Me dicen Sidonie que lo único que pretenden es conseguir una colección de canciones que puedas silbar en la ducha. Y yo aporto la obsesiva adicción de mis dos “peques” con el disco como prueba de que lo han conseguido. A esto le llaman “pop” y dejadme que yo añada “de autor”. “El incendio” es un gran disco.

Cierra los ojos y olvida por un momento tus gustos musicales. Ves más allá y desprendete de tu bagaje personal con todas sus filias y sus fobias. Supera, incluso, la barrera que hay entre el mainstream y lo alternativo… ¿Qué le pides a un artista con cada nueva obra? Que se supere. Que ofrezca algo nuevo sin perder su esencia. ¿No? Yo sí. Y escucha: Puede que no hayas conectado nunca con Sidone pero, si te fias de mí, déjame que te cuente que con “El incendio” lo han logrado con creces. Se han superado de nuevo porque son reales. Y tú, depende de quién seas y cómo me leas, me dirás que una cosa es hacer las cosas con pasión y otra la calidad de la obra. Perfecto, estamos de acuerdo. Y, por mucho que escriba, ya no puedo hacer nada más, porque, a partir de aquí, dependo de las ganas que tengas de darle una oportunidad o no a esta banda, como a cualquier otra. Yo al fín y al cabo hago lo mismo. Pero Sidonie me gustan porque son un grupo que logran ser lo que pretenden. Un trío que, unido, son una fuerza de la naturaleza. Pura pasión y calor. La misma que desprende los surcos en vinilo de “El incendio”.

“Arden, arden los mares y los desiertos

arde la culpa de nuestro deseo

y las palabras que llevan veneno”

(El incendio)

Las palabras que llevan veneno, las malintencionadas…  Todos sabemos los incendios verbales que se pueden generar cuando dos personas defienden con pasión, una idea, un gusto, un color… diferente. Pero también sabemos el calor que desprende la, por otra parte famosa, llama del amor. Esa pulsión eterna y vital que ha provocado que The New Raemon, Manel y Sidonie firmen tres discazos y que, un servidor, lleve con su pareja la friolera de veintidos años. Eso, sin duda, debe ser poderoso. Tanto que Sidonie le han dedicado un disco al completo, aunque al principio hubo las dudas fruto del pudor… (Marc) “Al principio no tenía ni idea de que el álbum giraría entorno al amor, que va. Al principio intenté hacer un disco de personajes como había hecho en ‘Costa Azul’, pero más por pura inercia. Y fíjate porque la primera canción que escribí se titulaba ‘Señora Muerte’ (risas). Aunque al final se impuso cómo estaba yo con mi pareja en aquel momento, ex-pareja ahora, y eso influyó en las canciones”. Palabras que llevan veneno. Escribes las canciones enamorado y antes de grabarlas se rompe la relación…  (Marc) “Sí, pero si te fijas el disco pasa por todas las etapas de un enamoramiento. Hay momentos de amor, pero también de celos, de ruptura, de decir adiós… Vaya, que pasa por todo y, si te digo la verdad, he de reconocer que al principio me daba una vergüenza que te cagas escribir sobre todo esto. No puedes evitar el pensar cómo lo va a recibir la gente. Te imaginas un quinto disco en el que dices todos esos ‘te quiero’ sin tapujos y vaya, que al principio me costaba horrores. Fue gracias a la reacción tan positiva que tuvieron Axel y Jesús que me decidí a hacerlo sin miedo”.

“Es el día de la cita,

te he traído margaritas

del jardín de mi casero.

¡Te quiero!”

(En mi garganta)

Es el día de la cita y, aunque no llevo margaritas, llevo la enhorabuena sincera y me importa. Nuestra amistad se remonta a unos cuantos años atras (demasiados para contarlos) y siempre es agradable poder decirle a un amigo que lo que ha hecho te ha gustado de verdad. Si no fuera así, tampoco estaría escribiendo esto. “El incendio” me ha gustado porque relamente han conseguido poner en un primer plano la melodía y su harmonia, concentrándose en obtener una canción tan pegadiza como poderosa. Es un disco variado y que suena real, sin los artificios y colorantes del pasado. (Marc) “La honestidad que hay en este disco me atrevería a decir que es incluso salvaje. Piensa que cuando hicimos el cambio del inglés al castellano íbamos un poco confundidos y yo personalmente tenía mis dudas por lo que abusé del lenguaje metafórico. En ‘Costa Azul’ ya empecé a limpiar y acabé proyectándome o hablando en boca de otros personajes como ‘Dandy del extrarradio’, ‘Sylvia’ o ‘Los olvidados’ y, en cambio, en este último disco ya me he lanzado sin ningún complejo a no esconder ningún sentimiento, sobre todo ante Jess o Axel y eso ha afectado no sólo a la letra sino también a la música. Por eso hemos grabado en directo con los instrumentos básicos, bajo, guitarra voz, batería y algo de teclado…”. Y ¿Los arreglos?… (Axel) “Este disco tiene el arreglo que precisa la canción, pero sin el cual esta ya se entiende. Es verdad que antes nos gustaba arreglar las canciones por el simple hecho de  adornarlas, en cambio, ahora, si hemos hecho un arreglo, ha sido con la intención de conseguir que el tema crezca, se haga más grande. Un ejemplo puede ser la trompeta de ‘A la vera del mar’”.

