Los científicos de todo el planeta siguen estudiando la desaparición de los grandes dinosaurios, los fenómenos que la ocasionaron o la duración del proceso. Ahora, quienes escribimos de música, nos vemos sumergidos en un análisis similar: los grandes dinosaurios de la electrónica más masiva están pasando por un período de vacas flacas en lo que a creatividad se refiere. Por suerte, Underworld, a pesar de la fuga de Darren Emerson, siguen teniendo algo qué decir. “A Hundred Days Off” (V2/Zomba, 02) lo demuestra.

Tras haber debutado a principios de los ochenta como Freur, a finales de la misma década, Underworld publicaron dos discos de pop (“Underneath The Radar” y “Change The Weather”) que poco aportaban al género y, por consiguiente, a las cuentas corrientes de sus creadores. Por aquél entonces, Darren Emerson siquiera había asomado la cabeza. Decepcionados y conscientes de sus limitaciones, Rick Smith y Karl Hyde disolvieron aquella formación, aún manteniendo el nombre, y se sumergieron en un mundo bien distinto, el de la electrónica. Emerson, Dj y productor, les hizo ver la luz y juntos firmaron su trabajo más inspirado hasta la fecha, el laureado “Dubnobasswithmyheadman” (estamos en 1993). El trío aportaba nuevas ideas, se desmarcaba de sus competidores y, de paso, se convertía en uno de los nombres indispensables de la música facturada con sintetizadores, módulos de sonido, samplers, secuenciadores y demás máquinas.

“Tengo amigos que escuchan a Underworld con una taza de té y haciendo yoga en su casa”

Por si no hubiese suficiente, Tomato, su empresa de diseño gráfico, conseguía cerrar campañas con multinacionales del tamaño de Nike. Durante los años siguientes, han ido superviviendo, forrándose con el éxito de “Born Slippy” (incluida finalmente en “Second Toughest In The Infants”, su segundo largo) o con los dividendos generados por “Moaner”, ambas catapultadas a las listas de éxitos por aparecer en las bandas sonoras de “Trainspotting” y de una de las secuelas de “Batman” respectivamente. Pero “Beaucoup Fish”, publicado en 1999, supuso una pequeña decepción. Underworld dejaban de marcar pautas y se contentaban con firmar un disco correcto y sobrado en altibajos. A continuación, un directo obviable, “Everything, Everything” –mejor se quedan con el DVD correspondiente-, y la fuga precipitada de Darren Emerson, consciente de que no estaban pasando por su mejor momento y de que ejercer como Dj, además de más sencillo, le aportaba mayores dividendos que actuar en directo junto a sus dos compañeros. Un lapso de tiempo para meditar y ahora, en otoño de 2002, un retorno que funciona. Porque “A Hundred Days Off” es, sin lugar a dudas, el mejor trabajo de Underworld desde “Dubnobasswithmyheadman”. Y lo es gracias al arrollador inicio a golpe de bombo con “Mo Move” y el single “Two Months Off”, a la recuperación de ciertas ideas expuestas ya diez años atrás en “Trim” -¡hey classic Coca-Cola!, apunta Hyde a modo de estribillo- , o a los vibrantes crescendos conseguidos combinando la calma de “Ess Gee” y la rotundidad de “Dinosaur Adventure 3D”. Obviamente, estamos ante un disco que, sin duda, contentará a algunos y decepcionará a otros –quizás quienes vieron en Underworld algo que no son-, pero si lo que buscan en un disco para pasarlo bien, aquí lo tienen. Y no hay más. En todo caso, léanse mi conversación con Rick Smith. Igual les aclara algo más lo que pueden esperar de ellos.

Me gustaría saber si estás plenamente contento con el disco en general o si existe algo de lo que estés especialmente orgulloso. Vamos, que me gustaría conocer tu punto sobre el álbum.
En general estoy contento. Me gusta el disco y me siento orgulloso del trabajo que hemos hecho. Pero también me gustaría cambiar algunas cosas y ofrecerlas de un modo distinto, ya sabes que eso es lo habitual entre los músicos. Precisamente esta noche he estado trabajando en una de las canciones aunque ya estaba terminada sólo porque quería hacer otra mezcla e intentar mejorarla. Sabes que el disco debe acabarse en un punto concreto, pero eso no significa que dejemos de trabajar en esas canciones para siempre.

