Este músico granadino es el mejor batería de la independencia pop-rock nacional, por decisión unánime de sus compañeros de gremio y público, pero también es el de “los cuatro millones de rayas” -que dicen que se metió con no se sabe muy bien quién- o el descacharrante “cóctel rollo indie”. Eric Jiménez, el “Plutón” de Los Planetas o el líbero de Lagartija Nick lo borda con su primer libro autobiográfico, “Cuatro millones de golpes” (Plaza & Janés, 2107), en el que narra su particular tragicomedia vital -a bombo descubierto y redoble en pecho- para disfrute de propios y extraños.

“ ‘Los Planetas’ se enteraron de que yo había escrito este libro cuando ya estaba en imprenta…”.

 

Tras la atenta lectura del libro creo que vales más por lo que callas que por lo que cuentas en el mismo, ¿verdad?
Prefiero valer por lo que cuento a por lo que supones que debería contar.

¿Pasó por el filtro del resto de Los Planetas el contenido del libro, antes de mandarlo a imprenta, o no hizo falta?
Para nada. No he tenido que pasar ningún filtro de Los Planetas porque entre otras cosas ellos se enteran de que yo escribo este libro cuando ya está en imprenta. Además, ya tengo una edad para no tener que pasar por ningún filtro para escribir mi autobiografía. Y para que salgáis de dudas, en ningún momento me lo pidieron. Me dijeron que tenían ganas de leer el libro. Punto.

Vamos al lío, ¿qué fue lo que realmente te llevó a embarcarte en la escritura de este “Cuatro millones de golpes”? ¿Sabes que eres el primer batería del mundo que se va a hacer rico con un libro?
Hay gente que escribe libros y los edita. Yo primero los vivo y luego los cuento. Se reúnen varias situaciones. Una es que tengo una edad, miro hacia atrás y creo que en mi vida han pasado cosas dignas de contar y me apetece compartir con gente que me lleva siguiendo durante mucho tiempo. Ser padre me da una perspectiva de las cosas totalmente diferente de la que he tenido hasta ahora y quiero plasmarlo en un libro antes de que se me olvide. Por otra parte, en este país siempre tenemos la manía de que cuando alguien tiene éxito es igual a yates, coches de carreras… Es parecido a lo que pasa con las revistas. Cuando metéis mogollón de publicidad de multinacionales y todo ese tipo de cosas, parece que las revistas están forradas y tú sabes perfectamente que no es así, que muchas veces se sobrevive. Pero ojalá me equivoque y me forre con este libro.

¿Es una forma de reivindicar tu parte más íntima y sensible y que, por supuesto, eres mucho más que las famosas y coreadas cuatro millones de rayas -que dicen que te metiste con no se sabe muy bien quién- o el descacharrante “cóctel rollo indie”?
Realmente no trato de reivindicar nada. Cuando hablamos de reivindicar parece que estoy pidiendo un soterramiento del metro a su paso por el Manzanares… Es la historia de mi vida en la cual hay muchísimas partes que no conoce la gente porque muchas veces te ven en unos sitios y te juzgan por dónde te ven y en las fiestas que te ven, o en un festival. Si yo viera a cualquiera de ellos en la comida de empresa de Navidad y los juzgara por cómo los veo ese día, tendría una imagen totalmente equivocada de ellos. Sencillamente me han pasado cosas emotivas, las cuento y no reivindico nada, simplemente me desnudo ante la gente.

Sin duda el libro narra, en primera persona, una tragicomedia absolutamente real. Si tuvieras que hacer un balance de tu vida, hasta el momento, ¿ha sido más feliz que triste o al contrario?
Yo diría que mi vida ha sido un cincuenta y un cincuenta. He tenido muchísimo sufrimiento, pero siempre he sabido combatirlo con una buena dosis de sentido del humor. Y luego también tengo que reconocer que los picos bajos han sido muy bajos, pero los picos altos han sido muy altos. Probablemente el escenario y los sitios donde he estado han contrarrestado muchísimo dolor en situaciones de mi vida en las que me he visto muy mal. Así pues, lo resumiría en un cincuenta por ciento.

Hay gente malvada que dice que en un par de años sacarás otro nuevo libro contando, por fin, lo que no has hecho en este y que con ese sí que lo vamos a pasar pipa…
Más que gente malvada será gente cuanto menos inquietante que se imagina el libro en su mente. Probablemente eso tiene que ver con mi nombre, porque si le cambio las vocales y en vez de ‘Eric’ digo ‘Iker (Jiménez)’, resulta inquietante. Yo no sé lo que voy a hacer el próximo cuarto de hora, así que cómo voy a saber lo que voy a hacer dentro de dos años. Igual escribo una Biblia y me invento el argumento.