“Por el camino

a la vera del mar

te voy a llevar”

(A la vera del mar)

“A la vera del mar” es junto “La sombra”, “El incendio” y “Mi garganta” el poker de ases del disco al que hay que sumar esa frágil y tierna balada que es “Por ti” para hacer el repóker. De “A la vera” me gusta el toque fronterizo y la trompeta que le da ese aire a los Love de “Forever Changes”… (Marc) “Sí, sí, estás en lo cierto. No tenemos ningún reparo en reconocerlo. De hecho nunca hemos tenido reparo a la hora de citar nuestras influencias y esta canción en concreto se encuentra entre una de nuestras favoritas”. (Axel) “Cierto. Este tema estaría en cualquier top ten que pudiéramos hacer Marc, Jess o yo”. Nunca han escondido ni las influencias ni la música que les empujó a dedicarse a esto: De The Beatles (el disco ha sido mezclado en los estudios Abbey Road) a The Kinks, pasando por Lovin Spoonful o The Jayhawks. Estas dos últimas son las bandas que más escucharon durante el proceso de grabación del disco, según me confiesa el propio Axel. Y pese a las referencias de corte anglosajón les ha salido el disco más mediterráneo o latino de su carrera. Sólo hay que prestar atención a “Por ti”, “A la vera del mar”, “Viva el loco que inventó el amor”o “La sombra” para darse cuenta de ello… (Marc) “Bastante más mediterraneo que ‘Costa Azul” desde luego (risas).  (Axel) “En este disco teníamos otras prioridades y estas han surgido por todo lo que hemos vivido durante la gira de ‘Costa Azul’. Hemos estado tanto tiempo tocando, nos lo hemos pasado tan y tan bien como quinteto que lo que pensábamos a la hora de grabar era plasmar aquello. Por eso esta vez hemos querido grabar en directo y que se plasmara lo bien que nos lo pasábamos tocando. De ahí ese concepto de la juerga que hay en el disco como por ejemplo en ‘Viva el loco que inventó el amor’, que si la escuchas bien creemos que trasmite cómo nos lo estábamos pasando. Que incluso la pandereta está tocada con un entusiasmo distinto a como podíamos haberla tocado en otras ocasiones y ‘En mi garganta’ sucede lo mismo. Las canciones demuestran que queremos trasmitir que somos un grupo tocando en directo pasándoselo bien”. Aunque siempre hay el eterno riesgo/dilema de haber caído en el terreno de “la comercialidad”, esa bestia parda que persigue al indie sin pretensiones. (Marc) “Claro que entendería que se pensara en esos términos, pero no me preocupa porque he dejado de pensar que ese sea un objetivo negativo”. (Axel) “A mi tampoco me preocupa, pero es que el grupo nunca ha pensado en esos términos. Nosotros llevamos años revindicando nuestra necesidad de componer canciones pop infalibles y eso es lo que buscamos. Ojo, que no estoy diciendo que lo consigamos, pero sí que lo intentamos porque es lo que nos gusta. Nos gustan las melodías y estribillos que puedan ser silbados o tarareados y si lo logramos y eso hace que llegue a más gente, perfecto y cojonudo. Pero también te tengo que decir que yo personalmente empiezo a estar un poco hasta los huevos con este tema, porque cuando sacamos ‘Shell Kids’ nuestro objetivo ya era el mismo que ahora: conseguir llegar a cuanta más gente mejor. En la actualidad hacemos mejores canciones para lograr eso y no creo que sea criticable… Por otro lado, nunca nos hemos sentido un grupo indie, en el mismo sentido en el que nunca nos hemos considerado un grupo comercial y ya desde el principio las etiquetas ha sido algo que nos han molestado bastante. Por eso durante muchos años nosotros mismos nos hemos puesto etiquetas delirantes para jugar al despiste y porque lo único que nos importa es la gente que nos ha escuchado desde el principio y los que se han ido incorporando con cada nuevo disco, pero estamos hasta los huevos de toda ese escena indie que te critican por el simple hecho de querer crecer”. Tocada de huevos que no puedo más que compartir.