Hasta el mes pasado no pudimos escuchar su álbum debut, “Emblema y Poder“, pero lo cierto es que Medalla han demostrado que la espera valía la pena. Su particular sonido, que va del krautrock al heavy pasando por la psicodélia y el pop, los ha convertido en una de las incorporaciones más preciadas de El Segell. A dos días que demuestren su valía en directo tocando dentro del Primavera Club de Barcelona (¡corred, aún quedan entradas!), hemos podido hablar con ellos sobre el camino que les ha llevado hasta aquí y cómo se presenta su futuro.

Venís cada uno de grupos distintos. Habéis pasado por The Saurs, Rapaza, The Zephyr Bones y The Stagpies. ¿Cómo llegáis a juntaros para ser Medalla?
(Sueiro) Yo creo que, en realidad, todos nos conocemos. Somos de un mismo colectivo en Cerdanyola, el Amic Amiant. Somos gente que siempre vamos de conciertos, coincidíamos mucho… Y cuando surgió la oportunidad, probamos tocar juntos.

(Benoît) Yo creo The Saurs tenía la herencia y la idea principal de seguir haciendo algo cuando lo dejaron. Entonces, vinieron a verme tocar el bajo un día y me propusieron unirme a ellos.

(Sueiro) Marc era un tío que nos flipaba como tocaba, es el mejor batería del planeta y le preguntamos: “¿Oye Marc, te gustaría unirte a un proyecto así un poco más rockero y más psicodélico?”, y le gustó mucho la idea.

(Benoît) Cuando Engui se fue apareció Joan, pero con él ya éramos casi como hermanos, iban juntos al instituto con Sueiro.

Después de The Saurs, tú (Sueiro) y Engui montáis este proyecto. ¿Cuál fue la semilla? ¿Qué os hizo cambiar de ruta?
(Sueiro) Por mi parte ya era algo que tenía en mente. Llevaba tiempo queriendo crear algo para cantar en castellano. Fui creciendo y me di cuenta de que escuchaba muchos grupos en castellano, y que a los conciertos a los que iba y que más me gustaban eran en castellano. Entonces salió la idea y empezamos a trabajar… También que, al empezar de cero, con las nuevas canciones dábamos una oportunidad a crear un estilo, generar un nuevo universo, una nueva forma de escribir no muy habitual dentro del indie español. Si te pones a escuchar las letras de los grupos, algunos de ellos ves muy clara la línea de estilo que tienen: Los Punsetes, Cala Vento, Triángulo de Amor Bizarro… Y queríamos tirar por este camino, marcar una estampa con nuestras letras, entre épicas y medievales. Salió un poco sobre la marcha y creo que, más o menos, conforme empezamos a ensayar y a cerrar las ideas, todo empezó a cuajar y a crearse un sonido y una idea detrás del grupo. Y con el nombre, Medalla, también intentamos ya sugerir una idea a los que nos escuchaban.

(Benoît) Eso quizás fue lo que más se tuvo que hablar, porque lo demás salió solo. A nivel estético fue un poco “¿Tú vas de negro? Pues vamos todos de negro”. Y luego, claro, todo el artbook fue más cosa de Lidia Arruego y de El Marqués.

Ya que estamos, estáis trabajando mucho la promoción audiovisual: los clips de “Sable negro”, “Montaña cruces” y “Furor”, fotos, carteles, el artwork… ¿Cómo se ha ido gestando toda la parte visual?
(Sueiro) Ha sido supernatural. Soy amigo de Lidia desde hace mil años y con The Saurs ya hacíamos vídeos con ella, así que propuse que fuera ella quien los dirigiera para Medalla. Y a El Marqués ya lo conocía también y me mola mucho lo que hace. Es gente que ya conocíamos y quisimos probar lo que salía de trabajar juntos. Por lo que respecta a los videoclips, como Medalla tiene un universo en sí, queríamos que cada clip explotase una faceta de este universo. Por ejemplo, “Furor” parte del diseño del disco con el deporte, el equilibrio, la perfección… En “Montañas cruces” la letra va mucho de cálices, espadas y castillos, me hice una lista de películas ochenteras medievales y “Excalibur” (John Boorman, 81) nos iba perfecto, ya que habla de todo. Con “Sable negro” nos molaba hacer algo con el efecto VHS, pero a la vez que no fuese algo normal, sino que también tuviese una parte así un poco satánica… En el disco nos parece que cada canción es diferente y tiene esencia propia, pero está todo dentro del mismo rollo.

(Benoît) Las canciones por sí solas ya te hacen pensar en cosas, en imágenes, en historias… Y es por eso que yo creo que el videoclip sale como algo muy natural. La imagen te viene a la cabeza y lo proyectas en un vídeo.

