A Leopoldo Mateos le parece mentira que “Sintética” (Popstock) tenga por fin visibilidad. Tres años después de grabarlo, el “primer” disco de Nudozurdo inicia una andadura tal vez inesperada. Ha sido un camino largo que ha terminado con viejos amigos lejos del local donde se gestó.

Por mucho que toque defender lo oscuro y profundo de “Sintética”, a Nudozurdo le espera un reto mayor. Tres músicos nuevos son muchos. “Ha empezado otro grupo”, dice Leopoldo. “Es otra historia, otra manera de tocar”.

“Buscábamos un sonido suficientemente discreto como para que se pueda escuchar con el tiempo”

Por diferentes cuestiones, Felipe Salazar (batería) y Daniel Asúa (bajo) debieron dejar Madrid hace un tiempo y Leopoldo se encerró para terminar la mezcla de “Sintética” junto a Pep Roca. El resultado documenta bien quién ha sido hasta ahora Nudozurdo, un grupo entregado a la hipnosis de bajos y guitarras limpias y oscuras con la textura de los ochenta, el sabor de cierto rock posterior y el discurso doloroso de Mateos. “Siempre he necesitado un hilo narrativo que esté muy bien armado musicalmente, algo que flote alrededor de eso y que permita jugar con las dinámicas de una canción”. Todo parece muy controlado en “Sintética”, quizá demasiado, a pesar de que Leopoldo defiende que el directo es el verdadero lugar de Nudozurdo. “Decidimos que el disco fuera otra cosa. Buscábamos un sonido suficientemente discreto como para que se pueda escuchar con el tiempo. El disco permite que lo escuches alto y nada se desmadre”, asegura Leopoldo, al tiempo que asiente ante la posibilidad de grabar en directo en otra ocasión y ante la certeza de que aquí puede ahora ocurrir casi cualquier cosa tras la incorporación de Jorge y “Meta”, provenientes de Doss, y de la segunda guitarra a cargo de César. “Se me hacía extraño mirar a mi alrededor y ver a otros músicos interpretando nuestras canciones, es como si vas a darle un beso a tu novia y de pronto te encuentras la cara de otra chica… Pero es otro tiempo. Ahora en el local sabes que el ensayo se puede disparar en cualquier momento. Nudozurdo muta, ahora mismo es un centro laboratorio y está tomando otra dirección. Me apetece que eso suceda. Ya está cambiando, ya es otra cosa”. Tiene pinta de que a Nudozurdo le espera la mejor parte.