Con el enigmático y agridulce Oczy Mlody (Bella Union/Pias, 17) la banda de Oklahoma nos lleva de viaje por parajes desconocidos en los que la electrónica orgánica y la psicodelia futurística imponen sus reglas. Reglas imprevisibles, claro.


El día en que la cacareada ola de frío alcanza España, entramos en calor hablando con Wayne Coyne. Una conversación telefónica por momentos apasionante, con un hombre de discurso articulado y concienzudo, que también cuela perlas humorísticas marca de la casa.
El caos controlado, para su música: Oczy Mlody (“ojos de los jóvenes” en polaco, palabras que Wayne extrajo de un libro sin saber al principio lo que significaban) es un viaje interestelar sin red a un Oz retorcido de drogas del futuro en el que hay amargura esperanzada. O esperanza amarga. La cualidad que ha hecho única la música de los creadores de The Soft Bulletin. Hablamos de surrealismo, Dave Fridmann, Soundcloud. Y Miley Cyrus, claro…

Me ha parecido muy interesante la explicación que das en vuestra web sobre cómo llegasteis al título del disco. Me pregunto si cuando vais a empezar con un álbum nuevo partís de una idea determinada, o bien el tema se va revelando.
Bueno, para mí la idea es el vehículo a través del cual empiezas a pensar en hacer algo. Te hace levantarte para ir hacia un sitio. Decir: “Quiero hacer esto”. Pero una vez te pones a ello, creo que esa idea inicial va cambiando hasta no parecerse en gran cosa a lo que empezó siendo. Y si sigues trabajando en ella, va creciendo y creciendo hasta hacerse irreconocible. Muchas veces los artistas cometen el error de pegarse demasiado a ella, de no dejar fluir el proceso creativo. Creo que la idea puede ser importante, pero al final no importa tanto tu planteamiento inicial, como el camino posterior. A veces es un dilema para los artistas, pero yo no me peleo con ello. Me siento muy afortunado de que una cantidad suficiente de mis ideas hayan sido buenas, que salieran bien, pero también he tenido algunas que han resultado ser estúpidas y aburridas. Para mí la idea es simplemente lo que te lleva a hacer algo, para rápidamente abandonarla y pasar a otra cosa: “Vale, me gusta más esto, vamos a movernos”. Pero lo cierto es que esto es muy duro de aceptar para muchos músicos.

En los créditos del disco dice que lo grabasteis durante cuatro años, del verano de 2012 al de 2016, lo cual parece mucho tiempo. ¿Fue especialmente difícil acabarlo?
En realidad, sólo algunos cortes se remontan a 2012. Otros muchos se grabaron hace un año o así. En algunos casos eran fragmentos e ideas con los que dimos mientras trabajábamos en el disco que hicimos con Miley Cyrus (Miley Cyrus nd Her Dead Petz). Teníamos un montón de material con el que trabajar. Y algunas canciones… We A Family iba a ser una canción para el disco de Miley, pero al final seguimos trabajando en ella y acabó entrando en el nuestro. Todo esto puede llevar bastante tiempo, porque tienes que valorar qué funciona y qué no. La mayoría eran cosillas que habíamos creado en el pasado, en los últimos años. Se trataba de conectar material más viejo con cosas nuevas. Creo que eso es lo que funciona en los mejores discos: que estás usando tu vida musical entera. Me parece que la mayoría de los grandes discos tienen ese planteamiento. Hicimos mucho esto, y a menudo sin saber adónde nos llevaría exactamente, pero creo que tenemos suerte de que nos guste mezclar viejas y nuevas ideas, seguir revisitando antiguos planteamientos. Y que seamos los productores de nuestros discos, y pensemos en todo esto en las mezclas.

Hablando de Miley Cyrus y su colaboración en We A Family: me vas a perdonar, pero me sigue pareciendo muy marciano que colaboréis juntos. Admito que puede ser una cuestión de prejuicios desde la óptica de lo “alternativo”.
Yo creo que sucede porque a Miley, que es muy popular en Estados Unidos, más que en Europa incluso, se la sigue asociando a su etapa Disney, y entonces la gente se polariza y dice: “¿Pero qué es esta mierda de Miley Cyrus con The Flaming Lips?” (risas). Bueno, hasta cierto punto es comprensible. Pero mi novia y ella son amigas del alma, así que estoy siempre rondando por ahí, haciendo música, y las cosas surgen. Somos amigos. Creo que según se aleje de su pasado Disney, esto irá cambiando y nuestras colaboraciones no se considerarán tan marcianas. Probablemente, lo que sucederá es que The Flaming Lips acabemos siendo estrellas Disney y las estrellas Disney serán como The Flaming Lips (risas).

