Con su cuarto asalto discográfico “Boy King” (Domino/Music As Usual, 16), el cuarteto reivindica un sonido más directo y contundente, siempre dentro de su particular universo, con el que se han convertido en puntal del indie británico más interesante.

Encuentro con Hayden Thorpe (bajo, sintetizadores, voz) y Tom Fleming (guitarra, sintetizadores, voz) en Madrid, donde han presentado por primera vez canciones de su nueva bestia, en el marco del Mad Cool: “Boy King” es otro artefacto de notables canciones pop en las que vuelven a explorar el concepto de masculinidad, con renovado estilo, más crudo y rockero. Compuesto en el pequeño estudio de la banda en Londres, se grabó en Dallas con el productor John Congleton (St. Vincent, Swans). Thorpe y Fleming tienen opiniones articuladas, inteligentes y complementarias. Tras algún festival veraniego, se embarcarán en un tour propiamente dicho.

“Creo que es nuestro disco más oscuro y maldito, pero también el más hedonista y vital”

Yendo a grabar a Dallas (Texas) ¿buscabais salir de vuestra zona de confort
TF: Sin duda la idea era salir de Londres para hacer un disco que nunca habríamos hecho allí. Queríamos ir donde tiene el estudio John, y teníamos la estupenda posibilidad de ir a Texas y ponernos en una situación con todos viviendo en la misma casa rara de suburbio y yendo al estudio cada día…Esto te afecta de modo diferente. Un estudio no es sólo su equipo, sino una situación en la que todo el mundo está concentrado en hacer algo, y de esta manera creo que conseguimos hacer algo distinto.
HT: Sí, fue una aventura. Es importante que uno se las permita, porque ya somos gente crecidita y es fácil caer en lo cómodo. Tienes que ser capaz de meterte en la incertidumbre. En Dallas vivíamos en un bungalow en el gueto mexicano…Después de 10 años juntos, esta aventura nos permitió recapturar nuestro espíritu original. Además, no hay nada como visitar Norteamérica para que te sientas muy pequeño, irrelevante. Porque Texas es más grande que Francia. Estás ahí como: ¿Quién soy yo? ¡No soy nadie! Cuando estás en un sitio así, te puedes reinventar, y supongo que hacer discos es reencarnarte, ahí está el placer del asunto. Creo que grabar un disco sintiéndote pequeño e irrelevante es positivo para cualquiera.

¿Creéis que éste es vuestro disco más oscuro y denso? Las dos primeras canciones tienen un aire de blues electrónico…
HT: Creo que es nuestro disco más oscuro y maldito, pero también el más hedonista y vital. Es como si llevara la oscuridad con ligereza, pero desde luego que se rebela en el caos y la carnaza de la oscuridad. En realidad, de alguna manera es un disco de fiesta.
TF: Es una especie de disco de rock and roll, con esa especie de sentimiento de desenfreno. Es también oscuro, agresivo…
HT: Imagino que, de alguna manera, llevamos el pastiche del rock and roll con orgullo. Es curioso que menciones esas canciones, porque “Big Cat” (la primera canción del álbum) fue la que abrió la veda en esta nueva estética. Tiene ese aire de “a tomar por saco” de Jagger o algo así…es como “pues sí, ahora soy Mick Jagger” (risas). Queríamos que el disco tuviera esa rabia.

Lo cierto es que sigue resultando difícil encasillaros. Me pregunto cómo os las arregláis en hacer algo coherente teniendo tantas influencias.
TF: Oh, se trata de tener un montón de ideas infinitas y habilidades limitadas (risas). Hoy en día tienes todo a tu disposición y nos interesa mucho la música y las cosas que salen. Integramos todo lo que nos gusta en el corazón de nuestro sonido. Espero que lo que hacemos, como forma de arte o expresión, suene a nosotros, pero sin duda sacamos de todas partes, quizá porque los cuatro tenemos opiniones fuertes y nos gustan cosas distintas o aspectos diferentes del mismo material.

¿Cómo fue el trabajo con John Congleton? ¿Qué aportó al disco?
HT: Fue estupendo, muy inspirador. Es muy entusiasta, un personaje que casi intimida. Psicológicamente, te provoca algo en ese ambiente, y eso es muy importante. Te hace asumir responsabilidades, lo cual no es algo que los músicos hagan a menudo. La mayoría de los productores se limitan a masajearte el ego. En este caso, estás allí y le dices: “John, no estoy seguro de esta parte”, y él te responde: “Déjate de hostias, y hazla”.

