Se acabó eso de no levantar los ojos del sintetizador, porque Mendetz reaparecen con “Silly Symphonies”, un disco mucho más espontáneo, intuitivo y agradecido en los directos. Los robots y el retrofuturismo dejan paso a riffs y melodías vocales atemporales. Ha llegado el momento de despojarse de la etiqueta de eternas promesas y dar un paso al frente sabiendo por qué están hoy aquí.

Entrar a los Abuelita Studios es ya de por si una aventura entre tanto robot e iconografía pop, pero lo es más cuando te encuentras en la entrada una esfinge de dos metros de porexpan. Al fondo, Jan Martí (voz y teclados) y Stefano Maccarrone (voz, teclados, guitarra) prueban samplers de la canción “Plasticine” para el directo. Por fin Mendetz tienen un lugar que les pertenece: un estudio en el que encerrarse horas –muchas horas- y dar forma a su tercer trabajo, “Silly Symphonies”, un disco que ha tardado en ver la luz, pero que –a pesar que suene a tópico- valdrá mucho la pena. “Estamos muy sorprendidos porque a pesar de contar con el estudio, hemos sido bastante fuertes y nos hemos controlado las ganas de retocar los temas constantemente como nos pasó con ‘Souvenir’, cuyas canciones no acababan nunca”, asegura Jan. “Nos lo pasábamos genial, pero al final los temas se volvían demasiado barrocos y difíciles de escuchar. En cambio ahora, las ideas primigenias, las que te mueven y te emocionan, son las que forman parte del disco”. “Las ideas han surgido de hablar, discutir y tocar en el local. Es un trabajo mucho más preparado para el directo”, añade Maccarrone mientras Martí asiente removiendo el café. Así se explica que el tema presentado originalmente como “Creepshow” no aparezca en el disco. Bueno, mentimos, porque sí aparece pero dividido en dos temas: “2012” y “Phantoteck”. (Jan) “Es un ejemplo de lo que decíamos antes, porque la idea original eran los dos temas, pero empezamos a fusionar recursos, conceptos y añadirle cosas y surgió ‘Creepshow’. Pero tras unas semanas volvimos a enfrentarnos a él y nos gustaban mucho más los dos temas iniciales, así que nos fiamos y lo cambiamos”. A pesar de estar sentados bajo un póster warholiano de Michael Jackson, con dingbots y el vinilo de su debut discográfico, Mendetz se han hecho un poco más mayores (“aunque no sé si esto es bueno”) y pasan de su dosis de nostalgia ochentera tan marca de la casa. (Stefano) “’Silly Symphonies’” está más basado en las sensaciones y menos en la sonoridad. No hay ningún tipo de reivindicación retro, es más está orientada a los años veinte, pero de este siglo”. Cambian la inspiración y también la manera de componer, que se asemeja a la del primer disco, mucho más guiada por la intuición y el consenso grupal. “Aquí notas una banda; sabes qué instrumento manda en todo momento, ya sea un riff o un sintetizador. ‘Souvenir’era una composición de elementos muy compleja y costaba encontrar esa referencia”.

La madurez de este trabajo no viene dada porque los de Barcelona hayan huido de las pistas de baile, sino porque precisamente las abrazan con menos reparos y más experiencia, convirtiendo este tercer disco de –citando a Stefano- “pop grueso” en un idílico resumen de sus ansias, sus temores, sus experiencias y su potencial. Y de esto último tienen un rato, sino, cómo se explica la llamada que hace poco recibieron del manager de Gala, para contarles que “su chica” quería hacer algo con ellos. Y es que en sus manos cayó una copia del cover “Freed From Desire” con la que Mendetz terminan sus conciertos –locura general- y quedó encantada. “Cuando llamó nos asustamos, porque nunca habíamos pedido permiso para tocarla y creíamos que sería por un tema de copyright”, asegura entre risas Martí. “Nos habló de hacerle algún remix como productores y como moneda de cambio le propusimos que colaborara en el disco. Dijo que sí enseguida y decidimos que había que retrasar el lanzamiento del disco –previsto para julio- porque esto era muy potente y debía hacerse bien”, enfatiza Maccarrone. (Jan) “¡Es una motivada! Le pasamos un par de ideas para la letra y colaboró a la hora de escribir parte de ‘Escalera’”. (Stefano) “Estuvimos por skype conociéndola y luego me fui a Nueva York a su loft con mi estudio portátil”. Hay más de una anécdota que contar de esa estancia al otro lado del charco, pero con los ojos fijos en la grabadora, juramos no desvelarlas, al menos de momento. Pero este no es el único proyecto internacional en el que nuestros chicos han metido las manos y es que también han cedido un tema nuevo al colectivo artístico Detext, cuya obra se exhibirá en el MOMA de Nueva York. Stefano se enciende un cigarro y sonríe a Jan con complicidad conspiradora y no nos desvelan más detalles. Pero tras la aventura americana toca volver a casa, sacudirse el polvo y ultimar los detalles para los directos. (Jan) “Todavía estamos vírgenes del feedback de los nuevos temas, hemos presentado solo ‘Hap Your Clands’. Bueno, tengo la opinión de mi madre y de Alice –que es muy dura conmigo- y les ha gustado mucho. ¡Ah! Y el otro día tocamos en el Mercat de Música Viva de Vic y en el Ebrovisión y la verdad es que fue genial. Nos dimos cuenta de lo que echábamos de menos el directo”. (Stefano) “Pero ha sido duro porque somos como somos y tras tocar, recoger y subir los trastos a la furgoneta, quisimos obligarnos a salir de fiesta a darlo todo como antaño, pero, claro, al día siguiente, tras chupar carretera éramos espectros. Nos falta ritmo nocturno”. (Jan) “Hay que hacer estas cosas para poder decir eso de todavía somos jóvenes (risas). Tenemos muchas ganas de emprender esta gira porque sabemos que será muy divertida. El disco está mucho más pensado para el directo y hay muchos menos samplers y movidas de las que estar pendiente a las tres de la mañana; hay muchos menos botones y ¡podremos levantar la vista del sintetizador y bailar!”.
“Silly Symphonies”
–nombre de las proto películas de Walt Disney extremadamente arriesgadas e imaginativas para su tiempo- es el tercer disco de Mendetz y el que debería marcar el antes y el después en su carrera. “Yo no me había sentido así con ninguno de los anteriores trabajos, estoy emocionado y no le he cogido manía al disco tras haberlo escuchado mil quinientas veces”, asegura Maccarrone. (Jan) “Ha nacido dentro de nosotros, ajeno a influencias forzadas, no queríamos escribir pensando que sonara ‘como tal grupo o década’, sino fruto de probar cosas en el estudio. Yo dejé de escuchar música que pudiera influenciarme deliberadamente en este último año. Es un disco interno, sin presiones a la hora de demostrar nada ni pensar en el continuismo y todo eso”. (Stefano) “Tiene lo mejor de todos los anteriores discos: el tratamiento del sonido como en ‘Souvenir’, algo de riesgo, pero la espontaneidad y sinceridad del debut”. (Jan) “Sí, pero el debut no sonaba nada bien, bueno, a ver, que es como tenía que sonar, ¿no?”. Con la lección aprendida y demostrando la solidez de su propuesta, Mendetz están en una fase de emoción contenida con fecha de caducidad, porque dentro de nada habrá vídeos nuevos, la publicación del disco y una gira que les pondrá de nuevo en boca de todos. Y creedme, querréis estar ahí cuando se desboquen.