“AHundredDaysOff” es un disco realmente variado, pero la primera impresión nos lleva a pensar en un trabajo muy fiestero.
Las tres primeras canciones lo son. Y fue algo plenamente consciente. Los primeros veinte o veinticinco minutos llevan ese camino, aunque pretendíamos hacer algo distinto a lo habitual en nosotros, pero sin olvidarnos de ese sentimiento de fiesta y diversión que es muy importante. Queremos conseguir algo como ¡Oh, Dios, me gusta escuchar estas canciones con mucha gente en una habitación, no en solitario! Sí, empezar con una fiesta es algo que sienta bien.

Pues creo que es algo que habéis conseguido transmitir…
Perfecto, porque esa era nuestra intención.

En principio, se suponía que “MoMove” debía durar unos catorce minutos y al final está sobre los siete…
Oh, no, eso fue un error. La canción dura unos ocho minutos, la siguiente unos nueve y la siguiente quizás siete, no recuerdo, pero las tres juntos son una serie. Creo que, de alguna forma, es la misma fórmula que hemos utilizado siempre para empezar nuestros discos. Nunca me había dado cuenta de ello, pero ha habido gente que me ha hecho pensar en ello… Probablemente todos los discos han empezado con esa especie de bajo techno, no tan intenso como las cosas que vienen después.

Una de las cosas más interesantes del disco es la relación entre las canciones, como cuando “Ess Gee” da paso a “Dinosaur Adventure 3D”… son distintas canciones que transmiten algo similar de forma diferente. Estoy encantado de decirte esto: cuando unimos todas las piezas del disco, intentamos sentirnos contentos y dirigir la música de una forma que nos resultase interesante. Queríamos escuchar el álbum como un álbum en toda su extensión, como un conjunto que tuviese coherencia. La relación entre esas dos canciones es algo que hemos buscado conscientemente. A veces alguna gente puede sentir lo mismo que nosotros, captar ese sentimiento… y te aseguro que prefiero la gente que siente la música con el alma y el corazón, que entiende las emociones. Algunos sólo lo verán como un montón de canciones demasiado distintas para estar juntas, demasiados cambios y diferencias, pero no habrán captado que estamos intentando crear un sentimiento y una emoción con eso. Como a ti, me gusta esa juxtaposición, el contrastar cosas que en principio no deberían funcionar y que acaban funcionando. Es un concepto interesante y me alegro que te gustase.

Hablando de los sentimientos que recogen vuestras canciones, está claro que el principal elemento emocional, y también el más pop, guarda relación con la particular forma que Karl Hyde tiene de cantar.
Coincidimos también en eso, sobre todo porque creo que la voz humana es el instrumento más emocional que puedes usar y creo que Karl pone la porción que corresponde a cada corte. A menudo, la música está escrita alrededor de sus partes vocales y eso define la dirección que tomará la canción. Igual no ocurre siempre, pero sí en un ochenta por ciento de los casos. No hay nada escrito, normalmente él quiere añadir algo e improvisamos a partir de ahí y creamos una pista con grandes partes vocales. Esas pistas, por lo general, son el triple de largas que en el disco, es un sentimiento que intentamos extraer del estudio, un lugar emocional… quizás por eso este disco parece más alegre.

¿Karl es más feliz o tú también lo eres?
Creo que ambos nos sentimos así, no necesariamente más felices, pero sí más ilusionados y con más ganas de seguir luchando que nunca…

¿Más positivos entonces? Sí, quizás positivo sea la palabra. Estamos disfrutando más que nunca y todo ha ocurrido sin que nos planteásemos hacer nuestro disco más optimista, sino que sencillamente ha ocurrido…

Supongo que también tendrá que ver con el hecho de que Darren Emerson haya dejado el grupo. ¿Quizás ambos os sentís más libres a la hora de trabajar en vuestras propias ideas y darle una orientación concreta al sonido del grupo?
Nunca nos hemos sentido parte de ninguna escena en concreto. Le gustamos a gente que escucha di