Apenas un año después de su debut, con un sorprendente doble álbum de lo que ellos mismos llamaron folk-rock nómada para el siglo XXI, los madrileños Melange (Miguel Rosón, Mario Zamora, Daniel Fernández y los hermanos Adrián y Sergio Ceballos) vuelven a combinar herencia e innovación, psicodelia y folclore, rock y bossa nova, músicas mediterráneas y ritmos africanos. Esta vez, de forma más concreta, cuidándose de que Viento Bravo (Discos Tere / Beyond, Beyond Is Beyond) muestre sin artificio ese lenguaje propio, nacido de la diversidad, que ya han creado con apenas dos discos.


El disco sale apenas un año después de que se publicase vuestro debut, repitiendo la grabación en Las Alpujarras de Granada con Carlos Díaz como productor. ¿Lo que funciona, mejor no tocarlo?
(Miguel Rosón, guitarra y voz) Pues sí, además de que con Carlos también teníamos una deuda. El tío apostó por nosotros, hizo el trabajo de forma totalmente desinteresada y creyendo en el proyecto, y esta vez que hemos tenido ocasión de mejorar esas condiciones de trabajo, hemos vuelto a contar con él. Hemos podido producir un poco más, grabar con mejor equipo, darle más tiempo a la mezcla, y en ese sentido está un poco más cuidado. Está grabado en analógico, en cinta, y eso al final se nota.
(Sergio Ceballos, guitarra y voz) Esas mejoras son las espinitas que se le quedaron clavadas a Carlos.
(Daniel Fernández, bajo, sitar y voz) También cambia un poco respecto al primero, porque aunque se grabó en directo, después se remataron muchas cosas a nivel de arreglos. Y en este caso, al haber menos pistas, todo ha sido más directo. Influye también que el grupo tiene un miembro más -Sergio Ceballos, guitarra-, que además compone. Y que llevamos ya unos cuantos conciertos detrás.
(Miguel) Es lo que decía Dani. Hay 24 pistas en la cinta, y entonces no te puedes recrear tanto en los recordings y tienes que definir más las canciones, además de que de por sí ya eran más directas que en el anterior. No son tan largas, a lo mejor no tienen tantos desarrollos ni tantos cambios, a pesar de que mantienen el mismo estilo, incorporando también otras cosas que nos ha apetecido meter en la receta. No son canciones de pop, con estribillos y estructuras muy definidas, pero sí son más concretas. El tema de grabar en cinta también se nota en las texturas. 

¿Cuando empezáis a trabajar en Viento Bravo ya tenéis claro que a va a ser más concreto?
(Miguel) Sí, nada más terminar el primero ya estuvimos hablando con Carlos de grabar en cinta y en directo. Nos decía que éramos un grupo para hacerlo así, y creo que los temas ya los pensamos un poco para trabajar de esa manera, porque lo interesante de la cinta no es solo el tema de la textura y el sonido, que quizás no se nota tanto, sino la manera en que te obliga a trabajar. Levártelo todo a 24 canales hace que tenga que estar más pensado. Con algunas tomas de voz, por ejemplo, tuvimos que hacer como los Beach Boys: meternos los tres en la cabina, cantar al micro a diferentes distancias y no fallar. Eso hizo que tuviésemos que preparar mucho las tomas.
(Sergio) Todo estaba muy preparado desde los ensayos, porque sabíamos de antemano que teníamos 24 pistas y que todo iba a ser muy cerrado.
(Miguel) Es que la base del primer disco sí era en directo, pero luego hubo muchos arreglos, doblar guitarras, cosas que rematamos aquí -en los estudios Fantom Power, a dos pasos de la Plaza Mayor de Madrid, donde hacemos la entrevista- y ahora en cambio no había hueco para nada más. Podíamos haber metido vientos, pero no cabían, y quizá se podía haber solucionado de una manera técnica diferente, pero al final vimos que nos gustaba cómo sonaba. Esto es lo que hay.
(Daniel) Hay temas que ya venían de atrás, pero la mayoría surgen después de grabar el primero. Sergio trajo Armas preparadas ya muy definida, lo único que cambia es que la están tocando con él otros cuatro tíos. Lo bueno del grupo es eso, nunca me canso de decirlo, y es que pronto se le da coba a cualquiera con aquello que trae; si vienes con un estribillo, un ritmo, algo en lo que estás trabajando en casa, enseguida el grupo lo absorbe y se lo lleva su terreno.
(Miguel) Los temas están ahí, pero todos metemos mano, en ese sentido es como en el anterior disco. Todos componemos y compartimos, y llegamos a consensos sobre cómo tiene que hacerse una cosa u otra.

