“Así que pasen cinco años” fue el título del primer álbum de Modelo de Respuesta Polar, publicado en 2012. Los cinco años ya han pasado, y, por el camino, han perdido oscuridad pero han ganado en potencia y seguridad sobre el escenario, experiencia y en pulir un estilo muy personal que tiene en las letras y la forma de cantar de Borja Mompó su principal seña de identidad. “Más movimientos” es su nuevo álbum de estudio y, aunque suene a tópico, es cierto que la banda se encuentra en su mejor momento después de haber vivido un 2017 en el que se han abierto a nuevos públicos sin perder ni un ápice de su esencia.

“Mas Movientos es el título del disco. ¿De qué “Movimientos”estamos hablando?
Estamos hablando de Movimientos y muchos de ellos son dentro del grupo, el disco se hizo en un periodo muy corto de tiempo en el que apenas tuvimos tiempo para grabar porque paramos la gira a conciencia para entrar en el estudio y seguir con los conciertos. Además, hemos cambiado a un miembro de la banda. Incluso he querido llevar ese concepto al arte del disco. La portada es una fotografía en la que estamos nosotros medio borrosos, pasando uno y entrando otro, y creo que también el álbum respira ese espíritu fresco, de canciones más directas.

“Creo que compongo mejor que hace diez años, y que dentro de diez años lo haré mejor que ahora”.

Al haber grabado tan rápido y en mitad de una gira, ¿eran canciones que ya habíais probado en directo?
No pudimos hacerlo porque justo acabábamos de cambiar el batería. Hizo la gira hasta el final, porque es amigo, pero no estaba participando en las canciones nuevas, con lo que no podíamos presentarlas en los conciertos. Hacerlo siempre te es útil para ver qué funciona y que no, por eso leo con mucho interés los primeros feedbacks de redes y periodistas porque necesito saber exactamente qué hemos hecho.

¿Puede que sea un trabajo que habla más del presente en las letras que en los anteriores discos?
Es un poco tópico, pero es una fotografía actual de la banda porque son canciones que no tienen muchos años de vida, seis meses como mucho. Es un dibujo perfecto de cómo está el grupo ahora y de lo que le apetece hacer. Habla del presente y del medio plazo.

“Más movimientos” es un disco más eléctrico y en el que las canciones respiran más alto que en trabajos anteriores ¿Tal vez es un trabajo que tiene algo más de rabia?
Creo que la tiene, y que “Siempre”, la canción que abre el disco, lo demuestra muy bien. Cuando dijimos de sacar un adelanto, yo, que no soy nada experto en elegir los “hits”, pensaba que esta canción demostraba la rabia contenida que tiene el disco.

¿Puede que haya más percusiones en el disco?
Sí, creo que es una seña de identidad de cómo toca Ramiro la batería, que siempre ve huecos para meter cositas. También nos apetecía jugar un poco y probar cosas.

Una cosa que me parece curiosa es que, no solo en este disco sino a lo largo de toda vuestra carrera, “mejorar” es una palabra que aparece mucho en las letras de las canciones, aplicada a diferentes personas, no solo a ti mismo.
No es algo de lo que me hubiese dado cuenta, pero es uno de mis miedos y ansias personales. Siempre digo que creo que compongo mejor que hace diez años, y que dentro de diez años lo haré mejor que ahora. Es como un abogado. Cuando empieza no va a defender igual de bien que cuando tenga 50 años. Me parece que en la música hay que ser un poco proactivo y mejorar es una obligación que tiene el músico consigo mismo y con el público. No era consciente, pero si lo digo muchas veces es porque tengo muy interiorizado ese miedo.

