Nuestros amigos vuelven, aunque lo hacen con calma, por la puerta de atrás después de la tibia acogida que tuvo “All Is Dream”. Su nuevo disco se llama “The Secret Migration” (V2, 04). Orgullosos de las decisiones que tomaron con “Deserter’s Songs”, Jonathan Donahue, Grasshopper y Jeff Mercel entregan un disco continuista y que sitúa al grupo en una extraña posición.

La evolución de la carrera musical de Mercury Rev es un misterio dividido en dos. En dos épocas totalmente diferenciadas y con un puente -disco de transición se llama comúnmente- entre ambas que, en esta ocasión, responde al nombre de “See You On The Other Side”. Dos etapas con dos nombres propios. El de la primera, la que abarca sus dos primeras referencias (“Boces” y “Yerself Is Steam”) es David Baker, el que fuera la voz y la locura que convirtió a los de Buffalo en unos bichos raros dentro del panorama independiente de primeros de los noventa. Una suerte de orquesta de guitarras que conseguía crear fascinantes sinfonías de ruido. “Me sorprende muchísimo la gente que prefiere ´Yerself Is Steam´ y ´Boces´. Siempre es una sorpresa cuando la gente elige. Yo prefiero mirar la carrera de un artista en conjunto. Me encanta Bob Dylan, tiene discos que no son fáciles de entender, pero lo disfruto porque sé que esos discos le han llevado a ser quien es. Y si alguien prefiere ´Boces´ a ´Deserter´s Songs´ está bien. No voy a tratar de hacer que cambie de idea”. En medio, “See You On The Other Side”, que consiguió equilibrar la excitante electricidad de sus dos primeros trabajos con las ansias preciosistas y el gusto ornamental que caracteriza su carrera hasta hoy.

“Hay momentos en las canciones que son atemporales, aunque por desgracia no siempre eres capaz de hacer eso”

En el camino se quedo Baker y sus problemas con las drogas. El otro nombre propio es Dave Fridmann, cuya labor de producción ha determinado el sonido de Mercury Rev desde el exitoso “Deserter´s Songs”. Probablemente el productor más influyente de los últimos años, y cuya técnica ha dado forma no sólo a las nuevas maneras de hacer de Mercury Rev, sino también las de The Flaming Lips, The Delgados, Mogwai o Sparklehorse. “Quizá sí, alguna vez hemos pensado en otro productor. Es algo que se te pasa por la cabeza y según la canción que sea te preguntas qué podría hacer otra persona con ella. Sin embargo, luego cuando empezamos a grabar vimos que David Fridmann y nosotros emitimos en la misma frecuencia, así que seguimos con él. Su influencia es enorme, el veinticinco por ciento de la banda es él. Además, siempre tiene otra perspectiva diferente, nueva y generalmente muy buena y muy útil”. La polémica habilidad tras los controles ha dividido al público en los que añoran la furia hipnótica de los primeros discos y los que prefieren el preciosismo de un grupo de guitarras que, arreglos de cuerda y teclados mediante, suena como una orquesta. Hay momentos en ciertas canciones que son atemporales, aunque por desgracia no siempre eres capaz de hacer eso. Pero sí, es cierto que hay un proceso de búsqueda a lo largo de todos nuestros discos. Y el hecho de que sea con guitarras distorsionadas o con violines no importa en absoluto, lo que cuenta son las emociones que provoca”. Emociones contradictorias en el oyente. Extraña posición la de Mercury Rev. Lo que antes era dadaísmo ahora es onírico, y lo que una vez fue surrealismo se ha convertido en fantasías, hadas y visiones de la nueva era.

“¿Por qué la gente está tan dormida? No están interesados en los misterios de la vida”

“El disco trata de todos los cambios por los que los seres humanos pasamos. Y ésta es nuestra forma de verlo. Es un intento de ver como todos cambiamos constantemente. Hay una enorme carga de misticismo en el disco. Disfrutamos mucho con los misterios, son una fuerza muy poderosa para todos nosotros. Conseguir llegar un poco más allá, a un cierto conocimiento espiritual es parte de ello. Aunque no es algo que puedas decir a la gente como hace”. Jonathan Donahue, el que lleva todo el peso de la conversación, después de una maratoniana jornada de promoción regada con vino tinto, se muestra impermeable a las suspicacias de la prensa, respondiendo con interrogaciones a los interrogadores y con la seguridad que da la experiencia. “The Secret Migration” no es el mejor disco de Mercury Rev, gustos personales al margen y sus nuevas canciones pierden en la comparación con un brillante pasado. “Nunca pienso en si éste es o no el mejor disco que hemos hecho. Es una parte de una serie. El siguiente disco dependerá en gran medida de ´The Secret Migration´, igual que éste dependía mucho de ´All Is Dream´. Da realmente igual si la gente opina que es el mejor disco que hemos hecho. Lo que importa es que es real, honesto y sincero. Eso es lo fundamental en cada disco”. Nadie duda de la honestidad de Mercury Rev, aunque tampoco extraña que en “The Secret Migration” el discurso haya evolucionado hacia cambios no tan sustanciales como pensábamos tras “All Is Dream”. “No queríamos usar tantísimos arreglos de cuerda, ni tanta orquesta, por eso en el nuevo disco hay más piano y teclados. Siempre buscamos una manera de crear una música libre, por eso hemos experimentado con los teclados y hemos usado tempos que nunca habíamos tocado. Para nosotros ha sido un gran cambio. En el pasado escribíamos la canción y daba igual en qué tempo estuviese. Ahora nos paramos y nos tomamos nuestro tiempo. Lo hacemos de una forma casi artesanal, lo cual es nuevo para nosotros”. Cambios, cambios y más cambios en un mundo que, como su estilo, difícilmente va a transformarse del día a la mañana. “Lo que no entendemos es como la gente no es más curiosa con la vida, por qué la gente es tan vaga y sólo busca canciones tan obvias, con letras tan típicas. Si eso es lo que necesitas de la música probablemente significa que eso es lo que necesitas de la vida. Necesidades muy básicas: comer, cagar, follar… Se limitan a hacer lo que hacen y ni siquiera se juzgan a si mismos. ¿Por qué la gente está tan dormida? No están interesados en los misterios de la vida”.