“Probablemente acabemos siendo estrellas Disney y las estrellas Disney, como The Flaming Lips”

En cualquier caso, seguís explorando esa fusión entre pop y electrónica orgánica, con un tono futurista. Es como psicodelia del futuro, con un fondo muy humano. ¿Cómo habéis llegado ahí?
Es una pequeña y extraña región que explorar. No creo que sonemos especialmente a ciencia-ficción, pero sí que es verdad es que hay cierto futurismo en lo que hacemos. El futurismo es un término que los artistas usan mucho: Quieren oír cosas que nunca han oído pero que les son familiares en el subconsciente. Hablo de ello a menudo con otros artistas. Así que… sí. Hay una mezcla de elementos que ponemos en nuestra música que, en realidad, está en toda la música grabada, porque cuando se toca en directo es difícil de recrear. Muchas de las cosas en las que trabajamos tienen un toque humanista pero también suenan futuristas, como si alguien hubiera hecho algún progreso en el mundo que no conociéramos todavía. Creo que este disco tiene mucho de eso, de ir a sentimientos más profundos pero no desde un lugar familiar. Pero realmente no lo sé, me encantaría poder responderte.

Hablando de las letras, siempre habéis tenido esa rara combinación de melancolía y euforia. ¿Qué dirías de las de este disco?
Bueno, me gusta la idea de pensar que vamos a un lugar donde hay un dolor existencial. Para bien y para mal los artistas somos sensibles: ves algo y te evoca estos sentimientos, y tratas de convertirlos en tu forma de arte, ya sea música, pintura o lo que sea. La realidad siempre te está afectando, por eso los artistas sienten la necesidad de crear algo: porque sienten algo sobre ella. Eso colorea todo lo que haces. A veces tenemos una pieza musical muy evocadora, con arreglos y melodías, y aunque canto encima, no sé exactamente de qué estoy hablando. Una canción como Sunrise es un buen ejemplo. Incluso el principio de la canción evoca este dolor optimista. Lo puedes decir en una sola frase. Creo que es complicado, pero lo hacemos en la medida adecuada. La gente quiere complejidad, no quiere que todo esté totalmente mascado. Y yo me tomo algo de la libertad de mi personalidad con las letras, porque a veces sugieres mucho con dos o tres palabras sin que la gente sepa de qué estás hablando exactamente. Yo lo llamo “mentalidad de sonámbulo”.

Suena a la metodología de los surrealistas, en los años 20 del siglo XX.
Sí, lo que pretendo es que la música dispare algo del subconsciente a lo que luego le daré algún significado. A veces se trata de cantar, ni siquiera de escribir: me pongo delante del micrófono y suelto frases. Tu mente y tu voz están conectadas, y de eso salen un montón de cosas estupendas. Por ejemplo, la primera frase del disco, cuando digo “White trash rednecks…”, eso lo dije sin tener ni idea de que lo iba a decir, lo canté de forma explosiva, como si estuviera pronunciando eslóganes. “Legalize all drugs right now”, eran como cosas absurdas que contrastaban con ese fondo musical muy tranquilo. Es siempre un misterio. Y el misterio es siempre parte fundamental para que algo funcione. Es un dilema al que se enfrentan todos los artistas. En cuanto sabes cómo funciona algo, en ese momento le estás quitando todo lo que hace interesante tu arte. Estás siempre a oscuras, pero esa oscuridad es lo que hace que tu música sea buena (risas). Es una motherfucker, ya sabes.

