La promoción de “Be Here Now”, tercer disco de los hermanos Gallagher, nos daba la oportunidad de sonsacar unos cuantos titulares de lo más jugoso. Es lo que tenían estos ingleses, que no dejaban títere con cabeza.

Entrevista publicada en Julio de 1997

¿La música? ¿Alguien se acordaba de la música en una mañana como aquella? El morbo era lo fundamental. La entrevista se iba a realizar con Liam, mientras que Él, el innombrable hermano Noel, se dedicaba a buscar desesperadamente una musa escondida en una hamburguesa con queso cheddar, que no acababa de aparecer, y que finalmente fue intercambiada por un autógrafo en una guitarra. Pero un bastón fue el protagonista; desde primera hora de la mañana en la que, en el momento de las fotografías, fue pasando de mano en mano como objeto contundente, susceptible de una buena amenaza a tiempo de cualquier entrevistador listillo que quisiera preguntar lo que ellos no querían oír… Y Liam tenía el bastón escondido a sus pies, su más maravillosa sonrisa de asco cayéndosele de los labios, y unos sorprendentemente profundos ojos azules que iban a terminar revelando las tímidas verdades que suele vestir de procacidades divertidas prefabricadas. Aunque vomitó encima de un entrevistador, y brindó feliz por un supuesto número uno en fucking-Spain, debajo de esa capa de seguridad había una ilusión muy cercana al niño que no aguanta estar lejos de su casa, pero que tiene un juguete nuevo muy grande recién comprado.

No le trates con dureza, Liam, sólo es el tierno cantante de LBMIMM (La banda más importante del mundo mundial)  que, casualmente, acaba de publicar su nuevo disco con algunas canciones nuevas y otras escritas hace ya cinco años: “la música que grabamos nos dio algo de miedo, así que tuvimos que esperar el momento adecuado para publicarla”. Y no va a ser el último disco de LBMIMM: “vamos a hacer seis. Nuestro chico (Noel para los demás) dijo que íbamos a hacer tres, pero estaba de mal humor aquel día”.

Liam superó su hartura por “este jodido negocio del rock and roll. Lo único que quería era ser un carnicero, si alguien quiere una pechuga de pollo, yo era el hombre indicado”. Empezamos a sacarle lamentos, que es lo que hemos venido a buscar, y quiere ser conciliador. A pesar de haberse sentido durante la grabación como “un hombre malo”, quiere olvidarse de “toda la mierda” que dice que es un “capullo borde”, y nos siembra la primera contradicción del día. ¿Buscabas coherencia? Busca en otra entrevista, aquí habla Liam Gallagher, el bicho gigantesco al que da una pena horrible organizar la vida: “No, estábamos de un ánimo cojonudo, acabábamos de volver de los Estados Unidos, y tenía muchas ganas de ver a mi mamá y a mi mujer”. Su cara de preocupación en las fotos de entonces debía ser por lo que echaba en falta a su mamá, no por nada relacionado con lo Estados Unidos: “yo no odio ningún país, no tengo ni una onza (1 onza = 12 gramos) de odio en mi, soy puro amor, es sólo que está demasiado lejos. Cuando fuimos a América, acabábamos de dar el concierto de Knebworth. No hemos tenido ni un minuto libre en cuatro años, hemos trabajado a toda hostia, son años duros. Cuando volvimos fue como wow, hicimos el disco y estábamos de buen humor”. No hubo rumores de separación, nunca romperán, lo que hay es “amor entre nosotros, amor tío“.
Así les ha salido un disco que tampoco dista tanto de los anteriores, pero que en algunos momentos es bastante más fuerte que lo que habíanh echo hasta ahora. En palabras de Liam, es sólo: “dos millones de veces mejor: mejores canciones, y todo el mundo está tocando mejor, todos disfrutaron. Fui un jodido caprichoso mientras lo grabábamos, pero estuvo bien”.

