Tras cerrar Jane Lloyd y atravesar una etapa pasada repleta de frustraciones e inseguridades. Elba Fernández vuelve con Mordem totalmente reforzada para afrontar todo el peso que supone iniciar etapa en la industria actual. Fragments To Dominate The Silence (Autoeditado, 2017) es el título de su nuevo disco. Un álbum que describe como una gran película sonora por la influencia que ha tenido el cine en su proceso de composición.


¿A nivel personal qué diferencia esta etapa de Mordem con Jane Lloyd?
Pues todo, porque vengo de una etapa personal un poco complicada en el sentido de que atravesé una etapa vital en la que no sabía qué hacer con mi vida. Era como un estancamiento que coincidió con mi traslado de residencia aquí a Madrid hace cuatro años y eso se refleja en volver a empezar también a nivel musical.

Y si sufriste ese estancamiento al llegar a Madrid. ¿Qué sigue dándote esa ciudad para apostar por ella?
En principio el cambio de lugar para mi fue muy importante porque nunca había vivido en otro sitio. Fue la misma sensación de cuando sales de casa de tus padres. Es todo como nuevo y al final no hay nada nuevo. Bueno, sí, el camino que haces de casa al trabajo, cambia el entorno y al cambiar este cambia tu conocimiento y tu forma de afrontar el día a día.

¿Son todo temas autobiográficos?
Sí y no porque todos los temas están enfocados y compuestos inspirados en el cine. Era una manera de mimetizarme con historias de otra gente en una etapa en la que yo veía mucho cine al venirme a Madrid y estar en el paro. Me gusta mucho el cine de autor, de las historias cotidianas y cuando acabas de ver una película siempre hay cosas con las que te sientes identificada y te hacen pensar. De alguna manera cuentas una historia pero hablas de lo que acabas de ver de ti mismo en ese personaje.

¿De ahí que el disco se presente como una película sonora?
Sí, de alguna manera cada canción podría reflejarse en películas concretas como Amor de Haneke o The Hunt de Thomas Vinterberg… y otras veces simplemente lo que es de la película es un momento, un dialogo, un personaje o una banda sonora. Y a partir de ahí me construyo mis historias.

“Cualquier error que haya podido tener me sirve para conocerme mejor y a partir de ahí avanzar”

¿Y al margen del cine, han afectado otro tipo de referencias a la creación de este disco?
Es que a nivel musical tengo muchas referencias y no creo que haya ninguna clara que me afecte a la hora de componer. Lo que sí hago son premisas instrumentales para no liarme mucho. Hago cosas como colocar el piano como instrumento vertebral, y luego lo marco para que sea muy coral.. En este caso sí que quería que fuera un sonido más etéreo, más ambiental. Por eso es más electrónico y menos orgánico que en etapas anteriores. Ya no soy tan épica, hay menos cuerdas, menos acústicas.

El folk se queda mucho más atrás es cierto. Ahora predomina más el trip-hop, el r&b o el dream-pop…
En el caso del trip-hop el cambio vino un poco por la producción de David Unison. Yo grabé en Estudios Reno con Luca Petricca y quería que lo produjese David porque me encantaba la producción del Ultraviolet de Hola A Todo El Mundo. Había algunos temas que estaban más encaminados y otros que incluso eran de piano y voz, y al dejarle yo libertad para que hiciese lo que le pedía la canción, al ser productor de hip hop, terminó llevándome por ese camino. Sinceramente creo que fue súper acertado.

Te presentan como una chica con pudor y dificultad para presentar tus sentimientos. ¿Qué te da la música para utilizarla como forma de expresión?
Pues yo creo que te da la oportunidad de ser tu mismo a través de un velo. Es como los actores que son tímidos y se muestran a través de ese personaje. Y yo tampoco creo que esté haciéndome un personaje pero sí que a través de esas canciones estás mostrándote sin enfrentarte de alguna manera al público.

Viniendo de Galicia y tratando en el disco algunos temas universales como la contaminación. ¿Cómo estás viviendo esta nueva oleada de incendios en Galicia?
Bueno, es algo muy difícil de abordar porque los incendios en Galicia ocurren todos los años. Lo que pasa que hasta que no toman unas dimensiones un poco grandes parece que no pasa nada. Es un problema que viene de muy atrás, es un problema político pero también es un problema educacional y social. Los montes están muy abandonados y hay mala gestión. Así que cuando algo está abandonado es muy fácil que de alguna manera las condiciones climáticas propicien los incendios. Pero sí, también hay gente con maldad, pero bueno es como una asignatura pendiente el pensar en el monte por parte de todos. Que es lo más grande que hay en Galicia.

