Nathaniel Rateliff empezó como cantautor (no se pierdan el muy recomendable “Falling Faster Than You Can Run” de 2013), pero el soul siempre ha teñido su corazón. Hace unos meses publicó “Nathaniel Rateliff & The Night Sweats” (Stax, 15), que ahora presenta en Barcelona (Barts, 6 julio) y Madrid (But, 7 julio).

Aunque en sus primeros discos Nathaniel Rateliff apuntaba al folk-rock fue crear The Night Sweats y dejar que su música se impregnara de soul lo que le ha llevado al primer plano mediático. “Siempre me ha encantado ese estilo y lo he respetado al máximo, de hecho creo que sin darme cuenta formaba parte de mi estilo de composición. Enfrentarse a él da un poco de vértigo porque es muy exigente con el artista por lo que has de afrontarlo en un momento de fortaleza. Pensé que ese momento había llegado”.

Con título homónimo llegaba el año pasado el resultado vía la mítica Stax Records. “Es increíble porque adoro a sus artistas y sobre todo su sonido. Es un auténtico honor formar parte de su elenco”. “Nathaniel Rateliff & The Night Sweats” refleja esos nuevos caminos de la carrera de un músico espléndido. “Me encantan los grandes. Otis Redding, Sam Cooke… Los escuché gracias a la colección de discos de mis padres y recuerdo como me entusiasmaba rebuscar entre ellos”. Aunque cree que no se trata de un disco de soul como tal, porque “en mi música se mezclan muchas cosas. Intenté hacer algo original, no buscando repetir sonoridades del pasado sino algo que conjugara a la vez lo actual y lo clásico”. Eso es algo que tuvo claro desde el momento en que inició la composición de los temas y en el que no quiere olvidar el papel fundamental de su band. “Ha sido un proceso muy largo. Llevaba haciendo cosas con The Night Sweats durante años y unos doce meses antes de sacar el disco nos sentamos a plantearlo. Al final estoy satisfecho del resultado”.

Después de publicar algunos discos de folk, a Rateliff no le preocupa ser acusado de subirse al carro del revivalismo del soul y tiene claro que si está en la música es para ser escuchado. “A ningún músico puede importarle tener un disco de éxito. Si lo has hecho con el alma es lo mejor que te puede pasar, pero no es el objetivo que tienes cuando te metes en un estudio. O al menos no debería serlo. Tu horizonte debe ser salir de allí habiéndolo dado todo en cada minuto”.