Da tranquilidad oírlo, se nota que no les afecta el éxito en absoluto, que sólo les importa la música. No quieren dejar que la popularidad les destruya su “jodida cabeza” como al “triste capullo” de Kurt Cobain: “que se joda, porque él sólo escribió una buena canción. Quien se tenga que volar los sesos es un ser blando. Aunque seas un carnicero, o un verdulero, cualquiera que se vuela los sesos es un capullo. Hay gente que no tiene dinero, y tienen problemas, pero no se vuelan la cabeza. Con su dinero podía haber solucionado sus problemas, podía haber cogido su guitarra y haberla tocado debajo de un jodido árbol. Liam Gallagher ha pasado por más mierda, y más problemas que ese jodido pajillero de Kurt Cobain. Yo aún estoy aquí… John Lennon pasó por más mierda y un jodido capullo de los Estados Unidos le mató. Kurt Cobain sólo era un pequeño grunge maloliente. Elvis nunca se pegó un tiro, sólo se murió. Kurt Cobain sólo tuvo un número uno por casualidad, en los Estados Unidos y en ningún otro sitio… Es que la gente me cabrea”. Es lo malo que tiene el mundo, que hay gente y que le plantea problemas a Liam: “¿Cómo puedo volarme la cabeza y dejar a mi madre, sabiendo que su hijo la cagó y fue jodido por un grupo, por fotógrafos, y gente hablando mierda sobre él? No estoy dispuesto a volarme la cabeza por cualquiera, preferiría que alguien lo hiciera por mi”. Sin embargo, por bajar un momento a la realidad, lo cierto es que cuando interrumpieron su gira por América, fue su momento más bajo, el futuro era algo complicado: “a veces piensas en mandar todo al carajo” ¿Ahora se confiesa? “Si no aceptas eso, eres un mentiroso y yo he tenido ratos malos. Es mi hermano el único que me vuelve a colocar en mi sitio, y un hermano es un hermano… A ver si lo podemos arreglar un poco”. No son mis palabras, son las suyas las que explican que Oasis es un grupo positivo, que no puede pensar seriamente en la muerte, ni tener en realidad un lado oscuro, porque eso sería una invención de los periodistas, un estrato inferior en su jerarquía de existencia regida (¡sorpresa!) por las leyes de la reencarnación.

Llegamos por fin a su feliz y torturado presente (¿en qué quedamos?) en el que “Be Here Now”, un disco de canciones un pelín eternas (por su extensión), ha venido precedido por la colaboración estupenda de Noel (desde ahora, ÉL) con los Chemical Brothers en “Setting Sun”, una canción escrita hace cuatro o cinco años, que fue adorada y repudiada por el grupo, dependiendo del minuto de la conversación. En cualquier caso, la canción, parece que forma parte de una gran cantidad de “verdaderas gilipolleces que ÉL ha escrito en su dormitorio bebiendo gin-tonics, tío, sobre bragas y sostenes de encaje, pero que no hará nunca con el grupo”. El esquema de trabajo es el esperado. ÉL compone, y los demás sólo tocan… “¿Qué quieres decir, “sólo” tocando?. Si “sólo” hubieses tocado la batería, o hubieses cantado en Oasis, no dirías “sólo”. Es un jodido don divino. Si cantases en un disco de Oasis te correrías en los pantalones. Yo tengo el trabajo más cojonudo. No es “sólo”,es grandioso. ¿Quieres una pelea, tío?” Aparece el bastón, las sonrisas de medio lado y los replanteamientos del cauce de la entrevista. Nada mejor que reconocer la diáfana realidad, que son la mejor banda del mundo. “No somos la mejor banda del mundo, somos los más importantes. ¿Tengo pinta de no estar en el mejor grupo del mundo? ¿No parece esto el mejor vocalista del mundo?. Esta es una boca cojonuda, y tengo mi bastón, soy un pastor y vosotros sois el rebaño. Soy un tío cojonudo”. Y un tío cojonudo no puede reflexionar sobre si podía haberse empleado un poquito más en las grabaciones, él vende más que los “putos artistas” de los que hablamos en la revista, un tío así no se impresiona por ser número uno, atento: “si fueses el número uno en tu propio país, fliparías, tío. Soy número uno en tu país y ni siquiera vivo aquí. Soy número uno en Inglaterra, en Irlanda, en donde coño sea, en Japón, en Italia, soy número uno en la jodida España. Este pequeño cabrón arrogante es número uno en tu país”. Aunque Noel busque otras motivaciones…“Olvídate de Noel, porque está lleno de mierda. No le hagas caso, él tiene once millones de libras en el banco y todo lo que te va a decir es mierda, él se piensa que es un artista”.

