El nuevo disco del trío de Úbeda tampoco tiene título, ni ha cedido un solo palmo de terreno a todo lo que no sea grabar en directo. Con Guadalupe Plata no hay vuelta atrás. O mejor dicho, es lo único que hay. Porque Pedro de Dios, Carlos Jimena y Paco Martos permanecen fieles a su empeño involucionista, ofreciendo una nueva mezcla de ingredientes que abre otro sendero hacia el mismo destino, el primitivismo, la crudeza, la inocencia. Esta vez lo han hecho cerca de casa, en el estudio sevillano de La Mina, famoso por sus equipos de sonido y sus barbacoas.


¿Ha sido cómodo grabar en Sevilla?
(Pedro de Dios)
Sí, era lo que queríamos, un poco de comodidad. Hasta ahora siempre hemos grabado en dos días, haciendo todo muy rápido, buscando ese espíritu de la primera toma que había en los viejos discos de blues. Pero claro, después de cuatro discos así, apetecía cambiar el sistema, no porque no nos guste, sino por hacer algo diferente. En La Mina hemos estado dos semanas, para poder tocar, ver los temas con algo de distancia, retocar, etc… hasta dar con lo que buscas con más calma y más perspectiva.

¿La anterior grabación en Inglaterra fue quizá demasiado express?
(Carlos Jimena)
Es que además allí el sistema de trabajo era muy de eso, de trabajo. Te levantabas y a tocar. Y tal como tocabas, se grababa. No había margen para lo que dice Pedro, tomar un poco de distancia, retocar… Estuvo muy bien, pero no dejó de ser otro método de trabajo. En Sevilla fue como un método de disfrute. Raúl, el técnico, es un encanto. Y ese tipo de implicación sí que la echamos de menos en Londres. Allí el tío iba a grabar y ya está, pero Raúl nos ha cuidado, se ha implicado, ha buscado las atmósferas fantasmagóricas que nosotros le pedíamos… Ha sido como la Luna y el Sol.
(Pedro de Dios) Lo he dicho ya un montón de veces, pero es que es importante: las zapatillas de estar en casa. Estás allí a gusto, sin tener que volver a casa a dormir, con la musiquita, la piscina, las barbacoas…
(Carlos Jimena) Hubo un día que Raúl hizo una fiesta y se le fue un poco de las manos (risas), tuvo que alquilar servicios portátiles y todo. Era una fiesta con Pony Bravo y tal, pero empezó a enterarse más gente de la cuenta y acabó aquello hasta arriba de peña.

Acostumbrados a finiquitar discos en dos días, ¿no hubo ningún momento de dispersión?
(Pedro de Dios)
Yo no sentí eso en ningún momento. Suele ser como tú dices, que el trabajo fluye mejor cuando estás entre la espada y la pared, pero en este caso tampoco es que estuviéramos desconcentrados.
(Carlos Jimena) Nada, nada. Simplemente disfrutamos más del proceso de grabación, en el plano de estar a gusto, no en el musical.

¿Creéis que os apetecerá repetir este modus operandi?
(Carlos Jimena)
Pues ahora mismo no tenemos ni idea, quién sabe lo que nos apetecerá dentro de un año y medio.
(Pedro de Dios) También te digo que hay muchas canciones que las tocas una vez y es la mejor versión que jamás podrás tener de ella. Ya puedes estar dándoles vueltas y vueltas que al final lo que haces es joderlas. Es como la portada del disco. Yo la jodí. El primer perro de vieja que dibujé, empecé a retocarlo y retocarlo y retocarlo, y cuando me quise dar cuenta ya no era un perro de vieja endemoniado, era un caniche imperial que parecía un pompón, y tuve que hacerle un primo, y el primo estaba bien pero te puedo asegurar que ese primer perro que dibujé, se jodió por mi empeño en mejorarlo. Por eso te digo que bueno, que este método está bien, pero en cualquier momento volveremos al anterior.
(Carlos Jimena) De todas maneras ya habíamos tenido experiencias así, antes de meternos en La Mina. Estuvimos haciendo pruebas en un cortijo en Úbeda, en unas grabaciones con un dos pistas y un par de micrófonos… Eso se quedó grabado, lo tenemos en la recámara. Salieron cosas chulas, pero lo que pasa es que al final vimos que teníamos que afinar un poco más para que saliera una cosa realmente buena. En resumen, que no desechamos ningún método de grabación.
(Pedro de Dios) Independientemente de todo esto, lo que siempre se mantendrá será el respeto al directo. Eso siempre. Eso sí que es como un mandamiento para nosotros.

