“Encyclopedia” (Music As Usual, 14) trasciende al grupo de pop saltarín y singles perfectos como “Let´s Go Surfing” o “Money” y nos presenta a una banda ambiciosa y con mucho que decir. Nos encontramos en el Ateneo de Madrid con Jonny y Jacob, que han sobrevivido al hype, con un disco atrevido que enriquece su sensibilidad pop y su humor a base de honestidad y sonidos arriesgados.

Lo que no te mata te hace más fuerte, dicen, lo cual podría aplicarse a los de Brooklyn. La resaca de “Portamento”, estuvo a punto de acabar con ellos. Demasiadas portadas en el NME, giras extenuantes, abismales diferencias artísticas y de enfoque…todo estaba en contra, pero Jonathan Pierce y Jacob Graham, fundadores de la banda, se las ingeniaron para capear el temporal y llegar a buen puerto con su tercer trabajo. El olfato melódico, las huellas del indie británico de los 80, todo sigue ahí, pero con una honestidad cruda que sorprende. Jonathan y Jacob están radiantes, aunque cuando tienen que hacerlo, disparan con ironía marca de la casa.

Mondosonoro: Al escuchar “Magic Mountain”, la primera canción de “Encyclopedia”, pensé que era algo diferente a casi todo lo que sale últimamente…pero que funcionaba.

Jonathan Pierce: La mayoría de la gente nos dice que es diferente y se paran ahí (risas). Bueno, ¿sabes? Teníamos muchas cosas que decir con este nuevo disco. Hablamos de cómo queríamos meternos en una especie de mundo onírico o algo que pareciera como una película. Con la música lo hemos hecho, es muy cinemática, pero además hemos querido también equilibrar la balanza con las letras, que son muy directas, cuando no políticamente incorrectas: Decir lo que teníamos en nuestros corazones y ponerlo ahí, en lugar de hacer otro disco con canciones de amor bonitas que la gente se pone un poco de fondo para tomarse unas cervezas. Esta vez queríamos que la gente se pusiera el disco y…que vomitara (risas).
Jacob Graham: Ya no queremos que la gente escuche nuestra música para pasarlo bien.

¿Era ésa la idea que teníais, hacer algo diferente a los dos discos anteriores?

JP: Queríamos hacer algo más meditado. Siempre habíamos intentado alejarnos de ser demasiado políticos, de bandas como U2 que siempre están haciendo proclamas, pero te haces un poco más viejo, y al final nos hemos encontrado con esto, que no es abiertamente político, pero sí muy honesto respecto a cómo nos sentimos en este momento.

Sin lo que os sucedió después de “Portamento”, cuando la banda estuvo a punto de dejar de existir, ¿habríais llegado a este álbum?

JP: Fueron años muy movidos. Hubo momentos en que nos sentimos en la cima del mundo, y otros en los que pensábamos que el mundo entero nos había dado la espalda. Y entre medias pasó de todo, y todo muy melodramático. Al final, cuando el polvo se asentó, nos dimos cuenta de que quedábamos de pie Jacob y yo. Al principio fue muy frustrante y confuso, nos sentíamos un poco solos y hasta un poco impedidos, porque estábamos muy acostumbrados a contar con este gran equipo que era el grupo. Cuando sales en la portada del NME en un año mucha gente va a querer ser tu mejor amigo. Crecimos un poco sin comprender de qué va el mundo real, y dejamos que cualquiera entrara en nuestro mundo. En el momento en que desapareces de la portada del NME, toda esa gente que habías asimilado como tu “familia”, desaparece del mapa y se interesan por otro. Así que inicialmente fue muy frustrante, realmente nos jodió bastante, pero de ahí surgió “Magic Mountain”, que es una canción sobre protegerte y darte cuenta de lo que es bueno y lo que no.

 Decís, sin embargo, que después de todo estáis justo donde empezasteis, en el sentido de que permanece el núcleo del grupo.
JP: Estamos donde empezamos, sí. De alguna manera, “Summertime EP”, que ya hicimos Jacob y yo, y éste son nuestros discos más frescos y audaces, porque en ambos no teníamos moldes o modelos de lo que íbamos a hacer, pensamos en dejar que la música viniera de donde viniera. Al final, en el momento en que nos dimos cuenta de que ser dos no es una debilidad sino nuestra mayor fortaleza, el disco salió de modo muy natural, a partir de este estado mental.

¿Y cómo creéis que vuestros fans van a recibirlo?