Liam es un trabajador del micrófono, orgulloso de su condición de clase obrera que ha conseguido incluso que Johnny Depp toque en su disco: “me importa una mierda, yo prefiero a Marlon Brando tocando la tabla de lavar, no al tonto del culo de Johnny Depp, eso no es importante”. Lo importante son las canciones nuevas, como “All Around the World”, nuevo himno-marca de la casa, que empieza como “Wonderwall”, y termina como el rosario de la aurora, a lo “All you need is love”, con algún la la la incluido, porque, según Liam, “es la mejor canción escrita desde “All you need is love”. Es el cartucho fuerte de ventas que se disparará tras el primer single, “D´you know what I mean?”, tal vez, la canción más audaz del nuevo disco, para demostrar que “pueden conseguir otras cosas”. Ese empeño que tienen últimamente en diferenciarse de lo anterior, les ha llevado a concertar colaboraciones con Echo and the Bunnymen (“no colaboré, sólo hice yeah, yeah, yeah”), y the Seahorses (“no colaboré, John Squire escuchó mis pensamientos sobre la religión y el amor, e hizo una canción con ellos”). Es lo más parecido que existe a una canción publicada, compuesta por Liam, que de momento no tiene ninguna intención de vender sus canciones, por “miedo a los sellos discográficos”. Su amor por LBMIMM es demasiado grande y útil como para dejarse engañar por un productor o un “desconocido” ex-Stone Roses al que puede “haber lavado los calcetines”, pero nada más. Naturalmente, todo loque no sea LBMIMM es calificado de “escoria”, salvo The Verve, Primal Scream, o U2, con los que hicieron una mini gira por Estado Unidos, un par de sencillos conciertos ante 40.000 personas que les sirvieron de calentamiento: “el público mira las luces, o a Bono, que es demasiado estático, prefiero nuestro nuevo directo, con el que vamos a demostrar que U2 ya no son los más punteros”. Ni siquiera se puede tener en cuenta a Prodigy, “que pueden ser grandes en su pequeño mundo de tecno, pero están 25 años por detrás y ni siquiera tocan en directo…”. Aunque cobren más que LBMIMM por concierto. Incluso el caché de Knebworth fue inferior a los que pueden cobrar ahora las huestes electrónicas de XL: “pero fue como haber visto a Elvis y a los Beatles. Había un sentimiento de puta madre, un karma de 250.000 personas esperando ver a (empieza a cantar Sgt. Peppers). La banda estaba volando también. Me hubiera vuelto loco si hubiese formado parte del público”.

Estamos a punto de terminar, y es obligatorio forzar la situación para preguntar por ÉL (Noel para los demás), que cada vez más, empieza a diferenciar en los concierto sus canciones en solitario, ¿qué hará Liam entonces? “Me voy del escenario a cagar o a hacerme una paja, vemos películas porno, y nos metemos rayas de diez o cincuenta pies (entre 3 y 15 metros). Ya he escuchado a ese puto aburrido como veinte millones de veces tocando su guitarra acústica, y no son más que pajas”. Entonces, quedamos en que lo que hay entre ellos es puro amor, y que Liam no se siente artista, que artista sólo es ÉL (ya sabes quién). Les ha bastado para barrer con dos álbumes. Ahora se publica el tercero, y se repite la fórmula. ¿Van a poder repetirlo? ¿Liam va a terminar realmente de carnicero? ¿Porqué nadie preguntó por los pechos de Patsy? ¿Cumplirán el contrato de seis discos?.