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¿Qué papel está jugando la CNT en todo esto?

(Pablo) A la par que ponía el caso en manos de Servando me fui a hablar con Pedro Pablo Bazán de la CNT en Gijón, porque esto es un conflicto laboral. Yo no reclamo como propietario, sino como trabajador. Lo que pasa es que la frontera es muy difusa. Yo soy un trabajador autogestionado, pero esa figura tampoco está muy clara en la propia legislación española: eres autónomo, tienes una S.L.,… Y de ahí viene un gran problema de los sindicatos, por la manera en que tratan este tipo de perfiles que además son especialmente comunes en el mundo de la cultura.

(Servando) Es que el modelo de artistas de hace unos años no es el mismo que el actual…

(Pablo) Así que terminé hablando con la sección de Gráficas de CNT y la reacción por su parte ha sido muy buena, de mucho interés. De hecho el 27 de mayo organizan unas jornadas en el Ateneo de Villaverde Alto sobre cultura y sindicalismo en las que voy a estar con una coordinadora de músicos, incluso pensando en montar un comité de Música dentro de Gráficas. Lo que pasa es que estamos totalmente en bragas. Pero volviendo un poco a lo de antes, uno de los motivos por los que lo llevé a la CNT fue pensando en cómo podía beneficiar este conflicto al sindicato, porque uno de fines del anarcosindicalismo es la autogestión, que el obrero salga de la cadena del trabajo especializado y desde esa perspectiva ideológica se puede dar una salida práctica a un montón de problemas laborales que están teniendo lugar ahora mismo. Nos hemos puesto en contacto también con EKKI, una asociación vasca de derechos de autor que acaba de surgir amparándose en el Estatuto de Autonomía para su existencia, pero que opera en todo el territorio nacional…

(Servando) La propia LPI permite la existencia de otras Sociedades de Gestión, pero necesitan de la autorización del Ministerio de Cultura. El modelo al que se va es que tú como autor musical puedes elegir estar en la SGAE o en cualquier otra, pero ahora mismo ellos tienen el monopolio. De hecho lo lógico es que termine separándose la gestión de derechos editoriales y los de autor. Hoy la mayor parte de problemas que tienen los músicos vienen del lado de la editorial.

(Pablo) A mí me ha pasado. Cuando fiché por Marxophone lo primero que me propusieron fue firmar con Universal como editorial con un adelanto y la de dios… ¡Coño!, empiezo a trabajar en un sello independiente ¿y lo primero que me encuentro es que la editorial me la lleva una multinacional? Venía de Discos Humeantes que tenía editorial con Altafonte y cincuenta por ciento de derechos para ellos para toda la vida, hasta que me muera. Así que yo venía quemado y por eso en noviembre me planteo terminar con todo eso y empezar a operar con la mayor autonomía posible, repartiéndonos las tareas dentro del grupo: yo de manager, Jose el bajista encargándose de la producción, Javier el guitarrista con las fotos, entre todos el vídeo, el que lleva la furgo es el de Fe De Ratas… Cuando entras en esas dinámicas de ponerte en manos de ese tipo de empresas ya no se puede explicar el trabajo del grupo en términos racionales y eso acaba minando a los grupos. Así que debemos tener una profilaxis muy fuerte y mantener alejados elementos infecciosos para que el proyecto se mantenga vivo. En el sindicato planteábamos por ejemplo que tal vez habría que montar una editorial cooperativa. Hay que buscar fórmulas, buscar el debate y que se cambien las instituciones para preservar no sólo la situación laboral de los trabajadores, sino también el valor inmaterial.

(Un día después de que este texto vea la luz Pablo nos envía la siguiente nota aclaratoria: “El acuerdo con Discos Humeantes implicaba a Bonatarda como editorial, no a Altafonte, y el reparto era 60 % para el artista y 40 % a repartir a medias entre el sello y la editorial. El contrato vitalicio lo tengo con Discos Humeantes, que ahora se encarga de la editorial en su totalidad, prescindiendo de Bonatarda y manteniendo los porcentajes. Me gustaría aclarar que Discos Humeantes siempre ha tratado de actuar con buena fe y me lo ha demostrado en numerosas ocasiones. Desde que dejamos de trabajar juntos estuvo dispuesto a anular y modificar contratos y no está aplicando puntos recogidos en los contratos y que podrían ser perjudiciales para los artistas, como sería bloquear la edición de un nuevo disco con otro sello antes de que expire el periodo recogido en el contrato. La entrevista fue hablada y en persona y no se pude aportar y contrastar toda la información, pero creo que Discos Humeantes ayudó a dinamizar la escena musical en unas condiciones relativamente dignas y que los desajustes que pudo haber en el pasado, propios de la juventud y el desconocimiento de todos los actores implicados -el sello y los grupos-, quieren ser compensadas por parte del sello tanto de cara al futuro con su refundación como Humo, como asumiendo errores pasados y tratando de corregirlos en el presente”).