(Sueiro) También, al ser un grupo nuevo, nos ayuda tener tanto material. La gente que nos descubre ve que tenemos tres vídeos… Que no solamente hemos sacado el disco. Nos preocupamos de que la gente se quiera meter en el rollo, que Medalla sea un concepto en el que también puedan formar parte.

 

 

Escuchando vuestro disco, me han venido estos artistas a la cabeza: Led Zeppelin, Black Sabbath, Triángulo de Amor Bizarro o King Gizzard. ¿Cuáles son o han sido vuestros referentes?
(Benoît) Es difícil… Porque hay algunos que ya están integrados. Al menos en la forma de tocar, Sueiro tiene el metal ahí a saco, y yo el punk. La composición ya es otra cosa.

(Joan) A mí desde fuera me sonaba a Black Sabbath cuando lo escuché.

(Sueiro) Yo te diría que, personalmente y sobre todo a nivel de letras y de música, lo que me gusta mucho es El Columpio Asesino. Tienen unas letras que te cagas y toda la música está muy bien pensada. Me gusta pensar que nuestras letras son una mezcla entre El Columpio Asesino y Triángulo de Amor Bizarro, pero a la vez, sonoramente, se acerca más a Judas Priest o Black Sabbath. Realmente a mí el disco me suena mucho al “Screaming For Vengeance” (Judas Priest, 82), y me mola. Es una mezcla.

(Benoît) Por una vez, Sueiro, después de The Saurs, ha expresado realmente lo que lleva dentro desde hace años, el metal.

(Sueiro) Sí, hay gente que nos dice “a mí no me gusta el heavy, pero me gusta mucho lo que hacéis vosotros”. Estamos en una delgada línea en la que gustaremos a la gente que le gusta el heavy y que son menos puretas, pero a la gente que sea súper heavy no le vamos a gustar. Pero creo que está bien jugar ahí con los territorios.

(Benoît) De hecho eso es lo que dijo Jorge Beltrán (batería de Camellos), que quizás nos podía perjudicar, porque estás en el limbo de “ostia, tiras para aquí o tiras para allá”. Creo que esto puede ser bueno, ya que nos sitúa en un lugar en el que no hay nadie, o puede ser malo, porque no encajamos en ninguna parte.

Si pudieseis escoger un artista con el que haber colaborado para vuestro disco, cuál os habría gustado?
(Sueiro) Lemmy Kilmister, el cantante de Motörhead. Todos somos muy fans de su figura, lo que ha hecho él por la música, el concepto y todo su trabajo. De hecho, el título “Máquina Plata” es un tributo a la canción “Silver Machine” de Hawkwind, en la que cantaba Lemmy, y es algo que nos mola. Personalmente, cuando murió Lemmy, me tragué el streaming de la misa en la que estuvo todo el mundo del rock hablando de su muerte.

(Benoît) Hay un productor que me encanta… ¡Calvin Harris! Es lo mejor que hay en producción. A mí me encantaría poder trabajar con él.

¿Cómo definiríais “Emblema y Poder”?
(Sueiro) “Emblema y Poder” es potencia, elegancia, ritmo y constancia.

(Benoît) El otro día fui a comer con Marc y él me dijo: “Estas son las cuatro palabras que definen al batería: rápido, fácil, ligero y suave”. Creo que, si le añades la potencia, sería un poco eso… Rápido, ligero, suave y potente. Eso es “Emblema y Poder“. Pero para mí también es un conjunto de canciones que son indivisibles. Muchas veces, cuando las tocamos en el local, tocamos una y ya viene la siguiente.

(Sueiro) Sí, de hecho, cuando ensayábamos para grabar el disco, ya lo hacíamos por el orden que acabó saliendo. Nos salía de forma natural: primero va “Máquina de plata”, luego “Navaja certera”, “Sable negro”… Nos gusta que un disco sea un disco, no son singles, hay un conjunto, está todo pensado para que se escuche de inicio a fin.

(Benoît) De hecho, lo que me sabe mal es que ahora nos estamos dando cuenta de una progresión mucho mayor que tienen las canciones. En el directo las estamos enlazando de una forma que hubiera flipado ponerlo en el disco.