Hay una cosa que no queda clara en el texto: ¿Qué banda ha sido y es más importante para ti: Lagartija Nick o Los Planetas?
Esa pregunta es como si me dicen, entre dos hijos, con cuál me quedo. Evidentemente Lagartija Nick ha sido una banda importantísima para mí, con unas texturas muy cañeras, y Los Planetas ha sido también muy importante también para mí, con texturas muy diferentes a las de Lagartija. Son dos bandas que, junto a la mía, con la que empecé, KGB, cada una me ha dado lo suyo, y no puedo quedarme con ninguna de las tres, porque las tres tienen su importancia, y las tres tienen un papel fundamental en el momento en que formo parte de ellas. Las tres son parte de mi vida y las quiero igual.

Lo mejor en la vida es que tus compañeros de profesión te consideren el mejor, y eso pasa contigo, desde hace muchos años, entre el gremio de los baterías nacionales del pop y el rock independiente. ¿Qué crees que te hace mejor y diferente frente al resto de colegas (o al menos lo que ellos valoran así)?
Que quede claro que si mis compañeros de gremio me consideran uno de los mejores lo agradezco muchísimo, pero yo no me veo en absoluto de los mejores. Hay gente de mi mismo gremio que toca muchísimo mejor que yo. Lo que sí es verdad es que una de las cosas que me han caracterizado en la batería es la actitud. No he soportado a los baterías ratones de pentagrama, me ha gustado más la gente que toca con el corazón y no con la partitura en mano. También creo que acompaña mucho el hecho de llevar tantos años. Tu nombre les lleva sonando mucho tiempo y al escucharlo hace que le tomen cariño, pero para nada soy el mejor. Ahora bien, actitud tengo. También es posible que mi manera de tocar la batería sea respetando las canciones y haciendo hablar a la batería. Hay otros baterías que se limitan a medir, pero para medir ya están los relojes y los metrónomos.

La pregunta del millón: ¿Qué aporta Eric Jiménez a la extensa historia de los mejores baterías españoles de ayer, hoy y mañana?
Lo que aporto es mi mayor patrimonio, que son los discos que he grabado, y también los conciertos que he dado. Siempre que salgo al escenario salgo a darlo todo. Si eso lo llevas haciendo durante más de treinta años, ahí queda. Es lo que puedo aportar: tocar como si fuera la última vez que fuese a hacerlo.

En el libro le das un sopapo con la mano abierta al FIB diciendo que el Primavera Sound es el mejor festival nacional… ¿es un ajuste de cuentas o simplemente lo crees así? ¿Volveréis a tocar allí tras la pésima experiencia, por aquellos problemas de sonido, del verano pasado?
Yo en el libro no recuerdo darle ningún sopapo al FIB. Sí le pongo nombre al que considero mejor festival a nivel nacional por seguir apostando por muchísimas bandas que no se conocen en España. Me gusta hablar de lo mejor, pero nunca hablo de lo peor. El FIB ha sido un festival muy “planetero” y ha sido uno de los que en donde mejores recuerdos tengo porque he pasado muy grandes momentos de muchísimos años de mi vida y eso lo llevo muy dentro de mi corazón. Ahora, insisto, el mejor festival que hay a nivel nacional es el Primavera Sound. Y en el FIB por supuesto que volvería a tocar. En el FIB hemos podido tener problemas con el sonido la última vez que estuvimos, como hemos podido tener problemas en muchísimos festivales. Cada concierto es un montaje diferente, es como un circo. Y puede variar, pueden ponerse las cosas en contra tuya, pero esos son las cosas del directo, no de un festival. Cada rincón del FIB me trae recuerdos de historias de mi vida, y por supuesto que tocaría en el FIB. Y si no tocara en el FIB, pues tocaría en el festival internacional de “Ven a mi casín”, que lo hago en mi casa, y también me lo paso de puta madre y no tengo que soportar a guiris catetos haciendo el gilipollas, que eso sí que lo odio, no al FIB. Pero por favor, tened un poco de vista, que a veces os enseño un rosco y solo veis el agujero (risas).

