Con “The Whole Love” regresan los mejores Wilco, los capaces de canalizar el trabajo de un autor tan particular como Jeff Tweedy dentro de una formación siempre colaborativa, en la que todo funciona ensamblado con el resto. Para dejarlo claro, tenemos al habla John Stirrat.

“Tienes a John al teléfono”. La voz de la promocionera, tan simpática como funcionarial, me confirma que finalmente hemos podido contactar con John Stirrat, que ya carraspea al otro lado de la línea (“¿De Madrid? Hey, allí estaremos en breve”). Junto a Jeff Tweedy, Stirrat es el único miembro fundador de Wilco que aún continúa en plantilla. Hombre cuidadoso y de pocas palabras, seguramente sea el tipo de músico que todo genio necesita a su lado. Un muy buen músico, pero también una figura fiel y cómoda en su papel de necesario y reconocido actor de reparto. Nos han dado veinte minutos para hablar. Sólo una escucha de “The Whole Love”, afiladísimo octavo disco en la carrera del grupo de Chicago, precede a mi charla con él. Le confieso que no he querido escucharlo más veces, ya que aún estoy saboreando la primera reproducción. Y mientras pienso que “The Whole Love” suena como esos Wilco que todo el mundo tiene en la cabeza y espera, pero que a veces no terminan de llegar, le sugiero que quizá el disco (grabado una vez más en The Loft y editado en el recién estrenado sello del grupo, dBpm Records, en acuerdo con Anti) puede estar a la altura de lo mejor que haya podido hacer el grupo, al menos en su época reciente. “Pues creo que realmente tiene eso que no puedes explicar qué es pero que hace que algo pase de ser correcto a ser algo más. Mirando atrás, me doy cuenta de que, por ejemplo, ‘Sky Blue Sky’ era un álbum que había que hacer, era salir de un lugar para volver a la normalidad en la vida. Hemos grabado discos en una serie de circunstancias, discos que tienen méritos particulares, pero es cierto que quizá adolecían de algo, no sé si relacionado con la actitud, el momento, la formación…”. Stirrat no pone paños calientes al hecho de que el empuje con el que Wilco llegó a los dos mil, casi capitaneando la entrada con “Yankee Hotel Foxtrot”, no se terminaba de reflejar en el aire ¿algo autocomplaciente? con el que el grupo salía de la década con “Wilco (The Album)”, por más que la palabra Grammy sea una compañera de viaje habitual del grupo y Wilco aparezca en todo canon como un clásico moderno indiscutible. “Puede que lo que hayamos estado haciendo haya sido encontrar un camino hacia lo que somos ahora mismo”, reflexiona Stirrat. “The Whole Love” puede que no aburra a quienes Wilco aburre y seguramente maravillará a quienes Wilco maravilla. Hay experimentación (“Art Of Almost”), muchas guitarras (“I Might”, “Standing O”), sublimación acústica (“One Sunday Morning”), y hasta alguna travesura seria marca de la casa (“Capitol City”). Se trata de un disco de Wilco hecho acto. “Al final yo creo que un gran reto para nosotros es encontrar una secuencia. En todos nuestros discos hay experimentación y hay tradición, pero el problema es dar con la fluidez para hacerlo escuchable, para que todo tenga unidad”. En el caso de “The Whole Love” (“me gusta pensar que el título es una manera de reconocer y celebrar el momento que vivimos”) hay secuencia, hay producción, pero además sucede que el grupo simplemente toca como nunca, hace físico lo que de él se espera. “Nos dejamos ir en varias canciones. Hay momentos que parece que la canción ha llegado a su fin y entonces nos desatamos y de repente lo que suena es free noise, es como verte metido de lleno en una jam session. Hemos querido que tocar sea una parte importante”. Y por encima de todo sobrevuela la figura del Jeff Tweedy autor, que en “The Whole Love” firma una de sus mejores colecciones de canciones. “Él trae lo que tiene, lo ensamblamos, trabajamos en ello, decidimos qué vamos a hacer con la canción. Y todo funciona mejor ahora. Importa que él esté bien, pero además después de mucho tiempo hemos encontrado una formación en la que todos estamos muy compenetrados, y eso se nota”, admite Stirrat, que a veces no lleva nada bien eso de poner su firma en uno de los grupos que mayores expectativas genera a su alrededor, sobre todo durante vísperas de un lanzamiento. “Hemos estado muy impacientes y muy preocupados. Las semanas previas a un lanzamiento son semanas de nervios. Hace poco, antes de que se filtrara, pusimos de nuevo el disco entero en streaming gratuito en la web. Nos pudo la ansiedad. Ahora estamos más tranquilos”, concluye.