“Yo me puedo permitir protestar porque a mí SGAE o las TV no me alimentan. Aún hoy quien me da de comer es la gente que va a verme tocar en sitios pequeños”

Pero ¿hay alguna posibilidad de gestionar los derechos autorales individualmente al margen de SGAE? Por ejemplo, el músico que aparezca en un programa de TV como “Los Conciertos de Radio 3” y no esté asociado a SGAE , ¿puede directamente dirigirse a la cadena a reclamar el dinero que le corresponde en calidad de derechos de autor?

(Servando) Puedes hacerlo, pero el coste y la burocracia es enorme, difícilmente asumible.

(Pablo) En cualquier caso la SGAE lo recaudará igualmente por ti. Yo me afilié a SGAE precisamente por eso, porque siempre que tocas SGAE te va a llevar el 8’5% de la entrada. Estas navidades organizamos en el Casino de Gijón un concierto autogestionado de varios grupos y tuvimos que pagarles ese porcentaje. A la gente con todo esto que ha pasado se le llena la boca: “Te está bien empleado por meterte en la SGAE, hay que ser gilipollas”. Y es justamente al contrario: hay que ser gilipollas para que un tío te venga a robar algo que es el producto de tu trabajo y tú no se lo reclames de vuelta. En el caso que te hablo de ese concierto algunos grupos eran unos punkis que no estaban en la SGAE pero tampoco escribieron para explicitar que no formaban parte de la Sociedad, así que no hay forma de evitar esa cuota. En un festival sucede lo mismo…

(Servando) Se tiende a asociar que la actitud de Pablo es anti sociedades de gestión, y es todo lo contrario. Las entidades de gestión son absolutamente necesarias para conocer el uso que se está haciendo de tu obra, algo que es materialmente imposible para un individuo. Tú no puedes ir a Radio 3 y decirles: “Págame todas las veces que ha sonado mi canción”. Las entidades de gestión son una buena idea, pero la realidad es que en España han sido un desastre. Por eso viene la crisis de la SGAE y su enésima refundación. Pero, por otro lado, en todo este mundo que surgió hace unos años del Copyleft y el Creative Commons también hay una contaminación muy grande de la información, porque la mayor parte de la gente que estaba en el Copyleft no eran músicos, por eso ellos lo que te vienen a decir en última instancia y lo que entendió la mayor parte de la gente fue “todo es gratis”. Y no es así. Licencias como la que utilizamos en Editorial La Felguera, que es abierta, lo que quieren decir es que se puede utilizar siempre y cuando no haya finalidad comercial, lo que es muy diferente del “todo gratis”. Y nos encontramos entre dos fuegos, por un lado la propia Sociedad o las grandes plataformas audiovisuales que nos ven como a radicales y por el otro ese sector que teoriza sobre el Copyleft y la cultura libre en la red y considera que los derechos de autor son algo relacionado con el aburguesamiento.
El tema con la SGAE y otras entidades es que las tarifas planas que cobran a plataformas audiovisuales, salas, establecimientos comerciales, etc., empezó a generar una cantidad de dinero muy grande de “derechos anónimos o pendientes de identificar”, dinero recaudado por la obra de artistas que no forman parte de la Sociedad. Y en la última liquidación de cuentas, que yo la he tenido delante, ves que esa cifra casi llega a los cien millones. Esa fue la estafa de la Red Arteria: crearon una red de teatros gestionados por ellos mismos con el dinero acumulado de esos derechos anónimos. Legalmente además estaban respaldados porque a los cinco años ese dinero revertía en la Sociedad.

¿Y qué puede hacer el autor propietario de esos derechos que no forme parte de la sociedad?

(Servando) Puedes lucharlo. Yo por ejemplo lo he hecho con La Felguera y CEDRO, me he peleado, presentado un escrito, he insistido,… pero nadie lo hace. Si Pablo se dedicase a eso terminaría en un manicomio.