¿Y qué hubiera sido del “Eric Jiménez músico” sin Enrique Morente o los hermanos Arias?
Yo antes de conocer a los hermanos Arias y antes de conocer a Morente ya había grabado discos, es decir, que hubiera sido músico. Lo que sí es cierto es que si no les hubiera conocido, hubiera perdido parte de mi patrimonio, que ya he dicho que son los discos y los directos que he hecho, y no hubiera surgido trabajar con gente muy grande. Mi patrimonio hubiera sido bastante más austero.

¿Y sin Jota y Floren?
Con Jota y Floren, igual. Yo ya había grabado muchas cosas antes de meterme con Los Planetas y antes de conocerlos. Si no les hubiera conocido pues me hubiera perdido grandes conciertos, grandes emociones y haber grabado grandes discos que he grabado con ellos.

¿Y ellos sin ti?
Eso deberían contestártelo ellos.

Eric y las drogas, ¿más realidad que mito?
En cuanto al tema de las drogas creo que hay mucho ruido a raíz de la canción con ese estribillo. Por lo demás creo que las drogas han estado en mi vida, pero tampoco más que en la de cualquier periodista musical, la verdad (risas).

En diferentes capítulos del libro dejas claro, una vez más, aquí en negro sobre blanco, tu odio manifiesto hacia la industria discográfica nacional y determinada prensa musical, ¿tanto daño te han hecho?
En cuanto a la industria, realmente a mí no me han hecho mucho daño. Bueno, sí, me han hecho daño, pero he visto hacer muchísimo más daño a mucha gente. He visto cómo las ovejas se van transformando en leones y también he visto cómo el dinero va corrompiendo los negocios y cae ese romanticismo con el que se empieza al principio. Cuando me refiero a la industria me refiero a toda la industria, incluidos artistas, que también en muchas ocasiones son culpables de que todo esté corrompido y todo sea una auténtica mierda. En cuanto a la prensa, no es que me hayan hecho daño, es que sencillamente he visto que los periodistas son muy parecidos a los músicos cuando se meten en un estudio de grabación. Graban una canción, y luego, con el corta y pega, la última decisión en este caso la tiene el periodista, en el caso de los estudios de grabación la tiene el productor. Tanto con las canciones como con las frases en los artículos, se queda para dar la imagen que quiera dar el periodista de la entrevista. Espero que aquí no me cortéis y me peguéis mucho… A veces te dan ganas de no hacer ni una entrevista porque luego va a quedar siempre como el aceite, el periodista por encima. No es en todos los casos, hay muchos en que hay mucha honestidad. En fin, eso es lo que pienso. En realidad, lo que más peligro tiene es el periodismo digital, al que yo llamo “me gustas mucho”, que necesita que le den mucho a la teclita “Me gusta” para que sus incentivos crezcan, y entonces tiene bastante peligro porque ya es un periodismo sensacionalista que va a crear polémica donde muchas veces no la hay. Además, en cuanto a que me hayan hecho daño, si lees mi libro tengo bastantes callos. Si no me han marcado muchas cosas que me han pasado en mi vida, no creo que haya nacido ni la prensa ni la industria que pueda joderme, pero insisto, más que me jodan a mí, he visto joder a mucha gente, por lo que me limito a opinar sobre lo que he visto hacer a compañeros.

En el texto tratas con mucho respeto y cariño a todos sus compañeros de bandas. Si alguien buscaba aquí polémicas con Jota no las va a encontrar… ¿Qué le dices a todos esos -muchos- que se han comprado el libro sobre todo buscando ese tipo de material? ¿Ha sido algo pactado con él no contar nada del asunto?
Primero, aquí no se pacta absolutamente nada. Ni yo he pactado nada con Jota, ni él ha pactado nada conmigo para este libro. Yo he hecho este libro, y él se ha enterado cuando ya estaba fabricado. Segundo, quienes esperen encontrar ese tipo de historia sensacionalista y polémica entre Jota y yo, pues tengo que decirles que son unos putos cotillas, y que realmente lo que tienen que comprarse es el Pronto, para ver si Paquirrín se ha metido una chufla más o no. Los Planetas somos una banda que llevamos muchísimo tiempo juntos y tenemos personalidades fuertes, así que después de tanto tiempo, como en todas las familias y en todas las parejas, siempre habrá roces en alguna época y habrá muchos abrazos en otras. Pero al fin y al cabo somos una banda que conecta en el escenario y es lo que le pido a una banda, que tengamos feeling con los instrumentos. Quien quiera mariconadas que se compre el Semana o el Pronto o que vea Sálvame Deluxe. Me parecería una falta de respeto hablar de cualquier problema interno de una banda. Cuando existen ese tipo de problemas hay que procurar solucionarlos desde dentro, no hacia afuera.