¿Hay algo de lo que te arrepientas?
Buena pregunta (risas) Yo creo que no, pienso que me quedo con las cosas buenas y los errores se pueden transformar en algo positivo. Cualquier error que haya podido tener me sirve para conocerme mejor y a partir de ahí avanzar.

¿Cómo le explicarías a alguien ajeno a este mundo en qué consiste tu nuevo disco?
No sería capaz de explicar el disco, le diría a esa persona que se dejase llevar aunque no estuviese entendiendo nada. Mi música es bastante críptica pero es verdad que siempre me pasa que con gente más mayor, o un buen ejemplo es mi madre, me dice “Yo no entiendo nada, pero de alguna manera hay algo ahí que me está diciendo algo. No se lo que es, pero me está diciendo algo que puedo sentir”.

¿Qué música has escuchado estos años pegados al proceso de creación?
Yo soy una persona que escucho poca música pero me gasto los discos. De los últimos cuatro años he escuchado mucho a Bon Iver, Sufjan Stevens, Zola Jesus

¿Y qué es lo que más te interesa de la escena nacional a día de hoy?
Ahí me vais a matar porque toda la música que me interesa es internacional. Eso sí, que no me interese no quiere decir que aquí no hayan cosas muy bien hechas. Por ejemplo, creo que Havalina debería tener más reconocimiento. Y no es porque esté Cabezalí tocando las guitarras en mi disco. Creo que tienen mucha personalidad y se merecen un escalón más alto. O, por ejemplo, otro de los últimos que escuché y me encantó fue el disco de Penny Necklace.

¿Hasta dónde llegará Mordem?
Para mi poder grabar el disco y que lo pueda escuchar la gente es ya un triunfo. Yo no vivo de esto, esto para mi es una necesidad. El hecho de sentarme y tocar el piano o componer. Tocar en directo es algo que me encanta y aspiraría a cuanto más tocar, mejor porque es una experiencia a nivel corporal increíble. Pero vamos, que no tengo ninguna meta. Soy una persona de hormiguita, de metas muy pequeñas y esta pequeña meta ya está cubierta.

¿Hay alguna intención de mover el disco de forma internacional?
La intención está ahí, yo escucho música internacional y entiendo que este disco se podría exportar. Pero claro, otra cosa es la capacidad que uno tenga. Es un disco autoeditado y tampoco tengo grandes contactos con gente influyente fuera. Pero bueno, esto forma parte del camino de los sueños. Ese tipo de casualidades que escuchas por ahí del tipo “bueno este artista está aquí porque resulta que conoce a tal”. Lo que sí, es que este disco formará parte de alguna manera de una serie de televisión. El tema The Darkest Times fue la primera canción que compuse del disco, gracias a ella me deshice un poco del enfado que tenía del tema musical y me recuperé.

“Ahora es mucho más difícil destacar. La industria está muy marcada por ciertos estilos”

¿Y ese enfado por qué llegó?
Porque cuando uno está frustrado con uno mismo, la autoestima baja y uno siente que ya no es capaz de hacer cosas que lleva haciendo toda su vida. Y entonces necesitas un poco volver a creer en ti y a partir de ese empujón vuelves a pensar en ese “yes, i can” (risas)

¿Y ahora te ves fuerte de cara a este nuevo lanzamiento?
Sí, en ese sentido nunca he tenido problema. Como tampoco hago música para vender se que puede ser algo residual, como de repente funcionar bien. En el caso de Jane Lloyd funcionó muy guay para mí y ahora lo que no puedo es comparar el año 2017 con el 2011. Son años diferentes, tiempos distintos.

Sí, pero en una entrevista previa ya dabas a Mordem como grupo que caerá en el olvido.
Sí, es cierto (risas). Bueno, nunca se sabe pero como soy gallega y somos un poco así yo me adelanto. De todas formas en el olvido cae casi todo. Piensa que los discos caen cada mes, el tiempo de consumo ahora es muy pequeño. Es interesante que exista esta democratización y la música sea más accesible para todos. Pero claro, ahora es mucho más difícil destacar. La industria está muy marcada por ciertos estilos, pero siento que hay público para todos. Y todo depende mucho también de las expectativas que tenga cada uno. Cuando no tienes nada que perder, solo puedes ganar.