“A mí Violeta Parra me impresiona sin escucharla incluso, veo fotos de ella, su cara, su expresión, y ya me quedo fascinado”

Pedro, ya desde el anterior disco estás haciendo cosas muy interesantes con la voz, ampliando mucho tu rango de matices.
(Pedro de Dios)
Sí, lo hago un poco en pos de la canción. Si noto que la sintonía de la guitarra va un poco más hacia abajo, el cuerpo no me pide una estridencia o un griterío, sino algo más John lee Hooker, de media voz susurrante, sin perder veneno, intensidad o mala hostia. A veces se confunde entre intensidad y fuerza. La intensidad puede venir de matices fuertes y suaves.
(Paco Martos) A mí me ha sorprendido mucho.
(Carlos Jimena) Desde que llevo tocando con Pedro, siempre ha tenido cierto reparo con su voz, y en ese aspecto estaba equivocado. Porque la cosa está funcionando muy bien.

Habéis lanzado como single la versión de Violeta Parra, ¿teníais claro desde el principio el tempo, el sonido, enfoque instrumental, etc…?
(Pedro de Dios)
La canción la conocí en un viaje a Chile. Y la propia artista me pareció la hostia, porque era como juntar a Alan Lomax con Leadbelly, pero en otro registro… que no deja de ser blues pero con otro nombre. A la hora de abordar el tema yo tenía claro que me sonaba a country, a western. Intenté explicarle a estos que la guitarra iría más por un Johnny Cash que por un folclore latinoamericano. Si te fijas la canción tiene ese pom-pom-POM, pom-pom-POM andino, y eso intenté llevarlo a la guitarra country, sin perder ese toque original. Yo tenía esa idea clara en mi cabeza, y ellos le dieron sus matices, y vi que la canción se iba sosteniendo así que la terminamos tal como ha quedado.
(Paco Martos) A mí Violeta Parra me impresiona sin escucharla incluso, veo fotos de ella, su cara, su expresión, y ya me quedo fascinado.

Es curiosa la clarísima conexión que hay entre músicas de partes del mundo tan alejadas, como el blues y el flamenco, música que como bien has dicho en alguna ocasión, Pedro, “vienen de la misma parte del cuerpo”.
(Carlos Jimena)
Con el tema del folclore, hay etiquetas en cada país, pero al final todo es como un lamento general.
(Pedro de Dios) Es un lamento universal transformado en música, que ha existido siempre, pero que se ha etiquetado de diferente forma según el contexto cultural, histórico, etc. Esa forma de hacer música está metida en el ser humano desde siempre.

En “Nido de avispas” hay algo claramente arabesco, que cuadra perfectamente con el espíritu jazz del tema.
(Pedro de Dios)
Es que además de que son músicas que nacen de la misma parte del cuerpo, también están las mismas pentatónicas, que según se toquen pueden sonar a China a los Apalaches… Cuando te pones a indagar, ves que ya no es sólo una cuestión espiritual, sino que hay explicaciones geográficas e históricas que demuestran la necesidad de expresarse musicalmente de esa forma a pueblos muy distintos.

Habéis hecho un radio-edit de la versión de Violeta Parra, cosa que no me pega con Guadalupe Plata. Creí que no pasaríais por ese aro, no sé…
(Carlos Jimena)
El problema con esta canción, por llamarlo problema, es que es muy larga.

Bah, tampoco tanto… no llega a cinco minutos.
(Carlos Jimena)
Ya, pero hay radios que no programan canciones así de largas. Teníamos la opción de hacer otra versión, de meter un fade out para cortarla… Al principio no veíamos necesario esto del radio-edit.
(Paco Martos) También pensamos en hacer una versión sin voz, porque es una música muy apta para películas, series, anuncios… a veces nos cogen temas para eso.
(Carlos Jimena) Sí, en “Shameless”, en una peli que no se distribuyó en España que se llama “Playback”, en “El mundo es nuestro”…
(Pedro de Dios) Yo también pienso que si la edición de radio no convence, no la hacemos. Pero el caso es que después de escucharla… vimos que no se rompía el espíritu. Sólo damos nuestro brazo a torcer siempre y cuando notemos que la cosa sigue siendo la misma, que no se altera.
(Carlos Jimena) Al final hemos recortado una estrofa cantada, y bueno, si es necesario es necesario. Pero a mí tampoco me parece bien.
(Pedro de Dios) También te digo que esa estrofa de más no está en la versión original, la metí yo. Pero no sólo por hacerla más larga, sino porque esa estrofa rompía la tensión del tema. La canción va creciendo en tensión, pero al añadir esa estrofa, me dio la sensación de que la tensión ya no era tan tensión. Yo no me corto un pelo… si veo que la original no tiene algo, pero añadiéndolo no perjudica, yo lo meto. Por eso también pienso lo mismo al revés. Si el radio-edit no perjudica, pues se acepta. Eso sí, si me piden meter una base electrónica o hacer un remix, o cosas raras de esas, pues por encima de mi cadáver.

