The National parecen acostumbrados a enfrentarse al momento más decisivo de su carrera: llevan haciéndolo al menos una década. Su sexto álbum, “Trouble Will Find Me” (4AD/Popstock, 13), muestra las múltiples caras de una banda en pleno ejercicio de equilibrismo entre audiencias cada vez más masivas y la excelencia indie que ha marcado su camino desde sus primeros días.

A escasos quinientos metros de la moribunda East Side Gallery, la estación de Warschauer Straße se convierte durante el fin de semana en uno de los lugares más transitados de Berlín y emplazamiento habitual de las cámaras del equivalente germano a nuestro “Callejeros”. Todos los viernes vociferantes jóvenes ponen rumbo desde allí a Tresor, Panorama, Magnet y Suicide Club entre la excitación de lo que deparará la noche y un poco disimulado estado etílico. Pasan por delante del Michelberger Hotel, antigua fábrica que Lonely Planet describe como: “el mayor exponente de los alojamientos creativos, que lleva al límite la estética del ‘hágalo usted mismo’. Las habitaciones son lo bastante grandes tanto para parejas como para grupos de rock”. En la próxima edición de la guía deberá incorporar uno de esos detalles que elevan el caché del lugar y le hacen un guiño cómplice a los lectores. “Parte del sexto disco de The National, ‘Trouble Will Find Me’, fue concebido en este hotel y un año más tarde, el 4 de abril de 2013, el grupo lo eligió para hacer su presentación en directo”.

Ajeno a las hordas de ravers que desfilan frente a su puerta, durante tres días el Michelberger se convierte en una especie de campamento de verano en que la prensa europea comparte (compartimos) espacio con la banda y el equipo de prensa del sello 4AD: por la noche se distingue nítidamente a los componentes del grupo colgados del teléfono en la habitación que está al otro lado del patio, probablemente rindiendo cuentas con sus respectivas familias. Es la primera vez que plantean esta estrategia promocional, lo que de alguna forma da pistas del tamaño que The National ha alcanzado tras la secuencia “Alligator”, “Boxer” y “High Violet”.

Hay más novedades: Matt Berninger se toma un descanso como portavoz oficioso del grupo y cede el testigo. Mis interlocutores hoy son los sosegados Scott Devendorf -bajo- y Aaron Dessner -guitarra- que como principal compositor de la banda lleva el hilo de la conversación. (Scott) “En ‘High Violet’ nos impusimos una serie de normas muy estrictas sobre cómo y qué tipo de canciones componer. Con este disco justamente hemos apostado por todo lo contrario, un método de trabajo que nos ponga las cosas fáciles”. (Aaron) “El grupo es muy bueno creando tensión. Y hay algo de eso en ‘Trouble Will Find Me’. Más que en ‘Boxer’ y similar a ‘High Violet’ aunque sin tanta claustrofobia. Porque yo creo que este disco es más abierto, más espacioso, y representa todo aquello que la gente ha llegado a asociar con nosotros. Además presentamos unas cuantas nuevas ideas y cosas que no se han escuchado antes. Es más largo, hay más palabras, hay más música, hay más… de todo”. Más colaboraciones también: las de St. Vincent o Sharon Van Etten a las voces o Sufjan Stevens y Richard Reed Perry (Arcade Fire) echando un cable para llevar un paso más allá el barroquismo instrumental que viste temas como “Don’t Shallow The Cap”, “Fireproof” o “This Is The Last Time”. Además, contiene el hit que mejor retrata el ADN del grupo en su dilatada trayectoria, la inapelable “Graceless”. (Aaron) “Va a sorprender a los fans, supongo que yo me esperaría un disco más… cuidado. Nos hemos puesto en una posición de riesgo, existía una opción real de que pudiésemos fracasar… pero por suerte no ha sido así”. Es conocida la extrema meticulosidad de los gemelos Dessner a la hora de ofrecerle a Berninger el material sobre el que desarrollar sus letras. Sin embargo en esta ocasión las noches en vela, los biberones y los pañales empujaron a Aaron a entregar una serie de bocetos más o menos acabados sobre los que el grupo trabajó con mucha más libertad de lo que estaban acostumbrados. (Aaron) “Siempre ha habido altos y bajos, pero concretamente la grabación de ‘High Violet’ fue un tiempo complicado en muchos sentidos. Había energía muy negativa. Concretamente, creo que después de grabar ‘High Violet’ Matt no pensaba que hubiera más discos de The National. Y no fue hasta que terminamos la gira que volvimos a sentirnos sanos y unidos de nuevo. Habíamos estado tocando canciones de toda nuestra carrera y nos dimos cuenta de lo que habíamos conseguido. De alguna forma Matt lo aceptó y se involucró de nuevo. El resto teníamos una actitud más relajada”. Risas. Y una pullita. “Él es con diferencia el torturado del grupo. Es el cantante, el líder, así que supongo que es normal…

Llama la atención de qué modo tan distinto ha condicionado los dos últimos discos la paternidad de los componentes con más peso en el grupo. Cuando a la altura de “High Violet” Matt vivió la aventura de tener un crío eso se tradujo en letras que se interrogaban sobre su posición como animal social: “asustado de todo el mundo” anunciaba que defendería a su familia “con su paraguas naranja”. Aaron por el contrario entrega las piezas más melancólicas e intimistas del cancionero de la banda: “Fireproof”, “Heavenfaced” o “I Need My Girl”, que precisamente hace referencia a la niña de Berninger. (Scott) “Sí, es cierto. Cuando hace canciones Matt responde a su paranoia”. ¡Ups! (Aaron) “En este disco está el material más personal que Matt ha escrito nunca, puede que hasta demasiado… Creo que por todo el disco sobrevuela la idea de la muerte. Él siente que tiene una responsabilidad muy grande para con su hija. Esa idea está presente cuando habla de las buenas y malas cosas que has hecho y que te van a sobrevivir. En cualquier caso Matt rodea sus letras de tanto misterio que pueden interpretarse desde múltiples puntos de vista”. Hace años, en una entrevista declaró que la mayor motivación del grupo era el miedo a hacer un mal disco… El comentario nuevamente les hace reír sofocadamente. Y Aaron dispara por última vez. “Es cierto que Matt encuentra en el miedo al fracaso una motivación, pero para el resto lo esencial es grabar canciones con un propósito y un significado que terminen por hacerse más grandes que la propia banda. Contribuir a que nuestra música se convierta en un pedacito de la vida de la gente. Y lo estamos consiguiendo”.

Showtime
Un buen termómetro de la popularidad del grupo en los últimos tres años puede ser su colaboración en series como “Juego de tronos” -aportando la inédita “The Rains Of Castamere”- o “Boardwalk Empire” -versionando el clásico jazz “I’ll See You in My Dreams”-. “Siempre hay algo de discusión a la hora de aceptar si hacemos este tipo de cosas. En esos dos casos en concreto a Matt le gustaban los shows. Es muy cultureta, muy de series, películas y libros, y pensó que sería divertido”. Lo que no resultó divertido fue comprobar cómo un banco español se apropiaba de “Fake Empire” para su promoción en televisión pasándose los derechos de autor por el forro. “Era ‘Fake Empire’ con el tono modificado. Fue muy raro”. Eso lo decís porque no sabéis cómo se las gastan los bancos en España…