En estos tiempos de prisas resulta insólito que un grupo espere nueve años a grabar su disco de debut. Es el caso de Vetusta Morla, seis madrileños que llevan un tercio de su vida componiendo canciones juntos. Su primer trabajo se titula “Un día en el mundo” (Pequeño Salto Mortal)

Álvaro, bajo) “Después de nueve años de trabajo queríamos un álbum muy cuidado”. (Jorge, percusión y teclados) “Este disco es el colofón de una trayectoria larga en la que nunca hemos parado, hemos ido pasito a pasito disfrutando del camino”.

“Hemos ido pasito a pasito disfrutando del camino”

La idea de autoeditar “Un día en el mundo” (en colaboración con el estudio Sonobox y bajo su propio sello, Pequeño Salto Mortal) surgió después de llamar a varias puertas sin obtener los resultados deseados. (Álvaro) “Nos movimos una vez grabado el disco y ninguna de las ofertas estaba a la altura de lo que buscábamos. Había buenas intenciones, pero nadie daba el paso y nosotros pedíamos una apuesta seria”. La prueba de fuego fue “Mira” (2005), un mini-álbum también autoproducido que ya va por su segunda edición (las primeras mil copias se agotaron). (Álvaro) “Nos sirvió para medir nuestra capacidad de autogestión y ver hasta dónde podíamos llegar. Después de ‘Mira’ empezamos a barajar el álbum”. Cuatro de las doce canciones de su debut pertenecen precisamente a ese Ep, aunque “actualizadas, en las letras y la estructura pero, sobre todo, en la intención. Se han adaptado al resto de canciones del disco que son de los últimos cinco años. No se trata exactamente de un recopilatorio, pero sí que hemos querido elegir las mejores canciones que teníamos”, apunta el guitarrista Guille. Vetusta Morla cuidan mucho los detalles, como lo demuestra el formato de su debut, una caja en la que se incluye el disco, un DVD (“La canción número 13”) que funciona como diario de grabación, las letras y una misteriosa pieza de puzzle numerada a mano. (Guille) “Lo hemos montado nosotros mismos. Terminamos dos días antes de que saliera a la venta”. (Pucho, voz) “Han sido muchos viajes a polígonos industriales, presupuestos y cuentas. La gente nos decía que estábamos locos”. (Álvaro) “Hemos rizado mucho el rizo. Es arriesgado, pero Vetusta Morla es así y para nosotros este disco es muy especial, porque terminarlo supone empezar otra etapa”. La grabación tampoco ha sido convencional. (Pucho) “Las baterías, percusiones y bajos están grabadas en una antigua bodega de Alameda de Cervera que tiene una acústica muy especial”. (Álvaro) “Es de un amigo de nuestro productor, que nos dijo que allí había escuchado similitud de resonancias y atmósferas con el estudio 2 de Abbey Road”.