Los Mambo Jambo están de vuelta con “Jambology” (Buenritmo, 16), la enésima demostración de su talento y de una valía que merece todas las atenciones que queramos dispensarles. Lo estarán presentando en la sala Jamboree de Barcelona desde el 20 hasta el 23 de julio.

Nuevo encuentro con Los Mambo Jambo, banda que a día de hoy debería estar comiéndose el mundo, pero ya saben… Misterios de la ciencia. Dani Nel·lo (saxo) y Anton Jarl (batería) son los encargados esta vez de dar la cara sobre su nuevo “Jambology”. “Es el disco que probablemente más hemos trabajado previamente y también al que más tiempo hemos dedicado en estudio. Por primera vez nos hemos planteado utilizar la grabación como un medio para hacer cosas que luego igual no podemos hacer en el escenario. De hecho hay temas que dudo que hagamos en directo”.

“Jambology” es un álbum más compacto, en el que las personalidades de sus cuatro miembros – faltan por citar Ivan Kovacevic (contrabajo) y Dani Baraldés (guitarra)- se ponen al servicio de la banda. “Mario hizo un gran trabajo pero la entrada de Dani ha sido importante para darnos la frescura que siempre aportan los nuevos miembros. Sin él, este disco hubiera sido muy diferente y lo digo como cumplido”. Y también lo hubiera sido sin la sorprendente producción de Jairo Zavala (Depedro). “Al principio podía sonar rara la elección, pero no lo es tanto. Nos encanta lo que hace Jairo aunque es algo muy diferente a lo nuestro, pero eso es precisamente lo que buscábamos. Alguien ajeno al grupo que aportara otra visión y él ha tocado en todo el mundo y tiene una concepción muy universal de la música. Además, es un entusiasta, un tío muy positivo y diferente a nosotros que somos como muy concienzudos y nos gusta obsesionarnos y todo eso”. Y quizá gracias a esa actitud el grupo sobrevive y crece con cada trabajo. “Yo no creo que el segundo sea el disco más difícil”, apunta Nel·lo. “Mi experiencia me dice que lo es el tercero, que ahí es donde las bandas se van a la mierda. Nosotros no queremos que eso nos pase y hemos seguido ahí dando el coñazo con nuestra energía y nuestra forma de entender la música. Reivindicamos el derecho a la diferencia. Sí, somos diferentes, pero ¿qué hay de malo en eso?”. Anton concluye: “Es que al final no olvides que somos un grupo de raíces, vamos al meollo de todo para obtener nuestro sonido”.