“Navaja” ha quedado como un mantra fantástico.
(Pedro de Dios)
Sí, está inspirado en “A Love Supreme” de John Coltrane, que no deja de ser un mantra también. Sí, “Navaja” mama directamente de un mantra. Yo tenía la idea de guitarra del “pam-pam-pam, pa-pa-pa-pa-pa…”, y a partir de ahí fuimos añadiendo cosas, construyendo hasta que llega el momento en que entra Coltrane: “pa-pa, pa-pa, pa-pa, pa-pa”….

“Mola mucho romper el malditismo que hay con el jazz, que parece que para tocarlo tienes que ser un erudito del copón”

Carlos, hay una cosa en la batería de esta canción que me ha vuelto la cabeza del revés. Estás marcando con el ride y de repente, como si tuvieras una tercera mano, te marcas un compás de jazz en el hi-hat que me resulta imposible, seguido de un break mortal. ¿Cómo coño haces eso?
(Carlos Jimena)
Ahí me has pillado, tengo que reconocer que está grabado a posteriori. Pero ya lo tengo ensayado para el directo, se puede hacer. Lo que pasa es que en ese momento se grabó la canción tal cual, y aunque la toma era muy chula al escucharla dijimos que quedaría muy bien lo del hi-hat. Pero se puede hacer, se puede hacer… (risas).

Joder, ya decía yo.
(Pedro de Dios)
También mola mucho romper el malditismo que hay con el jazz, que parece que para tocarlo tienes que ser un erudito del copón, conocer todas las técnicas, las notas, escalas… La teoría es necesaria y hay que conocerla, pero a veces también sin técnica y con alma se consigue que una cosa que parece pasada de moda, casposa o elitista, se convierta en la cosa más primaria e infantil que existe. El jazz es un salto al vacío, y los mismos Charlie Parker o Dizzy Gillespie, a pesar de ser estudiosos, con sus composiciones lo que buscaban era una ruptura constante. No pensaban en fa bemol.
(Carlos Jimena) Sí, es una mierda que con una música tan libre como el jazz, luego parezca que hay que cumplir un montón de requisitos para interpretarla. Es una incongruencia como un castillo.
(Pedro de Dios) Por eso hay tanta gente que toca jazz y no lo sabe. Es la misma ida de olla, pero por su registro se etiqueta de otra forma. Es parecido a lo que hemos comentado antes con el blues y el flamenco, pero a un nivel un poco más abstracto.
(Carlos Jimena) Por ejemplo, parece que una banda que empieza nunca puede ser de jazz. Que tiene que ser de blues, o de garaje, o de rock’n’roll, o de pop o lo que sea. Pero para tocar jazz tienes que ser un veterano. No tiene sentido.

Estoy de acuerdo al cien por cien, pero creo que otra razón por la que los noveles no toquen jazz es el respeto.
(Carlos Jimena)
Sí, también hay un punto de eso, claro.

Para terminar, hablando de bandas noveles, ¿hay algo que os haya llamado la atención últimamente? No sé si recordáis que hace un tiempo os hablé de una banda de blues que también es de Jaén, y que no conocíais.
(Paco Martos)
Sí, yo me acuerdo, los Electric Belt. Están bastante bien.
(Carlos Jimena) Lo hacen bien, sí, pero no sé si es el estilo de blues que va más conmigo.
(Pedro de Dios) Nos ha llamado bastante la atención Vurro. ¿No sabrás tú quién es, no?

No tío, es un puto misterio. ¡Os iba a preguntar lo mismo!
(Pedro de Dios)
Le vimos en directo y nos decepcionó un poquillo.
(Carlos Martos) Sí… a mí no acabó de convencerme.

Lo mismo me pasó a mí, pero creo que sólo tiene que pulir su show.
(Pedro de Dios)
Eso creo yo, que le falta pulir un poco la movida. Es que, claro, en sus videoclips todo es tan molón y tan perfecto… Pero creo que puede llegar a algo molón, su rock’n’roll es de los más chulos que hemos oído en mucho tiempo. Esperemos que no se rompa la cabeza por el camino (risas) ¿Tú dónde le viste?

En La Riviera, fui a ver cómo teloneaba a Los Zigarros… y he de reconocer que luego me marché.
(Pedro de Dios)
No me extraña tío… no quiero tener mal rollo con ellos, y seguro que son majos y todo eso, pero su manera de hacer rock’n’roll es la opuesta a la que me gusta a mí.