(Pablo) Pablo o la editorial. Porque te puedo decir que he conseguido más yo yendo a la oficina de SGAE de Oviedo que Altafonte, que tiene de por vida la mitad de la editorial de “Sangrín”. En los tres años que llevo de socio en la SGAE el 85% de lo que he cobrado me ha llegado de mis giras por Europa, tocando en okupas. He cobrado más de okupas alemanas que de tocar en Joy Eslava o festivales españoles.

(Servando) Y al final de ese proceso burocrático de locos te dan una cantidad que te preguntas: “¿Y esto a qué corresponde exactamente?”. Este país es muy lamentable, porque la mayor parte de autores están endeudados de por vida, tienen adelantos de derechos integrales. Nosotros presentamos con David G. Arístegui una denuncia penal a la Fiscalía porque en el momento en que Antón Reixa iba a entrar en la presidencia él mismo reconoció que había habido prácticas delictivas de apropiación indebida.

(Pablo) Mira, yo ahora voy a cobrar sin mi consentimiento un adelanto del dinero que tendría que haber cobrado por los conciertos teloneando a Nacho Vegas en Joy Eslava. Nacho lo cobró, yo no. Así que lo reclamé, por supuesto con Nacho apoyándome. Y ahora con toda esta movida les dije: “Me habéis tratado como puta por rastrojo, no me habéis pagado nada que es una vergüenza habiendo dado ochenta conciertos al año…”. Me respondieron que iban a hacer porque cobrara aunque fuera mil y pico euros. Y de repente un adelanto. ¡Yo no he autorizado un adelanto! Que me paguen los derechos que he generado.

(Servando) Son intocables. Pones tu caso en internet y parece que todo el mundo te apoya. Pero a la hora de la verdad, cuando pusimos la denuncia pedimos ayuda a la Fundación Robo que tanto hablan, Nacho Vegas que es tan crítico… y ¡es mentira! Nacho Vegas está en la SGAE como el resto de músicos. Nadie nos ha apoyado, salvo sectores muy marginales. ¿Por qué? Porque todos dependen de la mano que les alimenta y a día de hoy es la única entidad que está recaudando en aquellos sectores con los que vas a poder ganarte la vida: conciertos, televisión,…

(Pablo) Yo me lo puedo permitir porque a mí no me alimentan, no me han dado nunca ni un duro, y aún a día de hoy quien me da de comer es la gente que va a verme tocar en conciertos pequeños. Pero lo que quiero dejar claro es que yo no voy en contra de la SGAE, sino que como socio quiero intervenir para mejorar su funcionamiento.

“No debería haber miedo a quedarse fuera de determinados canales, ni de la TV ni del Primavera Sound”

¿En qué se ha traducido ese amago de creación de un sindicato de músicos?

(Pablo) Hablé con Joe Crepúsculo, con Nacho, Tulsa, con otra gente… A todos les pareció una gran idea pero tenemos que echarlo a andar nosotros solos porque obviamente la primera condición para hacer un sindicato es afiliarse y ese símbolo, con lo denostados que están los sindicatos… En cualquier caso tampoco creo que el sindicato sea el fin último. Lo importante es que nos hagamos conscientes de nuestros derechos y de la capacidad de reclamar.

(Servando) Pero, para qué…. ¿Para que no pongan su música en la cadena? ¿Para que la SGAE les empiece a putear con el reparto de las liquidaciones?

(Pablo) Por eso yo considero esto como parte de una estrategia política por parte del grupo. Se ha eliminado la contracultura porque todo ha sido absorbido por festivales, por TV, por radios, revistas,… Y hay unas líneas rojas, debe de haberlas. Lo que a mí me da de comer y posiblemente me dé toda la vida es lo poco que queda de la contracultura y algunos coqueteos puntuales con la industria que son inevitables: no se me caen los anillos por tocar un día con Estrella De Galicia en el escenario, no lo haría con cualquier anunciante pero sí con alguno. Pero insisto en que es viable que los grupos giren por redes como Liceo Mutante, Faena, festivales autogestionados,… Que haya canales de prensa alternativa, radio,… Tal vez la palabra no sea contracultura…

(Servando) Creo que es excesivo calificarlo de contracultura. En EEUU, por ejemplo, tienes diferentes entidades de gestión y tú eliges dónde quieres estar. Es simplemente una cuestión de tener el control sobre tu propia obra.

(Pablo) Es así por el lado de la gestión. Pero por el otro lado, el de los grupos que no se suman para no quedarse fuera de la TV… No debería haber miedo a quedarse fuera de determinados canales, ni de la TV ni del Primavera Sound.

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