Sin reglas y sin dueños. El dúo madrileño Natos y Waor vuelve a lo grande con “Cicatrices” (Autoeditado, 18), introduciendo nuevos recursos en su música, pero manteniendo la fórmula de gestión autárquica que les ha llevado a lo más alto. El disco estará en la calle el próximo 13 de febrero.

Se comenta en las calles, en los parques, en los festivales, que hay dos nuevos aspirantes al trono. Dos chavales que, basándose en un modelo de completa autogestión, han conseguido lo que todos desean. Son Natos y Waor, Gonzalo y Fer, dos madrileños con los que sobran las presentaciones a estas alturas. Cada vez que cogen el micro el foco les apunta, y lo que comenzó como un hobby grabando maquetas en casa y pintando paredes, se ha convertido en una de las carreras con más éxito del rap en los últimos años. Creciendo y ascendiendo sin ayuda de terceros.

El sistema educa a las personas para que no molesten y sean todos iguales, pero para nosotros es un orgullo acompañar a la gente en su día a día”.

Durante los últimos años han ido despedazando algunas de las mayores salas del país; sold out en prácticamente todas las ciudades. Hasta que, tras publicar a finales de 2016 “Hijos de la Ruina vol. 2”, decidieron que era el momento de un descanso. “2017 ha sido un año un poco raro para nosotros ya que no hemos dado apenas conciertos. En España, de hecho, ninguno. Nos hemos centrado en “Cicatrices” y hemos cogido impulso para volver a los escenarios con más fuerza”, reconoce Waor. Un tiempo de reflexión para recargar fuerzas, hacer conciertos en el extranjero (véase Londres) y dar el salto al siguiente nivel. “Fue un parón necesario porque llevábamos cinco años sin parar de girar… pero lo hemos echado de menos una barbaridad. El disco llega en un momento en el que teníamos que plantearnos el dar el salto de calidad musical y de profesionalidad que hemos dado. La experiencia en el extranjero ha sido genial; estar en un lugar en el que no has estado jamás y ver una sala abarrotada de gente… no se puede explicar con palabras”. El fruto de este paréntesis musical es Cicatrices, su sexto trabajo, “el álbum al que más horas de trabajo hemos dedicado, y estamos ilusionadísimos con él, deseando soltarlo ya y empezar a girar. Porque echamos de menos la vida pirata, aunque volverá en cuanto regresemos a la carretera”.

Su estilo bravucón y sus letras provocativas les han proporcionado miles de adeptos durante estos años, pero también hay quien les reprocha abusar de un estilo demasiado cerrado. Un vicio que se ha corregido en Cicatrices, tal como explica Natos: “Hemos intentado hacer un disco con diversidad musical y diferentes estilos. Aparte de que nos divertimos más, el resultado final se hace más ameno de escuchar… no haríamos un disco que fuera trece veces la misma canción”. Y lo han conseguido. Gracias a nuevos tonos, registros y estribillos que no habían probado antes, pero también gracias a ritmos diferentes que les han hecho ponerse a prueba frente al micro. “Este disco ha sido con diferencia en el que más involucrados hemos estado a la hora de la producción y la mezcla. Dependiendo de cada canción, es un proceso u otro. Pocas instrumentales se han quedado como nos llegaron de primeras. Todo ha pasado por las manos de Pablo Gareta y en cuanto al sonido ha sido un gran salto de calidad”. Así han conseguido huir de la jaula del encasillamiento. Porque, ¿para qué poner límites a la creatividad musical? “Para mí, rap, trap, r&b, reggaetón… son la misma mierda, podemos hacer canciones guapas en cualquier ritmo. Hay que acabar con las etiquetas. Ya suficiente libertad nos quitan por otros lados como para quitártela a ti mismo a la hora de escuchar música. La gente sería más feliz sin esas barreras mentales“.

Hace unos años, el dúo nos confesaba que “sus padres eran sus primeros fans”. Resultaba paradójico ya que sus letras hablan de drogas, la vida en la calle, noches sin límites, resacas, desamor, sexo, cicatrices sin cerrar y un largo etcétera de temas que son tabú para otros grupos. Confesiones inconfesables, que diría Dalí, que siguen patentes en este “Cicatrices”. ¿O no? ¿Estamos ante su trabajo más moderado? Waor responde: “No creo que sea un disco más comedido, ya que no nos hemos cortado en expresarnos como siempre, sin pelos en la lengua. Quizá sí que sea el más maduro, pero hay temas para todos los gustos… y hay varias macarradas también”. Sus letras, añade Natos, “siempre han estado influenciadas por nuestras vidas”, pero ¿pesa la responsabilidad de influenciar también a miles de jóvenes con tanta sinceridad? “Sigue habiendo prejuicios y gente muy cerrada. El sistema educa a las personas para que no molesten y sean todos iguales, pero para nosotros es un orgullo acompañar a la gente en su día a día. Esperamos inspirar a chavales y chavalas a que persigan sus sueños, sea en la música o en cualquier otra cosa que les apasione”. Ellos seguirán manteniendo esa autenticidad. De momento será con “Cicatrices”, pero seguro que pronto publican más “Barras Bravas”, canciones que liberan cada ciertos meses para mostrar que siguen vivos. “Hacer la serie ‘Barras Bravas’ es de las mejores decisiones que hemos tomado. A día de hoy, no puedes estar desde que sacas un disco hasta el siguiente sin cuidar a tus fieles, porque corres el riesgo de que se olviden de ti. Sin embargo si sacas cada cierto tiempo un videoclip es como si dijeras: ‘eh, cabrones, que seguimos aquí ¿eh? ¡No nos hemos olvidado de vosotros!”.

Reyes del underground

Uno de los singles adelanto del disco fue “Underground Kings“, una canción en la que estos dos pavos reales sacaban a relucir sus plumas, fijando su posición dentro de la escena independiente. Ahora la cuestión es: ¿Se puede conseguir éxito sin perder la cabeza? “Aunque no lo parezca, tenemos dos dedos de frente. Últimamente hemos hablado del tema entre nosotros, parece que hay gente a la que le cuesta gestionar esto emocionalmente. Es cuestión de tener los pies en la tierra, estar seguro de quién eres y que no te afecten los halagos ni las criticas. Jamás hubiéramos dicho hace años que fuéramos a conseguir la mitad de lo que hemos conseguido… así que hace tiempo que no tenemos en mente un objetivo. Simplemente disfrutamos y trabajamos para hacer las cosas de la mejor forma posible. Cuando llegas a cierto nivel de popularidad es inevitable despertar envidias. La gente pasa a verte como un algo abstracto, olvidándose de que eres un mortal como ellos que intenta ganarse la vida como buenamente puede. A nosotros no nos afecta demasiado. Somos unos privilegiados… todo nos ha salido a pedir de boca, la verdad. No salimos en la tele ni en la radio. No tenemos ni queremos un contrato discográfico, y no es ni siquiera una cuestión económica. Aunque requiera bastante más trabajo, la libertad que te da ser independiente, no dar explicaciones a nadie, ser el dueño total de tu creación… no tiene precio. Estamos invirtiendo en nuestro futuro, porque lo que tenemos claro es que no vamos a tener jefe nunca más en nuestras vidas“.