En el libro queda claro que Los Planetas siempre habéis hecho lo que os ha dado la gana, costara lo que costara y al precio que fuese. Vuestra independencia por encima de todo. ¿Qué piensas de esos que dicen que ahora os habéis vendido al sistema -que tanto criticáis en vuestras letras- por permitir que una multinacional como Live Nation os haya organizado esta última extensa, exitosa y millonaria gira?
Para mí la independencia supone el hacer en cada momento lo que crees que tienes que hacer controlado por ti, y que no te lo controle nadie. Es cierto que cuando empiezas es muy romántico todo, haciéndote tu propia compañía, empaquetando tus vinilos, distribuyéndolos en las tiendas… Pero cuando el volumen crece, eso se te va de las manos. El trabajo de músico es bastante duro porque tienes que estar componiendo, ensayando, haciendo directos y si tienes gran envergadura y estás vendiendo muchísimo, tienes que delegar en gente que tenga infraestructura para poder hacer que cada disco llegue a cada persona que quiera comprarlo. No nos hemos vendido nunca a nadie. El hecho de trabajar con Live Nation es porque cuando un grupo llega a llenar un Palacio de Deportes, como en Madrid, eso no te lo puede organizar tu colega, tiene que ser alguien que esté totalmente experimentado en hacer ese tipo de eventos porque si no el evento puede convertirse en algo muy incómodo, sobre todo para el público que va a verte. Nosotros, cuando hemos trabajado con una multinacional, siempre hemos tenido control sobre todo lo que se hace, y, de hecho, cuando no nos ha gustado como se ha hecho, hemos dejado de trabajar. En cuanto a gira millonaria, sí es cierto que este año hemos tocado más que cualquier otro año, pero también hace siete años que no salimos de gira. Probablemente, si todo lo que hemos trabajado este año lo divides entre los siete años que no hemos salido de gira, a ver si las cuentas que te salen son millonarias. Hay muchas cosas que si no se explican pueden parecer confusas. Yo ahora lo he explicado. Es parecido a cuando las revistas musicales están absolutamente subvencionadas por las páginas que compran las compañías y los festivales, y a la hora de sacar artículos de esos grupos que salen en esas páginas, nadie se moja y no hay ninguna crítica mala hacia ningún grupo de los que ahí aparecen, pagadas por compañías y eventos musicales, pero todo tiene su explicación. Como los festivales. Digo algunas revistas musicales. De todas maneras, a veces lo mejor es meterte dentro del sistema para reventarlo desde dentro y aprovechar sus canales para poder difundir lo que quieras difundir. De todas maneras, esta pregunta me la habéis colado, esta es para Los Planetas, y yo he venido a hablar de mi libro (risas).

Oye, ¿y cuándo saldrá ese interesante material sonoro que pergeñaste junto a Floren y que, según cuentas en el libro, duerme en un cajón?
El material que grabé con Floren este año pasado lo tiene él. Lo tiene en su casa, es su material y no sé si alguna vez verá la luz o quedará entre Floren y yo.

Para terminar Eric, ¿cómo es tu vida actual -pero la de verdad- cuando no estás de gira o trabajando en estudio?
Mi vida actual es de muchísimo trabajo. Estoy continuamente trabajando, dando clases, tocando con Lagartija, tocando con Los Planetas. Cuando tengo tiempo, voy a ver a mi hija, y el poco tiempo que me queda, que es algún fin de semana que otro libre, suelo disfrutar con mi pareja con una buena comida y una buena botella de vino. Creo que estoy en mi mejor momento y estoy aprovechando todo este trabajo que tengo actualmente.

Y la propina, ¿cuál es el mejor bar de Granada para tapearnos unas cañas contigo y luego terminar, sonriendo al amanecer, mirando a la Torre de la Vela?
¿Recomendaros un bar? Podría deciros que el Bar de Eric en cuanto a tapas ya que la cocina que hace Veroniquita es espectacular. De hecho, ya hemos recibido varios premios, pero aparte del Bar de Eric hay muchísimos bares cojonudos para tapear y para podernos tomar unas cañas acabando en el Valle de Valparaíso contemplando la Alhambra con vosotros. Queda pendiente. Será un placer ver con vosotros la Torre de la Vela amaneciendo, pero para eso tendremos que madrugar mucho. Luego nos iremos de cañas.