Qué se puede decir de ellos a estas alturas. ¿Que llevan casi un cuarto de siglo en la brecha? No, eso ya lo saben. ¿Qué han influenciado a incontables bandas en todas las vertientes del hardcore/punk? Es evidente. Está bien, sepan entonces que en junio se edita “The Empire Strikes First” (Epitaph/Mastertrax, 04), su enésimo álbum.

Para dialogar al respecto nos encontramos con Greg Graffin, uno de los fundadores del ahora sexteto norteamericano. Empecemos por un título que el vocalista no tiene ningún reparo en explicar: “Como sabes, Estados Unidos tiene en la actualidad una política, o supongo que una doctrina, de que está bien ir a voluntad y agredir a otro país (…). La guerra ´preventiva´ nunca ha contado con el beneplácito del pueblo estadounidense”. Con todo, no se debe inferir que Estados Unidos, históricamente negados en política exterior, golpearan primero y Al Qaeda después. [La invasión de Irak] la iban a haber hecho antes del 11-S, pero eso les sirvió de excusa”. En el terreno musical, “The Empire Strikes First” es una obra notable que, en opinión de Graffin, es el “paso lógico” tras el genial “The Process Of Belief” (Epitaph/Mastertrax, 02), con el que volvieron por sus fueros. “Aunque me parece que las ventas han bajado en Europa, lo creas o no. ´The Process…´ funcionó muy bien en Estados Unidos, pero en Europa no tanto como ´The New America´ (Sony, 00)… lo cual es una locura, porque es mucho mejor”. Atribuye el éxito comercial de The Offspring a sus “canciones de broma”, mientras que Bad Religion sólo escribe temas serios. Son palabras de un hombre que ya completó su doctorado en Biología Evolutiva, y que considera que su mejor trabajo académico está acompañado de su mejor trabajo musical.

“Son un puñado de criminales corruptos, aunque es mejor tener a un liberal que a uno conservador”

“Los estudios siempre han ido paralelos al grupo. Son dos aspectos que nunca chocan y nunca sustituyen el uno al otro. No tengo ningunas ganas de retirarme”, enfatiza. Sin embargo, la carrera del histórico combo no ha estado exenta de deslices. Ya se ha mencionado el execrable “The New America”, y “No Substance” (Sony, 98) tampoco le iba a la zaga. “Me hundí un poco en el 98-99”, admite Graffin, que posteriormente asegura estar “muy satisfecho con la composición, no tanto con la ejecución y la producción. Pienso que esos dos discos eran menos inspirados, pero son una representación muy auténtica de cómo era mi vida entonces. Y no lamento ninguna parte de mi vida”. El cantante estuvo muy ocupado con su “disertación” mientras gestaban “The Process…”, así que no le quedó más remedio que desechar las composiciones que había previsto inicialmente, para ofrecer algo a la altura de lo aportado por Brett Gurewitz, su media naranja compositiva. Aunque no se han sentido “tan competitivos”, esta vez ha ocurrido a la inversa. Eso sí, las sorpresas están en consonancia con lo que Bad Religion entienden por evolución. “Es un equilibrio complicado, porque tu parte creativa quiere hacer algo completamente distinto, pero tienes que reconocer que eres parte de un género, un estilo, y no puedes cambiar demasiado. Yo lo llamo una revolución lenta, y es la única manera de hacerlo con integridad dentro del género. No somos como David Bowie”, sentencia el vocalista, partidario de reinventarse sólo en projectos paralelos. Así las cosas, “The Empire Strikes First” incluye todos los ingredientes habituales en un disco de Bad Religion. No faltan términos tan típicamente Graffin como “falibilidad patente” (“podemos encontrar palabras en las canciones de Brett que son igual de obtusas, te lo aseguro”), ni la inevitable crítica social de cortes como “Let Them Eat War”, que parafrasea a María Antonieta y su propuesta para erradicar la pobreza: “Que coman pastel”. “Ella era muy inconsciente al respecto. En nuestro país ocurre lo mismo, sólo que nosotros sugerimos que sigan una dieta de guerra”, señala, con un sarcasmo brutal. Como perro viejo, nuestro interlocutor no tiene fe en que las cosas cambien de ser el demócrata John Kerry el próximo inquilino de la Casa Blanca. “Lo único que puede hacer mejor es sacar a Bush del poder”. Ya ven que la clase política no le merece muchos elogios: “Son un puñado de criminales corruptos, aunque es mejor tener a un liberal que a uno conservador”. Por último, y dado que en el vídeo “Big Bang” se sirve de un púlpito, nos preguntamos si alguna vez le han llamado predicador. “No creo que lo sea, porque ellos en última instancia tratan de adoctrinar a la gente, y yo busco educar. Así que profesor es un término más apropiado”.