El dúo londinense formado por Dominic Maker y Kai Campos, conocidos como los responsables del nacimiento del “post-dubstep”, regresan alejados de cualquier atisbo del sonido que les dio nombre y lugar dentro de la escena del synth más reciente. “Love What Survives”, su nuevo largo publicado a través de Warp, dirige la vista hacia otros horizontes, con guiños a géneros como el krautrock, el jazz o el neosoul, en una apuesta tan ecléctica como necesaria. Aprovechamos su inminente visita a Madrid, donde tocarán el próximo 23 de noviembre en la sala Joy Eslava, para preguntarle a Domiminic sobre el disco que nadie se esperaba de Mount Kimbie.

Puede que “Love What Survives” no sea el álbum que los fans de los primeros Mount Kimbie estaban esperando. No obstante, sí creo que es vuestro trabajo más personal hasta la fecha, ¿me equivoco?
Sí, sin duda. Ha pasado mucho desde nuestro último disco. Cuatro años concretamente. En este tiempo nuestras vidas personales han cambiado mucho y creo que más que nunca teníamos ganas de sentirnos nosotros mismos y operar desde la libertad más absoluta.

“Cada vez que comenzamos a hacer un disco es como si hiciéramos música por primera vez”.

Cuatro años es mucho tiempo para una banda con solo dos álbumes publicados en el periodo de nueve años. ¿A qué se debe esta espera?
Después de lanzar nuestro anterior disco “Cold Spring Fault Less Youth” (Warp, 2013), nos tiramos dos años frenéticos girando sin parar. Después de aquello necesitamos un tiempo para reponernos y dedicarnos a nosotros mismos, por lo que durante el siguiente año apenas hicimos nada. En los siguientes meses cada uno por su parte empezamos a escuchar otras cosas, reunir ideas, grabar algunas pistas y a tratar de unir las piezas de forma que saliera algo interesante.

En este trabajo encontramos arreglos y elementos que atañen a géneros muy diferentes. Si bien sigue habiendo algunas trazas de la electrónica sutil y melódica de vuestro debut, el sonido general tienda esta vez hacia lares más experimentales, con claras referencias al krautrock o al pop avant-garde, pero también al post punk, al jazz o al postsoul, especialmente en los cortes en los que colabora James Blake.
No hemos querido cortarnos a la hora de jugar con cualquier género. La principal premisa en la composición del disco era divertirnos tocando. En el tiempo que ha transcurrido hasta ponernos a componer hemos estado disfrutando oyendo cosas muy distintas. También en los meses en los que estábamos produciendo el álbum, estuvimos haciendo “Transatlantic”, una residencia de Radio NTS que consistía en un programa conducido por Kai y por mí desde puntos opuestos del Atlántico. La experiencia nos sirvió para confirmar nuestras intenciones de cara al disco que queríamos sacar.

¿Qué artistas o géneros concretos os ha llamado en particular la atención en ese tiempo de inspiración?
No podría decirte un disco o un artista en concreto. Sobre todo, he estado oyendo muchísima música compuesta en los años 70 y 90. En realidad, música muy variada pero que tienen en común la simplicidad y que tienen como lema el “hazlo tú mismo”. King Krule o Actress son sin duda dos grandes influencias en este álbum. Lo interesante de artistas como estos es que no necesitan grandes producciones para ser increíbles. Es una interpretación de la manera de trabajar muy diferente de la que teníamos antes en mente.

En el pasado año te mudaste a Los Ángeles. ¿Cómo ha sido el proceso de producción en la distancia? Debe de ser complicado teniendo en cuenta la complejidad de un álbum como este plagado de géneros y matices.
Tanto Kai como yo nos hemos tenido que adaptar a una manera de trabajar completamente distinta. También hemos hecho los trayectos Los Ángeles-Londres y viceversa para grabar algunas cosas, lo cual nos ha venido genial porque realmente lo necesitábamos. Es muy positivo tener estos dos puntos de vistas. Ambas son ciudades con una cultura musical importante pero muy diferentes en el resto de aspectos.

En la nota de prensa dices con tus propias palabras que este disco trata sobre “dejar a un lado todo lo hasta ahora te había llevado al éxito”. Explícanos.
LLegamos a un punto en el que todo lo que queríamos era empezar de nuevo. En realidad cada vez que comenzamos a hacer un disco es como si hiciéramos música por primera vez. No hay nada mejor como aparcar lo que te había funcionando hasta el momento para refrescarse las ideas. Necesitábamos un cambio.

Imagino que para un sello discográfico como Warp no debe de ser fácil asumir un giro estilístico en artistas que ya disfrutan de cierto reconocimiento.
Creo que es el mejor sello en el que podríamos estar por su historia en la industria musical. Desde que empezamos a trabajar con ellos estamos muy ilusionados. Warp ya conoce lo que hemos hecho en el pasado y supongo que le damos buen feeling, independientemente de la línea que sigamos en este disco como si apostamos por un sonido nuevo.

¿Estáis cansados de que se os relacione con la etiqueta “post-pubstep”? ¿Sigue teniendo para ti algún significado el término a día de hoy?
No creo que nos identifique. No sé muy bien qué siginifica o si significa algo. Es como los recuerdos, que van cambiando a medida que creces. Creo que con la etiqueta “post-dubstep” ocurre algo parecido; significará algo distinto según el momento.

En este disco, encontramos featurings de nombres como Micachu, King Krule o James Blake; con quien ya habíais colaborado varias veces en el pasado. ¿Alguna vez habéis tanteado la idea de crear un proyecto con conjunto con Blake?
Nunca hemos hablado ni tomado una decisión al respecto, pero estoy seguro de que podríamos hacer algo grande juntos.