JP: El disco nos encanta. Nunca hemos sacado nada que no nos gustara mucho. Pero literalmente, no tenemos ni idea de cómo van a reaccionar nuestros fans…

JG: Hemos hecho muchas cosas diferentes, cosas que no habíamos hecho antes, pero algunas canciones tienen un estilo muy clásico de The Drums, que, quizá, hasta profundizan más en ese sonido, así que creo que a cualquiera al que le gustara el grupo va a encontrar mucho que disfrutar en este álbum.

JP: Seguramente los que nos siguen sólo por “Let´s Go Surfing” van a tener problemas para flipar con este disco, pero, bueno, estamos listos para perder a esa gente. Trabajamos muy duro en las canciones y ¡vienen luego a jodernos gritando las letras en los festivales!

Lo que creo que no es nada fácil es, a estas alturas, hacer música pop que no se parezca a casi nada.

JP: Ése es el mayor cumplido que nos puedes hacer, así que gracias…Lo que hicimos fue tirarlo todo, olvidarnos de todo, que fue más o menos lo que pasó con “Summertime EP” cuando montamos la banda. Antes de grabar ese EP, por alguna extraña razón yo estaba escuchando muchos grupos de chicas de los 60, The Supremes, The Shangri-La´s, mientras que Jacob estaba enganchado con discos perdidos de Factory, pop más guitarrero. Y cuando decidimos empezar con el grupo dijimos: “Vale, sabemos lo que nos gusta, tenemos una idea, pero vamos a dejar nuestras influencias fuera”. Vivíamos en medio de la nada en Florida, y ahí estábamos Jacob y yo, en el suelo con moqueta de un apartamento cochambroso, intentando hacer canciones. Y cinco o seis años después, hemos tenido la misma sensación.
Hay gente a la que le cuesta entender esto, pero una vez que tienes la idea de lo que te gusta y lo que quieres hacer como un todo, puedes dejar tus influencias de lado. No es que te olvides de lo que te gusta, todas las grandes melodías que has escuchado, siguen ahí, pero no tienes la necesidad de hacer una canción estilo Orange Juice, por poner un ejemplo de una banda que nos encanta. El problema es que muchas bandas lo hacen, y nosotros no lo entendemos. Simplemente sacamos las melodías que tenemos en la cabeza.

JG: Es más la idea global. Cuando montamos la banda, pensamos en que no había un nombre más cool que The Drums porque nadie había hecho algo así y ahora, cuando escribimos una canción, el sentimiento es similar, porque no hay ninguna canción como las que estamos haciendo.


 

¿El proceso de componer las canciones y grabarlas también ha sido distinto a como lo habíais hecho hasta el momento?

JP: Ha sido muy diferente, porque esta vez no estábamos en una habitación de Australia o el Reino Unido intentando escribir una cara B…ésa había sido la naturaleza de nuestro proceso de grabación, estábamos en alguna cocina y de repente montábamos un ordenador y unos altavoces y unos cables para intentar grabar. Y eso es lo que hace que esos discos sean tan bonitos, fue un momento especial, y desde luego pusieron las bases. Es un proceso bastante audaz, pero al mismo tiempo te pones a ti mismo unos límites para no ser demasiado experimental. Creo que “Magic Mountain” es lo más experimental que nos hemos permitido ser, pero sigue siendo pop, tiene una estructura pop. No estamos muy interesados en la experimentación o ver qué pasa…nuestro enfoque es: “Tenemos esto, vamos a grabarlo”.

La mayor diferencia con el nuevo disco es que esta vez nos hemos tomado nuestro tiempo, porque es el primero que hemos grabado fuera de la carretera. Tanto los dos primeros como el EP salieron mientras estábamos de gira. Esta vez hemos sido capaces de estar un mes sin tocar una guitarra o un sintetizador, para que uno de nosotros tuviera muchas ganas de hacer una canción y nos juntáramos a grabar. La otra diferencia es que esta vez llamamos a un ingeniero de sonido. Nosotros no sabemos mezclar, pero lo hicimos con los otros dos discos, nos habíamos comprado un libro sobre cómo se mezclaba en los 50 y aplicamos esas reglas obsoletas que ya no se aplican a los estándares modernos…esta vez no queríamos hacer esto, queríamos que el álbum sonara muy vivo.

Comentabas que esa crudeza de las letras también es nueva para vosotros. ¿En qué sentido?