 

Seguís con vuestro guitarreo tan enérgico, pero le habéis añadido un toque pop de los ochenta, algo de kraut, psicodelia, sintetizadores, trompetas, una flauta, el castellano… Contadme un poco cómo fue el proceso para llegar hasta aquí.
(Sueiro) Cuando empiezas un nuevo proyecto tienes que plantearte que lo que hiciste ya lo hiciste. Con Medalla esta era la intención: vamos a hacer algo nuevo. En The Saurs no había bajo, éramos tres, ahora tenemos sintetizadores… Ha sido todo natural realmente, no teníamos pensado mucho antes poner trompetas o la flauta, iba saliendo mientras ensayábamos. Realmente una gran diferencia ha sido la incorporación del bajo, usándolo como otra línea melódica, mezclando su potencia con una melodía propia. Creo que, cuando llevas más tiempo en esto, aprendes y te vas dando cuenta de cosas que no has hecho antes.

(Benoît) La verdad es que es un giro bastante importante respecto a The Saurs. Cuando escuché los temas en una demo de Medalla me quedé flipando. Y a partir de ahí, ha cambiado mucho a cómo ha acabado el disco. Marc y yo pusimos un poco de nuestra parte, esta mezcla de grupos le ha dado al disco un sonido especial. Ellos aportaron la parte de The Saurs, Marc trajo sus ritmos locos increíbles y yo con el bajo intenté aportar algo distinto.

(Sueiro) También tuvo mucho que ver Sergio (SVPER), que nos grabó el disco y tuvo muchas buenas ideas. De cara a la grabación fue él quien decidió cómo se iba a hacer y yo creo que gran parte del sonido del disco es debido a él, a las grandes decisiones que tomó a nivel de producción.

¿Hay más videoclips en camino?
(Sueiro) No, de momento no. Tenemos ideas, pero no dinero. De hecho, en la grabación y masterización del disco nos hemos dejado toda la pasta… Queremos hacer vídeos, pero también la idea que tenemos es seguir escribiendo música, y nos molaría poder entrar a grabar nuevos temas cuanto antes mejor. Si tenemos que gastarnos mil euros para un nuevo vídeo, me los ahorro y los uso para grabar un nuevo disco.

(Benoît) Y, en realidad, todos los vídeos y material que tenemos lo hemos hecho lo más barato posible. Tenemos amigos que nos ayudan, Lidia ha hecho un trabajo brutal, y nos pedía muy poco a cambio. Y eso se agradece un montón. Yo creo que también nos gusta hacer las cosas nosotros mismos, nos gusta que el grupo se espabile para conseguir lo que quiere. De hecho, con El Segell, les pasamos nuestra “lista de deberes”, todas aquellas cosas que tenemos que hacer, y ellos se encargan de hablar con la gente y ver si vamos cumpliendo nuestras tareas.

(Sueiro) Creo que así es como mejor funcionan ahora los grupos, así no salen cosas que no tenías previsto, ya que es el grupo siempre quien lo lleva a cabo. Estar en un grupo acaba siendo tu vida, si estás invirtiendo tanto tiempo y te importa tanto, ¿quién lo hará mejor que tu mismo?

(Benoît) De hecho, de los bolos que ya hemos hecho, uno (Primavera Sound 2017) lo ha conseguido El Segell, pero para los otros nos hemos ido moviendo nosotros y hablando con amigos del mundo de la música, contactos que hicimos con nuestros anteriores proyectos…

Y relacionado con esto, tenéis nuevas fechas o nuevos conciertos que anunciar?
(Sueiro) A ver, ahora tenemos el Primavera Club, el FET (Festival Emergent de Torelló), luego volveremos a Madrid a la Sala Maravillas, Cerdanyola dentro del Amic Amiant, y volveremos a Sidecar con La Plata. Todo esto sería hasta diciembre.

(Benoît) Esto fue programado casi antes de que el disco saliese. Ahora, después del lanzamiento del disco y algunas entrevistas, esperemos que salgan más conciertos.

Os digo alguna de mis canciones favoritas del disco, y a ver qué me podéis decir de ellas en una frase:
“Máquina de plata”: Carta de presentación, homenaje a Lemmy Kilmister.

“Deporte en vano”: Hit pop.

“Montaña cruces”: Marc tremendo en la batería, flauta y compás guay.

“Navaja certera”: Tralla, el tema más violento del disco, puñetazo en la cara.

“Caballero triste”: Canción del flow, letra sorprendente.

Pregunta extra. Os viene un genio y os dice que podéis pedir un deseo. Cuál sería?
(Sueiro) Tocar en el Wacken Open Air de Alemania.

(Joan) O en un crucero, como hicieron Motörhead.

(Sueiro) Bueno, mejor, tocar ya el segundo disco con Sergio.

(Benoît) Pero eso ya ocurrirá. Yo diría tocar en algun lugar inesperado, que nunca te lo hubieses imaginado.

(Sueiro) Yo creo que algo que nos gustaría es que, aún y cantando en castellano, pudiésemos salir a tocar fuera. Creo que eso sería lo que le pediríamos al genio.