Ya puedes leer esta entrevista, que aparece en nuestra revista de octubre, en su versión extendida. Él se define como ‘artista poligonero’. Pinta sobre madera, papel e incluso botellas si se tercia. Desde escenas de sexo explícito hasta retratos de kinkis de los 80s. Estos últimos ocupan durante estos días las paredes del Dixie Bar de La Madalena. Una buena excusa para tomar unas tapas y adentrarnos en la obra de El Puto Jona.

Se trata de una serie de pinturas que homenajean aquella filosofía kinki, la del barriobajero que no se resigna.
Es algo que siempre me ha atraído, tanto la estética de los 80 en España como la cultura marginal y la música que surgió asociada a esta gente. Como le tenía ganicas al tema desde hace tiempo me puse a buscar fotos en Google que tuvieran potencial para sacar un buen retrato. Esto no me lleva mucho tiempo, la verdad, tengo el ojo bien educado y en cuanto veo una foto adecuada que pueda trasladar a pintura, cojo los pinceles, los óleos y me pongo a ello.

Cuando uno retrata y mira directamente el alma del retratado, sin duda ve más allá.
No creo que estos kinkis tuvieran una vida gris, trágica y conflictiva. En muchos casos sí, pero, bajo mi punto de vista, son historias vitales dignas de ser contadas; una vida gris para mí es una vida aburrida y predecible, una vida standard y sin sobresaltos; esa es la vida de un muerto. Al final lo que nos llevamos de este mundo son las experiencias vividas, los bailes, los amores, los amigos… Nada material.

¿Y por qué no retratar una figura de delincuente más actual, como, por ejemplo, la del tipo que ocupa un puesto en las juntas directivas de entidades bancarias?.
No me verás retratando a grandes banqueros, no. Si tienen alma o no, eso solo Satanás lo sabe. Encontrar motivación para pintarlos sería un gran reto, desde luego, pero tengo mil proyectos en mente que hacer mucho mejores antes de morirme. Admiro su forma de mangar; eso sí, con el respaldo de la ley, políticos e instituiciones; pero ese estilazo está solo al alcance de unos pocos elegidos. A mí me parece mucho más interesante la gente de la calle. Los del Ibex35 ya tienen artistas de palacio que les retratan.

“La rebeldía es fundamental para cambiar el mundo”

Retratar también es, pues, de algún modo, abrir un corazón en canal. “El hacer esta serie de retratos era también una forma de homenajearles; en cierto modo la figura del kinki me recuerda mucho a la del bandolero, el individuo que se enfrenta solo contra el orden y la ley, al que muchas veces no le queda otra que delinquir ante cierta injusticia social. La figura del rebelde es una inspiración para todos, o debería serlo, creo yo. Cierto es que también hay mucho borrego feliz y conformado, pero la rebeldía es fundamental para cambiar el mundo. No digo que fueran hermanitas de la caridad ni personas ejemplares, pero creo que le echaron un par de huevos a la vida, y eso para mí ya es muy respetable”.

Artista poligonero. “Me autodefino así porque trabajo en una empresa de un polígono industrial de Cuarte de Huerva desde los 22 añicos. Imprimo cinta adhesiva de esa que pone ‘muy frágil’ o con el logotipo de alguna empresa. Es una máquina infernal y el proceso de impresión te puede tocar muchísimo las pelotas, pero con los años le he cogido cariño al mundo poligonero, un microcosmos muy diferente a la urbe, con sus bares llenos de rebozados y bocadillos de panceta, con sus trailers y transportistas, currelas con uniformes llenos de mierda, chatarreros buscándose la vida… De hecho de este entorno industrial salen muchos de los materiales que utilizo para pintar mis cuadros: tintas, tablas de madera que encuentro, incluso disolventes que harían las delicias de cualquier drogo-aficcionado. Arte bruto y poligonero porque busco la mayor expresividad posible, tanto en el uso del color como del trazo; nada de florituras, te podrá gustar o asquear un cuadro mío, pero no dejar indiferente, no necesito poesía inútil como las botellas de vino para justificar mi obra”.

Esta serie de kinkis es solo la punta del iceberg de una obra muy amplia, a pesar de la juventud de Jona.
Cuadros y dibujos tengo a punta pala. Escaneando cuadernos me salen como 2.500 dibujos, y cuadros tendré unos 80. Series de dibujos a destacar tengo varias. La serie ‘Magenta’, que son dibujos pornográficos, la cual me llena de orgullo y satisfacción. Serie ‘Titis’, que es erótica elegante. Otra serie de vistas y paisajes de Japón que hice en un viaje por tierras niponas hace un par de años… Soy un culo inquieto y creo que puedo decir que tengo variedad y versatilidad para todos los gustos. No me gusta estancarme en un estilo concreto. En lo que sí me centro mucho es en el retrato, sería la especialidad de la casa. Podéis echar un vistazo a mi página de Facebook que algo habrá que os guste”.

Lo próximo…
En breves expondré los dibujos de Japón y para diciembre haré una expo de una serie de retratos nuevos y grotescos muy recomendable. Estén atentos que no paro, señores. Agradecer de corazón a toda la gente que se interesa y me apoya con esto del arte, y que no se asusten, que lo de El Puto Jona no es porque cobre por fornicar ni nada de eso, solo es un mote cariñoso que me pusieron los amigos de tanto liarla”.

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