Si el rock medio garage medio arty de sus dos primeros trabajos te llamó la atención, pero luego te distanciaste de ellos por lo rarunos que se volvieron en los dos siguientes, “Human Performance” es tu disco de la reconciliación con Parquet Courts.

Por supuesto que no reniegan de sus geniales locurillas sincopadas y otras querencias experimentales, pero también hay sorpresas como el tema titular, por su clarísima vocación de hit (esto también es aplicable al single “Berlin Got Blurry”, con esa infecciosa línea de bajo a lo “96 Tears”). Y es que tal como Andrew Savage (voz y guitarra) señala durante esta entrevista, esta su colección de canciones más pop. Y sin embargo, puede que la más jodidamente neoyorquina de todas.

Así de primeras, y conociéndoos un poco, el título de vuestro nuevo disco suena como una reivindicación luddita acerca de la creación musical.
Mmm… Eres la primera persona que ha dicho eso hasta ahora. Es interesante. ¿Por qué has pensado eso? No digo que estés equivocado…

Bueno, vuestra estética musical está lejos de la idea de perfección. Más bien al contrario, parecéis poner el acento en la belleza de la imperfección inherente a la interpretación humana.
Sí, es una forma muy interesante de verlo, porque es algo que incluso he tratado de alguna forma en mis letras. En lo relativo al luddismo, no estaba pensando en el rechazo a la tecnología, aunque estoy de acuerdo en que su abuso es estremecedor… Estaba pensando más en cómo los humanos interpretamos papeles en nuestras relaciones sociales.

Eso va quedando claro a medida que se escuchan los temas. Los conflictos identitarios son como un fantasma detrás de cada uno de ellos.
Sí, es una de mis principales fuentes de inspiración. Las canciones de Parquet Courts son muy personales, independientemente de quien las escriba, creo que todas vienen de un lugar en el que la identidad es el núcleo. De todas formas, no queremos que lo que expresan las letras abrumen demasiado a la música, ¿sabes lo que quiero decir? Tiene que estar expresado de forma que mucha gente se pueda identificar con ello.

“Si gana Donald Trump no me iría de mi país, habría que quedarse aquí para luchar”.

Pero no dejas de usar la música como una herramienta para explorar sentimientos con los que suele ser difícil lidiar.
Sí, sería algo así como una herramienta. Diría que sí, que es una buena forma de decirlo.

He leído que este es el primer disco en el que todos los miembros han compuesto canciones.
No es del todo exacto. Los miembros siempre han escrito para todos nuestros discos, por eso todas nuestras canciones vienen firmadas como Parquet Courts. Pero sí es el que más contribuciones ha tenido de todos.

¿Eso dio una dinámica diferente al proceso en general?
Sí. Ha sido diferente por varias cosas, pero sobre todo por eso, efectivamente.

Por eso ha llevado más tiempo que otros discos.
Bueno, supongo que esta vez buscábamos una experiencia diferente en el estudio. Hasta ahora grabábamos los discos en un período de tiempo cortísimo, y eso estaba bien, pero nos hemos cansado un poco y queríamos tomarnos las cosas con calma por una vez. Especialmente porque también por una vez teníamos un respaldo financiero importante, por parte de Rough Trade. Decidimos usar nuestra única oportunidad para grabar con tranquilidad.

Podría decirse que este vuestro disco más pop, ¿no?
Podría ser, aunque en eso competiría con “Light up gold”, que musicalmente también es bastante feliz en general. Diría que en “Human Performance” hay una parte muy pop, que podría ser la parte más pop de nuestra carrera, y otra que es muy oscura y extraña, como en la canción “I was just here”, o en “Paraphrased”.

“Ahora me siento un poco alejado de mis canciones más explícitamente críticas con el capitalismo, como “Pretty Machines”. Simplemente, expresar mi ansiedad y mi rabia me hace sentirme más humano”.

Se dice que “Monastic living” fue un retorno a vuestros orígenes, a la improvisación. ¿Qué papel jugaría “Human Performance” en ese sentido?
Creo que hay una correspondencia entre “American Specialties” y “Light up gold”, y lo mismo entre “Monastic Living” y “Human Performance”. En ambos casos, suponen la apertura de un nuevo ciclo musicalmente hablando.