JP: Queríamos ser, sobre todo, honestos. Hay un poco de todo: Hay canciones clásicas de amor pero también de desesperanza -y esta vez, de la desesperanza definitiva (risas), en contraposición con simplemente jugar con la idea de la desesperanza. Jacob fue lo suficientemente majo como para dejarme poner una canción atea (más risas). Hay también canciones sobre amor homosexual…ya sabes, todas esas cosas que antes, con los otros dos miembros de la banda, no se nos permitía escribir. Habría sido mucho más difícil que nos sintiéramos libres para hacerlo. Cuando hay cuatro personas en una banda, estás representando a cuatro, y es un poco egoísta decir: “Bueno, así es como me siento y no me importa si es embarazoso para ti”. Esta vez, Jacob y yo podíamos hablar de un cambio de sexo como algo positivo y no tener a nadie enfurruñado en un rincón del local gruñendo: “¡Pensaba que éramos un grupo de rock!

¿Será más difícil llevar este disco al directo?

JP: Lo va a ser, sí, porque hay muchos más elementos y arreglos. Antes se trataba de enchufar la guitarra y ponerle mucha reverb y las canciones eran muy de bloque, mientras que ahora tenemos todas esas pausas que te obligan a trabajar con las dinámicas. Ahora mismo somos cinco en directo, y a veces tenemos la impresión de tocar con una orquesta porque tenemos campanas y silbatos…
 JG: Mi sintetizador para los shows no para de crecer para que funcione todo.

¿Cómo llegasteis a este título?
JP: Lo sugirió Jacob, así que deberíamos preguntarle a él…yo dije que sí inmediatamente.
 JG: Cuando empezamos a hacer el disco, una de las ideas que nos planteamos es que queríamos que fuese muy variado. Todo lo que habíamos hecho hasta entonces había sido muy consistente, y esta vez queríamos llevar a la gente por otros lados, probar diferentes estilos, que las canciones tuvieran giros…y pensé que, bueno, una enciclopedia tiene todo tipo de información en un solo volumen. Sería algo así como la Enciclopedia Musical de The Drums.
JP: En la vida real la información de la enciclopedia se actualiza, algunas cosas salen y otras entran y es así como nos sentimos en nuestra carrera musical y respecto a quiénes somos y la gente que nos rodea.

¿Creéis que estamos ante vuestro disco más oscuro?
JP: Yo sí creo que es oscuro, pero lo raro es que alguna gente me ha dicho que es el más feliz que hemos hecho nunca. Le respondo que o bien está loco o bien que nunca podremos ser amigos.
JG: Sí es raro porque cuando hacemos algo pensando si va a ser luminoso o bien oscuro, la gente nos dice que es lo contrario, así que ni siquiera intentamos comprender, nos limitamos a hacer la música en nuestro universo.
JP: Siempre hemos hecho música desde un punto de vista diferente que la mayoría. Me acuerdo de Joy Electric, el grupo en el que tocamos cuando teníamos 12 ó 13 años. Para mí, las canciones que escribía Jacob eran las más melancólicas, patéticas y tristes, aunque tenían esas ideas adolescentes bonitas, pero la gente nos decía que no le gustaban porque era música demasiado feliz. Así que es muy raro, cuando pienso que algo es muy oscuro, igual es que no lo es tanto. Puede que éste sea nuestro disco más oscuro, pero para mí es el que reconforta más. Porque hablar de todas estas cosas me lleva a pensar en mí mismo cuando era un chaval y buscaba esas bandas que hablaban de la realidad, que mostraban sentimientos reales…cuando hablaban de lo triste y solitario que se encontraban, yo me sentía feliz porque pensaba que ellos y yo estábamos tratando con la misma mierda, y por unos minutos no me sentía solo. Ésas son las mejores bandas que hay.

En noviembre volvéis a tocar en España. ¿Qué esperáis?
JP: Estamos deseando volver. Esperamos lo mejor porque siempre que hemos tocado aquí, en Madrid o Barcelona, ha sido sorprendentemente bueno. Los fans son salvajemente apasionados. ¿Sabes qué es lo más bonito? Que realmente escuchan algo en lo que has trabajado muy duro. Aquí la gente presta atención. Hay otros países en los que la gente está en tus conciertos para decir que estuvieron, y se nota.
 JG: Ni siquiera están ahí, ¡son fantasmas!

JP: Tocamos por primera vez en 2010 en el Primavera Sound, en Barcelona. Hasta entonces habíamos vivido en la oscuridad, casi ni habíamos oído hablar de la ciudad, no sabíamos lo que era dar un concierto de verdad, y cuando salimos y nos encontramos con esa masa de miles de personas…estábamos flipando. Sólo ese recuerdo hace emocionante pensar que vamos a volver por aquí. Es bonito cuando sientes un entusiasmo verdadero.

JG: Es bonito sentirte querido.