“Me encanta que Oxi descoloque. Me gustan los discos que tienen esa capacidad”

¿Cuál es la forma más habitual de funcionar en Melange: uno viene con una canción y luego se termina o surge del trabajo en el local?
(Miguel) Las dos maneras. Igual lo más normal es que alguien viene con una idea y luego se termina de estructurar o se le añaden arreglos, se incorpora una parte… Otras canciones ya tienen la estructura muy cerrada y se trata sólo de ver qué va a hacer cada uno. O se hacen apuntes, aportaciones… Creo que eso es bueno porque se lleva los temas a otro nivel, en el sentido de que si uno compone una canción tiene su propio estilo, pero si al final hay otras cuatro cabezas añadiendo sus propios ingredientes, al final tiene las influencias de todos y se convierte en algo más informe y con mayor riqueza.
(Sergio) Puede que yo haya traído algún tema, con una melodía y una estructura ya hecha, imaginándomelo con una batería concreta, pero mi hermano [Adrián Ceballos] luego le da la vuelta, haciendo algo que no es lo que yo me imaginaba. La melodía es la misma, pero el ritmo es otro.
(Miguel)Una cosa que hace Adrián es que convierte los ritmos obvios en irregulares y cosas extrañas, más sorprendentes. Siempre le da un extra.

¿El hecho de que este segundo álbum llegue tan pronto responde también a la intención de aprovechar el momento y la buena acogida que tuvo vuestro debut?
(Miguel) Sí, veníamos con mucha inercia y muchas ganas, y de hecho hemos dejado atrás canciones que ya teníamos entonces, que fueron descartes, y que tampoco hemos utilizado ahora, porque han ido saliendo otras y queríamos ir a lugares distintos. La banda genera ideas, lo que es muy importante para nosotros. De hecho, ahora ya podríamos ponernos a cerrar un montón de temas para un disco nuevo.
(Sergio) En el álbum han quedado nueve temas, pero teníamos 21 ó 22 bocetos. Pero tenía que ajustarse a los dos caras del LP y tuvimos que descartar mucho.
(Miguel) Grabar un doble, como fue el anterior, es un curro titánico, además de que queríamos algo fresco. Ahora ya está muy bien de cara a los conciertos, porque tenemos un repertorio mucho más amplio y nos podemos alargar sin problemas.
(Daniel) Siempre que tengamos material y se pueda, lo vamos a grabar, da igual que pasen seis meses o un año.

¿Hasta qué punto creéis que el hecho de venir de grupos como Lüger o Rip KC ha podido facilitar que Melange se haya hecho con un hueco relativamente rápido?
(Miguel) Es verdad que es raro el concierto, por lo menos en Madrid, que no venga gente que ya venía siguiendo a los grupos de Mario, Dani, Adrián o Sergio. Eso nos ha facilitado un poco de proyección, por lo menos a nivel local.
(Sergio) Ha hecho que haya habido más interés desde el principio y que no hayamos tenido que estar tres años pegándonos la paliza para darnos a conocer.

Viento Bravo, además de los desarrollos habituales en cortes como Río revuelto o Splendor Solis, también tiene temas muy concretos, como Oxi, con una melodía muy mediterránea…
(Sergio) Eso fue alguien que el verano pasado estuvo escuchando música griega… Me salió así.
(Miguel) Esa canción en concreto iba a ser como una pildorita, precisamente por la duración, pero al final creo que por sus características musicales es todo un tema, y de hecho ya lo venimos tocando en directo.
(Daniel) A mí me encanta que descoloque. Me gustan los discos que tienen esa capacidad.
(Miguel) En los conciertos es curioso ver la reacción de la gente. Hay mucho pestañeo, como si se estuviesen pensando si les gusta o no.