Aunque producís el disco, también habéis vuelto a contar con el productor (y miembro fundador de Mercury Rev) Dave Fridmann de nuevo. ¿Cómo es vuestra relación a estas alturas, después de tantos discos juntos?
Tuvimos suerte de que Dave tuviera tiempo, porque a menudo, cuando empezamos a trabajar con él, salen más cosas. Creo que es un poco como yo, los dos somos muy intensos. Cuando nos ponemos a algo no es sencillo que nos rindamos. Cuanto más nos metemos en nuestra música, más nos presiona él en cierta dirección y yo también me obligo a ir más allá. Creo que este proceso misterioso hace que nuestra música sea mejor. Se implica mucho en las mezclas y en las dinámicas, los arreglos, las letras… No necesariamente te dice que cambies algo, sino que trabajes para mejorarlo. Puede ser tocar algo más rápido, acortar una parte…
El mejor ejemplo que tenemos en el disco de su aportación es Almost Home (Blisko Domu), que es una canción bastante compleja. Al principio se la tocamos, y nos dijo que le gustaba, pero en realidad lo que quería decirnos es que debíamos seguir trabajando en ella. Creo que es algo muy bueno, porque él escucha las cosas desde una perspectiva diferente de la mía, y tienes que tener esa perspectiva. Yo no soy el oyente, soy el creador de la música, y es muy difícil ponerse en la piel del que escucha. Él lo hace, y nos empuja a profundizar. Nos obliga a trabajar más en las canciones de lo que nosotros haríamos, y eso creo que nos viene bien.
Es muy intenso y currante. No es un tío de medias tintas. Si dices que vas a hacer algo, es como yo: te dice “pues vamos a hacerlo”. Lo peor que te puede pasar como músico es decir una cosa y hacer lo contrario. En su momento hablamos de hacer una canción de 24 horas. Y los dos sabíamos que la íbamos a hacer simplemente porque estábamos hablando de ella. Y la hicimos, aunque no fue nada fácil y no funcionara del todo. Pero somos gente con determinación. Y mientras que yo soy muy sensible, él puede ser bastante brutal. Él puede ser muy analítico, y yo al revés. Hacemos buen equipo.

“En este momento, la gente que está en esto lo hace sólo por la música, lo cual es muy bueno”

Si no me equivoco presentáis el disco en breve en directo, ¿verdad?
Sí, es una pequeña gira. En realidad no hacemos giras mundiales per se, estamos constantemente tocando. Creo que vamos a Londres, Italia y algunos otros sitios. (A España llegan el 29 de junio, en el marco del Vida Festival de Vilanova i la Geltrú).

¿Crees que será un reto tocar las canciones del disco en directo? Quiero decir si será más reto que en otras ocasiones.
Lo será, sí. Pero ensayamos mucho para que funcionen. La reacción de la gente ha sido muy buena cuando las hemos tocado en los últimos dos meses, de modo que va estar muy bien. Mejor aún, porque el disco ha salido y la gente puede familiarizarse con él. Eso ayudará mucho también. Creo sinceramente que tenemos algunas de las mejores canciones que hemos hecho nunca para tocar en directo. Las más dinámicas. Y ahora mismo tenemos el mejor grupo que nunca hemos tenido. El corazón de la banda somos Steven (Drodz) y yo, pero hemos ido añadiendo a más gente, ante todo amigos, músicos realmente buenos. Nos ayudan también en los discos. Es la banda que a Steven y a mí nos hubiera gustado tener después de The Soft Bulletin, el disco de 1999. Un conjunto realmente intenso. En su momento no sabíamos cómo hacerlo, y además no teníamos la tecnología necesaria. Creo que los conciertos van a ser estupendos.

Hablando de tecnología y de lo que ha pasado en este siglo: ¿Qué valoración haces de todos los cambios que ha habido en relación a la manera de escuchar discos?
En realidad, por mi propia personalidad, creo que no importa tanto la situación de la industria musical o qué mecanismos existen en cierto momento para sacar tu música. Pero al mismo tiempo pienso que está muy bien que puedas lanzar tus canciones y encontrar una respuesta de una manera mucho más sencilla. Antes, para determinados músicos, más tímidos o menos intensos, era mucho más difícil lanzar discos. Ahora tienes Spotify, Soundcloud y todo eso. Por ponerte un ejemplo, la otra noche, con un periodista, tuve la oportunidad de escuchar canciones que se acababan de subir (hace menos de 15 minutos), bajo la etiqueta de “psicodelia”. Sorprendentemente, más de la mitad me pareció que estaban bastante bien, y probablemente yo era la primera persona que las escuchaba. Eso no significa que sepa cómo es el grupo y su aspecto, pero para una escucha inicial está muy bien tener esta herramienta. Todo el mundo con wi-fi o algo así puede acceder a tus canciones. Creo que eso es lo mejor que le ha pasado nunca a los músicos.
En cuanto a la grabación, ahora puedes literalmente grabar un disco sentado en tu dormitorio, literalmente. Pero no es fácil, claro. Ese proceso creativo sigue siendo laberíntico para mucha gente. Sin embargo, creo que vivimos el mejor momento para los músicos. A no ser que tu objetivo sea ser rico y famoso como las Kardashian, claro. La gente que está en esto ahora, está sólo por la música. Y quizá la música que hagas te permita ser rico y famoso, pero los vehículos para eso son otros, lo cual es muy bueno.