Tras el éxito de algunos de los fichajes más recientes de Luup Records como Pavvla y Museless, una de las artistas más veteranas del sello barcelonés, Marion Harper, regresa con su tercer disco “Hydrangea” (Luup Records, 17). Un trabajo que explora la vertiente más electrónica de la cantautora y que, a la vez, sirve de ejercicio de introspección para la misma.

La primera pregunta es casi obligada. ¿Porqué el disco se titula “Hydrangea”? He buscado su significado y parece tener relación con las hortensias…
¡Sí, estás en lo cierto! La verdad es que me gusta mucho la idea de que las hortensias son unas plantas que, depende del lugar en el que las plantes, salen de un color o de otro. Con las experiencias de cada uno, depende del sitio donde estés y las cosas que te hayan pasado, puede que te veas exteriormente de una manera u otra. Depende del lugar en el que estés plantado el color será diferente. Con esta idea en mente, entiendo este disco como un ejercicio de introspección de cada persona. Quiero que cada uno lo haga suyo y que piense en sí mismo. Estamos muy acostumbrados a que nos digan que no debemos ponernos por delante de los demás, que es algo egocéntrico, pero considero que uno debe querer mucho.

¿Has vivido este proceso de introspección también confeccionando el disco?
Sí, porque siempre había escrito canciones para otras personas o que hablaban de personas cercanas a mí y para esta vez quería, aunque también suene egocéntrico, centrarme en aquello que está pasando en mi mente porque muchas veces no la entiendo. Mucha gente me pregunta por qué todas las canciones empiezan por “I” y es por eso mismo, el I, el intentar entender qué pasa en mi mente. Cada una de las canciones me ha ayudado un poco más a entender dónde estoy plantada.

Este proceso de reflexionar, de introspección, ¿fue fácil?
No sé. A mí me cuesta mucho pensar en mi misma y pensar qué pasa por mi mente. Siempre he sido muy de ignorarlo, pero luego te das cuenta de que, exteriormente, las cosas que te están pasando las ve la gente y no tú por ti mismo. Pero estas canciones y este proceso de escribir me han ayudado a comprenderme un poco más a mí misma.

¿Y cuando hiciste el ‘clic’ que te hizo pasar de componer sobre otros a componer sobre ti?
No sé si fue un clic o no, pero tenía muchas canciones escritas y todo empezó con el proceso de composición de “Ice Cream”. Fue un proceso raro. Le pedí a la gente por Instagram que me escribiera la primera cosa que le pasara por la cabeza, en general, y yo luego cogía esa información y la transformaba en canción. Era el hecho de coger cosas que me venían del exterior, hacerlas mías y hacer mi propia historia. Fue la primera canción que salió y, a partir de esta, ya las quise hacer todas centrándome en mí.

En cuanto a sonido, este trabajo, en comparación con “Cotton Candy” o tu debut, suena mucho más electrónico. ¿Cómo ha sido este cambio?
No sé, realmente hemos cambiado bastante. Siempre he escrito canciones bastante oscuras y en Cotton Candy había esa capa de azúcar que lo tapaba todo un poco. Porque realmente, si mirabas y leías bien la letra de muchas canciones, no eran ni dulces ni alegres precisamente. Esta vez he decidido quitar esa cortina y presentarme tal cual. Considero que este disco es más honesto, más directo, no tiene ningún filtro de por medio.

¿Y te sientes más cómoda ahora mismo con un registro electrónico que con uno folk?
La verdad es que fue raro porque en el EP era todo muy folk, mi primer EP. Pero ahora me siento muy cómoda en este registro electrónico. He dejado la guitarra de lado, no la llevaré ni en los conciertos, pero es un cambio que me gusta. En los directos hago cosas con los pads y estoy descubriendo cosas. No sé, es diferente. No lo hago por comodidad. Simplemente es una forma diferente de expresarme.

Hablando de las canciones, en la última, Invisible, cuentas con la colaboración de Ramon Mirabet. ¿Cómo surgió?
Cuando hicimos la canción, creíamos que necesitaba otra voz. Pensamos en voces graves y Ramon Mirabet nos vino a la cabeza. Meri, mi manager, le escribió un mail para preguntarle si quería hacerlo y dijo que sí, aunque no nos conocíamos personalmente hasta entonces. Un día me vino a recoger a la universidad, fuimos al estudio y lo grabamos en una tarde. Ramon me dijo que le gustaba mucho la música electrónica y, aunque ahora él no la hace, en un futuro le encantaría.

Cuando uno escucha tu disco le vienen a la mente artistas como Tove, Halsey o el último disco de Lorde. ¿Han sido referentes para ti para crear el disco?
Con Aleix miramos ciertas cosas pero sobre todo nos centramos en Banks. Esta chica es brutal. Banks fue una inspiración importante aunque Lorde también. Lo que hicimos fue mirar proyectos de toque electrónico con bases más fuertes para coger ideas.

Y antes de acabar, cuéntame un poco más sobre el diseño del disco.
El diseño lo he hecho yo y me inspiré en como los lugares donde hemos estado nos definen. En la foto de la portada salgo yo de pequeña en una playa de Uruguay. Si abres el disco, hay distintas fotos del mismo sitio. Es como una historia, en realidad. Todo empieza en la portada, yo estoy al final de la montaña y luego voy subiendo y subiendo y luego doy la vuelta a la montaña, como el recorrido este que hacemos todos en la vida y que nos define.