Igual hablar de super grupo indie resulte un poco exagerado, pero lo cierto es que la reunión de estos músicos curtidos en mil batallas bajo el nombre de Leon Benavente, nos ha deparado una de las sorpresas de la temporada en forma de disco de debut.

Algo tan inoportuno como que el coche te deje un día tirado en plena autovía castellano-leonesa puede dar para mucho, si se sabe aprovechar. Acuérdense de sus amigos y propónganles proyectos como… ¿montar un supergrupo? ¿Por qué no? A Luís Rodríguez (guitarra) la jugada le salió redonda. “A todos nos ha tocado esperar en algún momento que nos vinieran a rescatar. Luís tiene una habilidad especial para acordarse de sus amigos en los buenos y en los malos momentos, y es habitual que te llame por teléfono cuando menos te lo esperas”.

Así cuenta Abraham Boba (voz y farfisa) cómo se convirtió en el segundo integrante de León Benavente. Los siguientes en caer serían Eduardo Baos (bajo y sintetizador) y César Verdú (batería y percusiones). Músicos de Nacho Vegas (aunque Abraham tiene también varios discos en solitario), Tachenko y Schwarz, unidos “en una manera de entender la vida y la amistad, más consecuencia de un momento vital de los cuatro que de largas conversaciones sobre música”. El resultado de tal magna alianza se ha materializado en diez canciones sencillas y directas que vertebran un álbum homónimo de pop oscuro, hipnótico y contestatario, sobre la realidad que les rodea a ellos y, en definitiva, a todos nosotros. “No pretendemos hacer canción política, pero sí utilizar elementos de nuestro presente para cuestionarnos este momento que nos ha tocado vivir”.