Después de un 2017 agitado, con cambios dentro de la banda, habiendo vivido la experiencia junto a Izal y un nuevo álbum a punto de ser presentado en una nueva gira ¿Cómo está el grupo ahora?
Muy motivado. El hecho de tener que buscarte un hueco a la fuerza para grabar un disco es algo que aporta una actitud al grupo muy positiva. Si tenemos que hacer esto a la fuerza es porque en realidad no estamos tan mal. Se nos han agolpado los compromisos prácticamente hasta el siguiente disco, lo que demuestra que hay una salud muy buena en la banda. Hace muy poco que sacamos el anterior disco, hemos hecho una gira increíble, fuimos a Brasil después de grabar y empalmamos con una buena promo… Estamos muy motivados y muy contentos.

Habéis vuelto a cambiar de productor. ¿Qué aporta este perfil en Modelo de Respuesta Polar?
A la hora de trabajar con productores solemos cambiar, no porque no hayamos estado contentos con el anterior, sino porque tenemos la obligación personal de ver cómo trabaja cada uno y aprender de procesos distintos para no acomodarnos. Nosotros lo que buscamos es que sea la persona que en ese momento necesitamos. El disco anterior lo hizo Ricky Falkner porque es una persona que trabaja muy bien cuando el grupo ya lo ha dado todo. Lo que aporta un productor en Modelo es hacer que cada disco tenga su propia vida. “El cariño” lo recuerdo con mucho aprecio por el trabajo que hice con Suso Saiz. Estuve en su casa viviendo, y fue una experiencia que, sin saber que la necesitábamos en ese momento, fue increíble. Hicimos el disco prácticamente entre los dos. Nada que ver con este último, que lo hemos hecho siete personas trabajando juntas.

En este momento, ¿qué necesitabais en este aspecto?
Una persona que, en muy poco tiempo, entrara desde el principio. Fue el caso de Martí Perarnau y Ramiro Nieto, que además ha grabado las baterías del disco. Por naturalidad, Martí se venía a los ensayos, por lo que la producción estaba ya dentro del gen de las nuevas canciones.

¿Dónde habéis grabado el disco?
En los estudios Reno, con Luca Petricca. No fue un proceso ni largo ni complicado. Una de las cosas a las que me he obligado es a entrar al estudio con un poco más de margen y con todo un poco menos atado, cuando somos bastante de llevar las cosas muy cerradas. La actitud de Martí y de Ramiro es tener un margen de cosas que no están terminadas del todo para que en el estudio pasen cosas. Yo siempre me enfrentaba a ellos y les decía “¿Y si no pasan? ¿No será mejor llevarlas?” y me miraban como diciendo, “eres gilipollas, siempre pasan”. Ha sido un disco en el que por primera vez me he permitido jugar un poco. Si hay que meter un piano que es una horterada, pero mola, pues se mete. Creo que el proceso en ese sentido ha sido muy diferente. No pasa nada, un detalle no va a cambiar el curso del mundo. En el peor de los casos, simplemente va a molar o no va a aportar, pero no es trascendental. Este disco es muy generoso en cuanto a arreglos y creo que es porque en el estudio simplemente nos ha apetecido jugar un pco más de lo normal.

2017 ha supuesto un despegue en la carrera y la notoriedad de la banda. ¿Cómo os ha afectado como grupo girar junto a Izal, con un público que en principio no os conocía?
Ha sido una cosa muy curiosa. Iba a significar aparecer en la vida de mucha gente nueva y también teníamos claro sería una experiencia bestial en la que ver qué es lo que pasa en una gira así. A nivel de repercusión se ha notado mucho, pero ha sido más importante a nivel personal. Estamos acostumbrados a girar a nuestro nivel, que en el mejor de los casos es tocar en un escenario chulo en un festival, pero nunca habíamos estado en una producción propia en un Palacio de Deportes. Es muy guay porque en la gira éramos en torno a 50 personas, las mismas en todas las ciudades cada semana. No tiene nada que ver con una gira por salas o festivales. Hay trailers, tienes todo el backline montado, y no te lo ha montado un backliner cualquiera, sino el mejor que hay ahora mismo, y aunque sea un tópico, la gente se lleva muy bien.