En plan: “Es tu canción”…
TF: Exactamente. “Tíos, es vuestro disco, ¿qué queréis hacer?” No deja de ser un punkie que se dedica a producir. Te dice que salgas de la furgoneta y toques lo que tengas que tocar, y ésa es una actitud muy buena.
HT: Porque lo habitual es el perfil de productor tío divorciado, deseando quitarte de tus manos de esa criatura que has creado y alimentado cuidadosa y amorosamente, como un abogado patoso…John se deja de rollos, así que no hubo tiempo para pensar demasiado en las cosas. Es un tío que sigue mucho sus instintos viscerales.


¿Fue muy diferente la grabación a la de vuestros anteriores discos?
HT: Sí y no. Con el año que pasamos en Londres componiéndolo, reescribimos mucho. Era importante hacer canciones pop altamente funcionales (risas). Tuvimos mucho tiempo para saber cómo iba a ser el estribillo…Nos reunimos con un montón de productores para decidir qué dirección iba a tomar el disco. Grandes productores. Un día conocimos a Trevor Horn (productor de bandas de los 80 como Simple Minds) y nos dijo que la maqueta de “Big Cat” le recordaba “Crazy”, de Seal, que él produjo y que es de mis favoritas…La hicimos a partir de ahí. Creo que el álbum es diferente porque hemos absorbido mucha información de este tipo. En términos de la grabación en sí, no fue diferente.
TF: Fue un proceso similar para nosotros. La mayor diferencia estuvo en que John nos hizo trabajar muy rápido, sin que pensáramos demasiado: Se trataba de que hiciéramos música.
HT: Te pone un bypass para que en lugar de con el cerebro pienses con las tripas.

Habéis dicho que el sexo y la muerte (dos caras de la misma moneda) son el tema central de “Boy King”. ¿Os planteáis los discos con una idea inicial, o el tema se revela con las canciones?
TF: Quizá empezamos con una idea y luego se va imponiendo algo. A veces crees que estás escribiendo sobre muchas cosas, y resulta que al final estás hablando de cosas similares, que todas las canciones tratan de lo mismo. Muchas veces parece que estamos hablando de lo mismo, pero creo que esto sucede por accidente. Este disco tiene algo de pastiche…y no hay amor por ningún lado. Es un disco muy cruel y pagado de sí mismo. Nos pareció había que hacerlo así.
HT: Nunca partimos de un concepto. No es un disco conceptual. Creo que la naturaleza de cómo somos nosotros y cómo es la gente con nosotros es un recurso suficiente…quiero decir, hemos estado en el grupo desde que éramos adolescentes. Montamos el grupo en esta comunidad rural del norte de Inglaterra en la que domina la mentalidad de macho y de tíos duros. Y nosotros llevamos al estudio esta mentalidad, pero al mismo tiempo nuestra carrera depende de nuestra vulnerabilidad. Es una gran contradicción. En sí misma, es un recurso infinito.

“Alpha Female” (“Hembra Alfa”) es un gran título, pero además, es mi favorita…¿Cómo de importante es el humor o la ironía en vuestra música
TF: Sin duda, hay un elemento juguetón en este disco. Es un disco con rabia, pero también juguetón. Algunas de las letras, algunas interpretaciones e incluso algunas líneas de guitarra o los fraseos vocales…No está hecho para sea irónico o de coña, es sincero, pero sonreíamos cuando lo estábamos haciendo. Es divertido.
HT: De alguna manera, el chiste somos nosotros. Nosotros estamos en una banda de rock and roll, y por lo tanto, somos absurdos y una especie de broma. Y eso es una cosa que mola para jugar con ella.

La portada está en esta línea, desde luego.
TF: Sí, llamándose el disco “Boy King”, la figura de la portada es, por así decirlo y perdóname, un coloso. Hay mucho poder y también dolor en sus ojos. Y con esos tonos rojos parece maldito, y rompe con todo lo que habíamos hecho antes. Es algo muy diferente.
HT: Queríamos que pareciera que se había diseñado en Sunset Strip, se supone que tenía que ser así de barato (trashy).