Pero encaja perfectamente con el gusto por el folclore y por esa capacidad para mezclar estilos que aparentemente pueden tener muy poco que ver…
(Daniel) Sí, cien por cien. Es algo que nos interesa mucho. Es una idea que puede traer uno en concreto, en este caso Sergio, pero al final impregna a los demás. Lo vas escuchando en la furgoneta, te vas a casa y sigues haciéndolo… Pasa igual con Miguel y la música sefardí, o con la música india, que me gusta mucho. Al final estamos compartiendo cosas y nos aportamos mucho unos a otros, musical y también culturalmente.

La esencia del grupo ha sido desde el principio la de no establecer demasiados límites…
(Miguel) Sí. Es como si actuásemos con una cierta falta de rigor a la hora de trasladar estilos. Pero no por dejadez, sino que se trata de cogerle el aire a algo que te mola y después tratar de introducirlo dentro de tu mundo de referencias. No es que te guste un tema griego y entonces te pongas a estudiar las estructuras que ellos hacen para calcarlo, sino coger aquellos elementos que nos pueden interesar. Al final es lo que creo que pasa con las influencias en todos los campos. Las formas de mezclar todo eso que ya está inventado son nuevas, y ahí es donde puedes tratar de innovar de alguna manera.

“He vivido seis años en Austria y echaba mucho de menos estar en Madrid. Han sido estos años convulsos, desde que empezó la crisis”

Esa manera de aproximarse al folclore o a un estilo concreto me recuerda en parte, aunque de forma muy distinta, a lo que hace Ben Chasney en Six Organs Of Admittance. ¿Se trata a la vez de evitar que esto se convierta en un simple ejercicio de estilo?
(Miguel) Sí, por eso es un poco lo que decía antes, la falta de rigor. No hay una cosa súper estudiosa, en plan etnología musical, donde nosotros planchamos estilos, sino que vamos cogiendo distintos elementos. Creo que la música en ese sentido es transgresora, con un respeto a las formas que es relativo. Son ritmos y melodías que detectas que te llegan, e intentas entender por qué pasa eso; normalmente es porque son muy universales, y luego también tiene que ver con los ritmos o el tipo de escalas que utilizan. A partir de ahí, ves las coincidencias en músicas diferentes, de diferentes folclores; encontrar esos enganches es lo que nos permite mezclar un tema por ejemplo de inspiración más celta, que es un mundo del que yo vengo, con influencias de músicas africanas, y de repente darte cuenta de que encaja.

Desde el principio habéis trabajado las voces como un instrumento más, con un recurso al tarareo que entronca con el gusto por la música popular. ¿Es algo en lo que insistís en este álbum, cuidando aún más armonías?
(Sergio) Sí, de hecho en el disco hay un par de canciones que en un principio iban sin letra, pero veíamos que igual había mucho tarareo y no podíamos estar la mitad del álbum con el na-na-na. Pero es que pegaba.
(Daniel) También nos hemos ido poniendo la meta de hacer letras, que es algo que podemos ir haciendo poco a poco, sin demasiadas pretensiones. En algunos casos arrancábamos con un par de frases, luego lo hablábamos entre todos, y las letras se cerraban poco antes de grabar.

La que supongo que ya estaba lista desde hace tiempo es la de Armas preparadas (un “ya están” que se repite de forma incesante hasta desembocar en “armas preparadas en el arsenal”, en medio de un incendiario galope psicodélico).
(Sergio) Sí, esa ya me la sabía yo de memoria (risas). He vivido seis años en Austria y echaba mucho de menos estar en Madrid. Han sido estos años convulsos, desde que empezó la crisis. El 15-M lo viví desde fuera, con mucha pena de no poder estar aquí, y luego todo lo que vino después. En realidad es lo que me hubiese gustado que hubiera pasado: estaba pensando directamente en 1871 y la Comuna de París.

Y para terminar, ¿cómo surge la posibilidad de publicar Viento Bravo fuera con Beyond Beyond Is Beyond, mientras que aquí lo sacáis de nuevo a través de Discos Tere?
(Miguel) Después de lanzar el primer álbum lo estuvimos mandando a distintos sellos y Beyond Beyond Is Beyond lo escuchó y nos escribió. Querían sacar el disco en Estados Unidos, convirtiendo el doble en un solo LP, pero como a nivel editorial era un poco lioso, al final quedamos en que publicarían el siguiente para Estados Unidos, América Latina y el resto del mundo, mientras que nosotros hacemos España. Nos pareció que estaba bien tener esta alianza con un sello de Nueva York que es pequeño, pero que edita buenas referencias.