¿Qué habéis aprendido como grupo?
A quitarnos de encima todo tipo de prejuicios, a trabajar con mayor ahinco y con la máxima franqueza, a ser agradecido con todo el mundo que colabora contigo y a ser gente normal y corriente. Si hay alguien normal, son Izal. Verles currar a ellos como grupo es impresionante. Son gente que mueve muchísimas personas. Nunca había estado en un directo suyo entero, pero bajarte a Granada y ver un pabellón lleno en el que está cantando hasta el de la última fila que le han llevado por compromiso es espectacular.

¿Cómo llevabais que ellos siguieran con la dinámica del grupo y vosotros volver al “mundo real”?
Era de lo más montaña rusa que te puedes imaginar. Es cierto que nosotros el domingo volvíamos a casa y el lunes tenías que bajar rápidamente a la realidad, y el viernes volver a coger la pista de despegue para el sábado hacer el bolo y creértelo un poco. Al final estás en un escenario enorme y mola disfrutarlo, no ya por la imagen que puedas dar, sino por ti mismo. Era demasiado esfuerzo mental de sube y baja y muy curioso hablarlo con ellos. Llevaban vidas muy relajadas, incluso ensayaban un par de días entre semana. Nosotros teníamos que cortarlo rápido para no estar en las nubes en el curro.

En un año repleto de actividad, ¿qué es lo mejor que os ha pasado en 2017?
Cuesta elegir. Muchas cosas, hemos hecho un disco del que estamos muy orgullosos y a principios de año no contábamos con grabar este verano. El otro día cuando salió el álbum escribí a Luca y le dije: “no sé cómo lo hemos hecho pero el disco ha salido”. Cuando le llamé en febrero para reservar las fechas del estudio me preguntó cómo íbamos con las canciones, le dije que no tenía nada y me dijo “apríetale porque no queda tanto tiempo”. El viaje a Brasil para tocar fue bestial, por ejemplo.

¿Cómo surgió el viaje a Brasil?
Con Estrella Galicia, que está haciendo un ciclo de colaboraciones con grupos locales. Lo han hecho DePedro y Morgan, nosotros hemos sido los terceros. De repente fuimos a Sao Paulo, una ciudad muy impactante de la que no tenía ningún tipo de referencia y que es como Gotham. Es la ciudad del futuro pero a la vez hay gente durmiendo en el suelo. Súper interesante a nivel cultural, con una cultura musical muy guay, con una música en directo en los bares increíble. Además, me dormí las 11 horas de vuelo y me pareció que estaba al lado.

¿Cómo respondió la gente en ese concierto?
Yo tenía claro que era un viaje para disfrute propio y que para el grupo iba a ser casi anecdótico. La gente respondió muy bien, incluso mejor cuando yo hablaba entre canción y canción y veían que éramos de fuera. Era una sala tipo Joy Eslava, porque tocamos con un grupo de allí que están muy arriba y que se llaman Liniker. Es cierto que allí no se escucha mucha música en castellano y que para ellos era una cosa exótica.

Después de la buena experiencia con “Dos amigos” ¿En este disco no habéis recurrido al crowdfunding?
No sé por qué realmente, me gusta hacer todo el rato cosas nuevas e intentar molestar el mínimo a la gente. La experiencia fue muy buena, de esas cosas que haces un poco sin pensar y luego te das cuenta del marrón que hubiese sido si no hubiera salido, pero funcionó. En este disco, simplemente decidimos autofinanciarlo nosotros. Al final, autoeditarse es muy diferente de publicar con una multi, en la que hay una mesa de quince personas que se sientan y opinan. Personas que saben de música y del negocio, que tienen olfato para singles y esas cosas, y te aconsejan. Cuando autoeditas, lo escuchan tu manager, tu mejor amigo y el grupo no cuenta porque ya ha perdido la perspectiva.