Por lo que veo, seguís explorando el concepto de masculinidad, o el otro lado de ella.
HT: Sí, y no tanto con el diseño, sino por nuestras vidas y cómo crecimos como hombres en esta comunidad rural…Creo que es una comunidad estoica y dura. Y lo que hacemos sigue resonando como una protesta a todo aquello. Todavía nos aferramos a esa rabia adolescente.
TF: Creo que la principal inspiración para este disco ha sido la masculinidad amenazada, las debilidades del hombre. En mucha de nuestra música tratamos de invertir esa masculinidad. El disco habla de las mismas cosas que hemos tratado anteriormente, pero es un poco más…dramático. Es un poco más obvio de lo que hablamos, como en “Alpha Female”. Podríamos escribir muchas canciones así.
HT: Sí, creo que la inspiración esta vez ha sido ser más atrevidos y explícitos. Mostrar un lado más cruel y siniestro del personaje. De ahí la oscuridad…antes, hacíamos música para ir hacia la luz, mientras que en éste encaramos la oscuridad.

“Creo que la principal inspiración para este disco ha sido la masculinidad amenazada, las debilidades del hombre”

 

¿Cómo de difícil fue empezar a hacer música en vuestro lugar de origen?
HT: Era un poco imposible, de ahí que nuestra forma de protestar fuera hacer música más femenina o suave en lugar de punk. Gritar por el micrófono era demasiado conformista. Por extraño que suene, hacer algo más femenino o educado se convirtió en nuestra protesta, nuestro propio “que te den”. Lo extraño de todo es que, como crecimos ahí, en realidad llevamos dentro ese mundo. Está dentro de nosotros. Es una contradicción, sí.

Cuatro discos en seis años. ¿Os veis como una banda prolífica?
TF: Es que se trata de eso, de seguir trabajando. Nos gustaría hacerlo más rápido y eficientemente, pero las cosas llevan su tiempo…pero sí, somos mucho de ponernos a trabajar, hacer cosas en lugar de sentarnos a tomar café y a hablar de moda con los amigos, y probablemente esto nos viene de donde venimos. Siempre me ha parecido gracioso escuchar lo que dice gente que no hace música cuando llega a un sitio en que se hace, y se encuentra con un sótano demasiado caluroso o frío…”Vaya, ¿trabajas aquí? ¡Es cutre!” (risas). La cuestión es que siempre hemos sido una banda de clase trabajadora, es una parte importante de cómo funcionamos.
HT: Es algo así como una elección vital. Es un proceso invisible. No es…Me confunde que la gente me diga que “escribo”. No sé si tú escribes, pero yo no sé si escribo o no. Simplemente, “hago”. No sé si va a ser bueno, si va a ser una canción…es una “cosa”.
TF: Cuando no estoy en ello, en la primera ocasión que tengo, cuando mi mujer no está en casa o lo que sea, ya estoy pensando en lo que voy a hacer en plan “mierda, tengo que hacer esto”…Al final, se convierte en una obsesión, y por eso terminas haciendo algo así. Porque, en primer lugar, estás obsesionado con ello.

Siendo un grupo tan bien tratado por la prensa, ¿sentís cierta presión cuando sacáis nuevo material?
TF: No mucha más que el resto de la gente que tiene que pagar el alquiler y comer (risas). Creo que es estupendo que la gente haya sido tan buena con nosotros, pero no creo que eso nos haga sentir más presión
HT: Hemos hecho este disco con la ligereza de adolescentes. No tenemos nada que perder. Tienes que hacerlo así. Siempre hemos hecho lo que nos ha apetecido. Estar en un grupo es como estar en una pandilla: Te convences a ti mismo de tu poder, de tu autoridad. Es lo que tiene trabajar en un colectivo, nos damos poder unos a otros. No hay mucho espacio para la duda. La duda y pensar demasiado las cosas son la muerte del arte. Te haces demasiado consciente de ti mismo. Cuando nos conocimos, fue como poner en marcha un reactor nuclear, se generó mucha fuerza y calor. Ahora se trata de encauzar esa energía. Lo que piensen otros, no nos importa mucho, la verdad. Y también porque en este ambiente masculino de una banda, las ideas tienen que ser muy fuertes para sobrevivir. Si lo hacen, es que están bien.