¿Qué aportaron los Dreamland Studios a la atmósfera de la grabación?
Como estuvimos allí tres semanas, tuvimos el tiempo suficiente para relajarnos y no pensar en nada más que en la música, sin estresarnos. Fue un placer y una experiencia única, porque es realmente difícil tener a cuatro tíos concentrados en la misma cosa durante tres semanas, especialmente en Nueva York.

¿Y qué grabasteis en The Loft, el estudio de grabación de Wilco?
Allí grabamos dos canciones, pero al final sólo una de ellas entró en el disco, “Keep it even”. La otra está incluida en el formato digital como bonus track, se llama “Already dead”.

¿Hubo muchos más descartes?
Sí, otras once o doce canciones.

Tu compañero Austin Brown comentó que en este disco hay mucha oscuridad, pero que al final termina siendo luminoso, “porque al final, no hay mucho que uno pueda hacer para cambiar las cosas”. ¿Quizá se autoflagelaba demasiado? Un poco de autoindulgencia es vital para sobrevivir…
Bueno, hay una diferencia entre la autoindulgencia y la falta de autocrítica. Creo que Austin tiene razón, este disco no es particularmente oscuro, pero sí tiene algunos momentos concretos que son muy oscuros. Si lo escuchas entero, creo que es un disco que te anima a seguir adelante. Ocurre incluso dentro de las canciones más tristes, y a eso es a lo que él se refería.

Habéis sido muy críticos con el “western way of life”. ¿Alguna vez os habéis planteado escapar de verdad de la sociedad de consumo?
Creo que ya nunca podremos abandonar la filosofía del “western way of life”, ni aunque nos fuéramos a vivir al campo. Porque es algo que tenemos instalado en nuestra psique. Tenemos un “western psyque of life” muy metido dentro, demasiado como para intentar huir de él. Es tarde para desaprenderlo. De hecho, irse al campo a decir que ya no vas a vivir más el “western way of life” es, realmente, muy “western way of life”. Eso, y los viajes místicos a La India, ¡jaja! Soy muy crítico con el consumismo, pero soy consciente de que estoy metido en él hasta las orejas. Cada vez más consciente. Y ahora me siento un poco alejado de mis canciones más explícitamente críticas con el capitalismo, como “Pretty Machines”.
Simplemente, expresar mi ansiedad y mi rabia me hace sentirme más humano.

No puedes abandonar el “western way of life”, pero… ¿abandonarías Estados Unidos si Donald Trump fuera presidente, como han dicho que harían varios artistas?
No, no me iría. Habría que quedarse aquí para luchar. Hay mucha gente en este país que no puede permitirse comer todos los días, y si los que sí podemos nos marchamos porque gane Trump, estarán condenados. Nadie les ayudará, nadie les echará una mano, estarán expuestos. Es una vergüenza lo de este tipo, pero ¿sabes? Por otra parte me siento muy orgulloso de este país, porque está dando la oportunidad de ser candidato demócrata a un hombre bueno como Bernie Sanders. Él es la némesis de Trump, es necesario.

¿Crees que tiene alguna oportunidad para ganar a Hillary?
La verdad es que no parece que eso vaya a ocurrir, pero el mero hecho de que Estados Unidos haya producido un político como él, es algo bueno. Y ¿sabes qué? En realidad eso no importa, porque su figura ha inspirado a mucha gente joven, y cuando las elecciones acaben, habrá una nueva energía en las calles. Bernie ha explicado a los jóvenes lo que de verdad significa el socialismo, una palabra que ha estado casi prohibida en Estados Unidos durante décadas. Bernie nos ha devuelto esa palabra al pueblo.

¿Conoces la situación política en España?
Sí, sé que ahora está yendo genial.

Estás de coña, claro.
¿No va bien? Bueno, quizá hace demasiado tiempo que no voy por allí.

Termino preguntándote por el Primavera Sound, al que volvéis este año. ¿Cómo os fue allí en 2013?
¡Wow! Fue uno de los mejores conciertos de nuestra vida, te lo juro. Fue tan bien que nos robaron todo en la sala. Pero no, en serio, el show fue genial.