Madrid y posiblemente Málaga, Valencia y Almería. Mientras tanto, estamos terminando de componer nuestro cuarto disco. Entramos a grabar en enero y estaremos preparando su edición a lo largo del año con la intención de editarlo cerca del próximo Samhain.

Fieles a vuestra filosofía como grupo, seguís manteniendo el anonimato… ¿Se sigue manteniendo como oposición frontal a la sobreexposición mediática de las redes? ¿O más bien para devolver el aura de misterio que, precisamente, se pierde por esa sobreexposición?
Hay varios elementos a tener en cuenta. En las culturas antiguas el yo se diluye en el nosotros. Nos gusta esa forma colectiva de afrontar la realidad. A ello hay que sumar el poder de la máscara como símbolo. El portador de la máscara puede transformarse en lo que sea si es capaz de dominar las fuerzas que va a desatar. Te ayuda a revelar las fuerzas que se ocultan dentro de ti y que no podrías manifestar de otra manera. Transformar tu identidad es el único camino para acceder a esos planos de la realidad donde la persona se transforma en un dios.